"Plandemic": la peligrosa (y falsa) teoría conspirativa que propagó una viróloga desacreditada en EEUU

Una de las más punzantes teorías conspirativas en relación al covid-19, especialmente peligrosa por difundir falsedades y desinformación a gran escala envueltas en conjeturas científicas con escaso o nulo fundamento pero con ínfulas de veracidad, es la que ha esparcido la controversial viróloga Judy Mikovits.

En su video titulado “Plandemic”, que supuestamente es parte de un documental del mismo nombre de próxima aparición, Mikovits realiza afirmaciones controversiales e incendiarias, pero que han sido denunciadas como de dudosa veracidad e incluso patentemente mentirosas. Algo similar ha sucedido con un libro reciente en el que ella redobla sus alegaciones.

Judy A. Mikovits frente al Instituto Whittemore Peterson del que fue directora de investigación. (David Calvert for AP Images)

Por ejemplo, Mikovits señala que las agencias de salud del gobierno de EEUU ocultaron sus investigaciones sobre que las vacunas debilitan el sistema inmune de las personas, lo que las hace más vulnerables al covid-19, clama que el brote de coronavirus fue una conspiración impulsada por la Organización Mundial de la Salud, Bill Gates y las grandes farmacéuticas, señala que usar mascarillas es peligroso porque “activa tu propio virus” y culpa al Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas que dirige el doctor Anthony Fauci de ser la institución que sepultó sus investigaciones.

Ella ha llegado a afirmar que fue parte del equipo que aisló por primera vez el VIH (causante del sida) pero que Fauci frenó por meses la publicación de sus hallazgos mientras Robert Gallo escribía su artículo sobre sus investigaciones al respecto para apropiarse de todo el crédito. Según ella, ese retraso causó que el virus se expandiera y millones murieran.

No hay evidencia que sustente nada de ello, pero ese clamor hace eco con otras teorías conspirativas, que cunden especialmente entre la derecha radical y otros grupos, que formulan nociones que van desde que la pandemia de covid-19 no existe realmente y es una noción creada para impulsar otros intereses hasta los que señalan que el virus fue creado o diseminado, ya sea por error o como una arma biológica.

Aunque carecen de pruebas científicas que las validen, esas nociones han sido consumidas con intensidad en redes sociales. y Fauci, que goza en general de enorme respeto y prestigio, es un objetivo frecuente de ataques infundados de ciertos círculos conspirativos y políticamente recalcitrantes.

El video “Plandemic” de Mikovits se volvió enormemente viral antes de que fuera retirado, por sus patentes falsedades, de Facebook, YouTube y otras plataformas, aunque ella continúa difundiéndolo en un website. Y el hecho de que ese video se presente como las revelaciones de una “destacada viróloga” le da credibilidad entre ciertas personas y atiza la desinformación y la paranoia. Un libro recientemente publicado por ella, en el que aborda esas mismas nociones, se ha convertido en un éxito de ventas.

Quién es Judy Mikovits

Mikovits obtuvo un doctorado en bioquímica y biología molecular por la Universidad George Washington en 1991 y para 2009 era directora de investigación del Instituto Whittemore Peterson, una entidad privada en Reno, Nevada, donde realizó estudios sobre virus e incluso llegó a publicar un sonado reporte en la revista Science.

Pero en realidad, según reporta la propia Science, que hace una amplia refutación de muchas de las afirmaciones de Mikovits, ella sería una científica desacreditada, cuyas afirmaciones se cayeron en pedazos cuando fueron contrastadas por otros científicos e incluso fue arrestada luego de que, en 2011, el instituto privado en el que trabajaba la acusó de haber sacado del laboratorio información propietaria de esa entidad y haberla almacenado en su computadora, su email y dispositivos de memoria.

El artículo en Science del que Mikovits fue coautora clamaba que un retrovirus presente en ratones, denominado XMRV, sería el responsable del síndrome de fatiga crónica en los humanos y podría ser tratado con medicamentos retrovirales.

Pero al poco otros científicos comenzaron a analizar esos hallazgos y comprobaron que no podían ser replicados o incluso que eran errados. Se mostró que el XMRV había sido creado en UN laboratorio por accidente y no habría nunca infectado a ningún ser humano.

Al final, los autores del artículo, menos Mikovits, se retractaron de sus afirmaciones pero ella decidió participar en un nuevo estudio, de la Universidad de Columbia, para dilucidar la relación entre el XMRV y el síndrome de fatiga crónica.

Judy A. Mikovits y una estudiante gradudada en el laboratorio del Instituto Whittemore Peterson en 2011. (David Calvert for AP Images)

Esa investigación no halló a ese patógeno en muestras de sangre de 300 personas, indica Science, entre ellas 150 que padecían ese síndrome y la propia Mikovits reconoció que no había evidencia de que el XMRV afectara a los humanos.

Poco después Mikovits tuvo los citados problemas con la justicia y aunque los cargos le fueron al final retirados, su figura había quedado desacreditada ante la comunidad científica. Desde entonces ella ha vuelto a afirmar sus ideas sobre el XMRV, ha planteado vínculos entre las vacunas y la exacerbación de enfermedades e incluso sugerido polémicos tratamientos contra el autismo.

