Las extrañas dotes de piloto, andanzas y perturbaciones del hombre que murió tras robar y estrellar un avión comercial

Apoderarse de un avión comercial, hacerlo despegar de un aeropuerto sin autorización y realizar en el aire con él arriesgadas maniobras parece una secuencia de un rudo caso de secuestro aeronáutico, posiblemente perpetrado por sujetos con ominosas intenciones y cuidadoso entrenamiento.

Pero aunque terminó en desastre, esa descripción no se ajusta a la personalidad y peripecias del sujeto que, en días pasados, justamente se apoderó de una aeronave, la piloteo por un tiempo y se estrelló con ella en el área de Seattle. No tenía experiencia de vuelo conocida y él mismo creía estar capacitado para pilotear un avión porque había “jugado algunos videojuegos”.

Sea como sea, Russell al parecer logró que el avión realizara bucles, volara “cabeza abajo” y descendiera en picada rápidamente para recuperar la horizontal a poco de chocar contra una masa de agua, según CNN.

Una foto sin fecha de Richard Russell, quien robó un avión de pasajeros en Seattle, voló con él por un tiempo haciendo difíciles maniobras y al final se estrelló, pereciendo en el choque. (Richard Russell/YouTube via AP)
Una foto sin fecha de Richard Russell, quien robó un avión de pasajeros en Seattle, voló con él por un tiempo haciendo difíciles maniobras y al final se estrelló, pereciendo en el choque. (Richard Russell/YouTube via AP)

Richard Russell, de 29 años, trabajaba como agente de servicio en tierra de la aerolínea Horizon Airlines, filial de Alaska Airlines, en el aeropuerto de Seattle-Tacoma. Sus funciones consistían principalmente en cargar y descargar maletas y preparar a los aviones para su despegue. Nada en ello implicaba pilotear un avión. Pero por alguna razón, el viernes pasado Russell abordó un Bombardier Q400, con dos motores de hélice y capacidad para 76 pasajeros, y despegó con él, afortunadamente sin nadie más abordo, en un vuelo que le sería letal pues murió al estrellarse en una zona desolada al sur de Seattle.

No es claro por qué lo hizo ni tampoco se conoce si tenía una intención suicida, un desequilibrio mental o alguna razón. Ciertamente, de acuerdo a las transcripciones de lo que Russell habló por radio con operadores aéreos publicadas por CNN, estaba ciertamente desorientado aunque no habría manifestado conductas hostiles.

Originario de Key West, Florida, Russell se mudó a Alaska cuando era niño y tiempo después entró a trabajar en Horizon Lines, de acuerdo a la agencia Reuters. Aunque su trabajo no le parecía muy reconfortante, él comentó que tenía sus compensaciones, como la posibilidad de viajar. Estaba casado y, antes de mudarse al área de Seattle, había sido dueño por tres años de una panadería en Oregon. Tenía espíritu viajero (visitó, por ejemplo, Alaska, Francia, Irlanda y México) y testimonios de personas que lo conocieron lo consideraban una persona agradable y callada.

¿Por qué entonces, de repente, optó por apoderarse del avión, una acción que aunque no le hubiese costado la vida sí le habría implicado bastantes años de cárcel?

Un avión Bombardier Dash 8 Q400 similar al que Richard Russell robó y estrelló en Seattle. (Reuters)
Un avión Bombardier Dash 8 Q400 similar al que Richard Russell robó y estrelló en Seattle. (Reuters)

Es un misterio, como también lo es la forma como piloteó el avión robado. Testimonios de ejecutivos de la aerolínea en cuestión y expertos en aviones citados por CNBC indicaron que se desconocía si Russell contaba con entrenamiento para piloto pero señalaron que un avión comercial como el Bombardier Q400 son “máquinas complejas” mucho más difíciles de manejar que una avioneta. Russell, como se señalaba, habría dicho que sabía pilotar por haber jugado videojuegos, pero un capitán de ese mismo modelo de avión comentó que las maniobras que Russell hizo en el aire eran “impresionantes” y que incluso el encendido de los motores de ese avión es una maniobra con alto grado de dificultad.

Entonces, o Russell tuvo una suerte loca antes de que se le acabara por completo o ciertamente tuvo alguna formación como piloto, que puede lograrse en parte con simuladores de vuelo y manuales en línea.

Con todo, otras actitudes dejaban entrever que no sabía muy bien lo que hacía. El mismo dijo que estaba “acabado” y “tenía suelto un tornillo” y se mostró perplejo por la forma en que el avión consumía rápidamente combustible. En alguna ocasión dijo sentirse mareado y aunque señaló reiteradamente que no quería que nadie saliera lastimado por su desplante aéreo, rechazó aterrizar en una base aérea cercana porque “podría crear un caos allí” o podría enfrentar fuego “antiaéreo”.

Una foto del que sería el avión Bombardier Dash 8 Q400 robado y pilotado por Richard Russell. Tras despegar del aeropuerto de Seattle y volar un tiempo, se estrelló en una área desolada. (Reuters)
Una foto del que sería el avión Bombardier Dash 8 Q400 robado y pilotado por Richard Russell. Tras despegar del aeropuerto de Seattle y volar un tiempo, se estrelló en una área desolada. (Reuters)

Al final, por sus intercambios vía radio parece claro que sabía que iba a ir a dar a la cárcel y, al final, reportó que uno de los motores del avión tenía problemas o se estaba apagando. En cierto modo supo que su final se acercaba y poco después Russell perdió el control de la aeronave, se estrelló y murió en el choque.

El misterio de las motivaciones y las pericias de Russell permanecerá pero el hecho de que haya podido apoderarse de un avión y hacerlo volar ha catalizado temores y críticas sobre la seguridad aeroportuaria. Si un hombre que, al parecer, no tenía afán criminal pudo hacerlo sin ayuda, ¿qué pasaría si el autor hubiese tenido intenciones hostiles o fuese miembro de un grupo delictivo o terroristas? Por ello, como dijo CNBC, se ha comenzado a cuestionar los lineamientos de selección y supervisión de empleados de aerolíneas y aeropuertos y mayores controles parecen necesarios al respecto. Agujeros de seguridad como el que explotó Russell no pueden permitirse y han de ser sellados, y por ello una investigación a fondo de lo sucedido resulta necesaria.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

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