Las escenas sexuales en el cine que han obligado a crear un nuevo puesto de trabajo

Yo estaba completamente desnuda. Y los operarios de cámara fueron muy desagradables, haciendo gestos obscenos, catetos, muy vejatorios”. La actriz Sara Sálamo recuerda así su primera escena de sexo en televisión. Tenía 18 años. Pocas tablas profesionalmente. Poca experiencia rodando. Y poca, también, en la vida. “Simplemente me tapé con las sábanas y me moría de la vergüenza. Y el director me decía ‘Por qué te tapas, eso no es lo que acordamos’. Yo no era capaz de desenvolverme bien en esa situación”.

Sara Sálamo en la presentación de "Brigada Costa Del Sol" en Madrid / Samuel de Roman-Getty Images

Sara no supo cómo reaccionar a algo tan desagradable. Muchísimas actrices antes que ella se han encontrado en situaciones similares. La más sonada, quizá, la violación de “El último tango en París”, en la que Marlon Brando –compinchado con el director, Bernardo Bertolucci- fuerza a la actriz Maria Scheider, con las cámaras rodando.

La actriz Maria Scheider en una imagen de 1980 / AP Photo/Remy De La Mauviniere

Ella era muy joven y virgen. Brando y Bertolucci dos genios consagrados. Y Scheider no sabe cómo reaccionar cuando el actor usa una barra de mantequilla para forzar el abuso en la secuencia de la película. Es una de las escenas más controvertidas del cine y Maria nunca se recuperó, traumatizada para siempre.

El actor Marlon Brando protagoniza la secuencia de la violación a la actriz Maria Scheider en “El último tango en París”

Tras la eclosión del movimiento #MeToo, Hollywood acaba de crear la figura del coordinador de la intimidad, para proteger la dignidad de los actores –sobre todo a las actrices- durante los rodajes. A pesar de que cada movimiento y cada plano está pactado y firmado en contratos llenos de condiciones, algunas actrices se sienten vulnerables en las escenas subidas de tono. Esta nueva figura del coordinador de intimidad velará por la seguridad y el bienestar de los actores durante estas secuencias, en las que actores y actrices tienen que simular escenas íntimas rodeados de un gran equipo técnico.

Aquí, en España, los contratos suelen dejar más mano ancha al director en este tipo de secuencias. Y hasta hoy, muchos años después, Sara Sálamo ha sido incapaz de hablar en público de lo que le pasó. Es un paso adelante muy valiente, que la pone en el ojo del huracán. Para ella fue una experiencia traumática, “muy fea, porque te sientes completamente vulnerable”.

Lloró mucho. Pero hoy se siente con fuerzas. Y lo cuenta. Para que no le pase a otras actrices.