Algunos la ven como una suerte de heroína que ha sido perseguida por sus descubrimientos y denuncias, y esa es la imagen que muchos hallan en el video “Plandemic” y otros planteamientos de Mikovits. Pero hay amplio consenso en que sus afirmaciones están cargadas de distorsiones  y falsedades, y la propia Science lo muestra al revisar sus afirmaciones.

Las falsedades refutadas por la comunidad científicas

Por ejemplo, Science señala que Mikovits era técnica de laboratorio en el equipo de Francis Ruscetti (que colaboraba con Gallo) en el Instituto Nacional de Cáncer en EEUU en el tiempo del descubrimiento del VIH pero no hay evidencia de que ella fue parte del equipo que primero identificó ese virus.

Su primer artículo publicado sobre VIH, en coautoría con Ruscetti, apareció dos años después del de Gallo (publicado en 1984) e incluso el primer artículo de Ruscetti al respecto se publicó en 1985. Y no hay evidencia, indica Science, de que Fauci haya retenido la publicación de esos artículos o que ello haya conducido a millones de muertes.

Otros equívocos o distorsiones que Science desenmascaró en relación a las afirmaciones del video de Mikovits son que su tesis doctoral “revolucionó el tratamiento de VIH/Sida” al señalar que ese trabajo no tuvo un impacto discernible en la materia, desmiente que Mokovitz fue llevada a la cárcel sin cargos en su contra (los cargos sí fueron presentados por el laboratorio en el que trabajaba, y luego le fueron retirados) y que ella no ha mostrado evidencia de que, como ella alega, Fauci, directivos del Departamento de Salud, el Departamento de Justicia o el FBI se hayan coludido contra ella.

Tampoco tienen sustento científico sus dichos de que las vacunas han matado o matarían a millones, cuando en realidad la vacunación ha permitido salvar incontables millones de vidas, y tampoco es cierto, indica Science, que no existen como ella dijo vacunas que funcionen contra virus ARN, cuando en realidad sí existen, por ejemplo, vacunas efectivas contra la influenza, el sarampión o la rubeola.

Y Mikovits incluso ha afirmado, en sintonía con otras teorías conspirativas, que el nuevo coronavirus que provoca el Covid-19 fue manipulado en laboratorio y liberado de allí por error o deliberadamente, y que la aparición del nuevo coronavirus no podría haber ocurrido naturalmente porque eso demoraría “800 años en suceder”.

Pero Science ha indicado que la distancia evolutiva entre el nuevo coronavirus y el virus más cercano a él, identificado en murciélagos por un laboratorio en Wuhan, es de 20 a 80 años y no hay pruebas de que el patógeno haya sido manipulado. Muchos menos de que  esa manipulación haya ocurrido, como ella deslizó, con participación de laboratorios en Carolina del Norte, el Ejército de Estados Unidos y el Instituto de Virología de Wuhan en China.

El portal LiveScience añade otras refutaciones a los planteamientos de ‘Plandemic’: indica que es falso que las playas tengan poderes curativos, que una eventual vacuna contra el coronavirus matará a millones y que en Italia el Covid-19 fue especialmente severo porque la vacuna de la influenza se cultiva allí en células de perros.

Y su noción de que el uso de máscaras “activa las propias expresiones de coronavirus” no tendría sentido y Science, una de las revistas científicas más prestigiadas del mundo, añade que no hay evidencia de que el uso de mascarillas “pueda activar el virus y enfermar a las personas”.

Mikovits incluso ha recurrido a curiosos memes en redes sociales para difundir sus ideas y sus ataques contra Fauci.

Con todo, el perfil científico de Mikovits hace que sus dichos resulten creíbles a quienes son susceptibles a teorías conspirativas y su video es gasolina al fuego de esas ideas y actitudes equívocas.

Eso resulta especialmente peligroso para la salud individual y pública: el rechazo o cuestionamiento de las vacunas, que ciertamente pueden propiciar en casos raros reacciones adversas, ha conducido a un rechazo a la vacunación que ha provocado severos brotes de sarampión en Estados Unidos, por ejemplo, y agitado ideas desacreditadas sobre la relación de la vacunación y el autismo.

Nociones sin sustento como que el uso de las mascarillas es peligroso puede causar real peligro para la población al ampliar los riesgos de contagio y en general ideas que apartan a la población del dato científico probado y cultivan explicaciones conspirativas o truculentas no contribuyen a la protección de los individuos y las comunidades.

En cambio, fomentan la desconfianza, el miedo la confrontación y el rencor. Algo que en nada ayuda ni a la creación de una comunidad informada y consciente ni a la mitigación y freno de amenazas de salud pública como la presente epidemia de Covid-19.

Quien quiera ampliar su información sobre cómo diversos medios y especialistas han refutado las nociones planteadas por Mikovits en ‘Plandemic’ y cómo este se volvió viral en internet puede consultar el reporte del Instituto Poynter.