Las equivocaciones de los niños de San Ildefonso y otras anécdotas del Gordo de Navidad

El sorteo del Gordo de Navidad es un gran acontecimiento no solo por la gran cantidad de dinero que reparte, sino por el repertorio de curiosas y divertidas anécdotas que giran en torno a él.

Entre las muchas curiosidades ocurridas alrededor de este carismático sorteo, empezamos con los dos sorteos de la Lotería de Navidad que se celebraron simultáneamente en 1938, durante la Guerra Civil.  Uno se realizó en Barcelona (en el Bando Republicano), cuyo número premiado fue el 22.655 y tocó íntegramente en la Ciudad Condal, y el otro sorteo se realizó en Burgos (Bando Nacional), saliendo premiado el nº 36.758 y que fue a parar a Málaga.

Pero han ocurrido otras historias, muchas de ellas protagonizadas por peculiares personajes…

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En el 2008 Mari Carmen Valiente, de Madrid, nos tuvo con el corazón en un puño al saber que su décimo, el numero 78.400 agraciado con 100.000 euros, había ido a parar a la lavadora y estaba prácticamente destrozado. ¿Podría la Casa de la Moneda y Timbre autentificarlo y cobrar su premio? No hizo falta la comprobación, pues poco después se descubrió que era una broma propiciada por el conocido Jordi Évole ("El Follonero") del programa Salvados.

No era la primera vez que una cadena televisiva engañaba al público. En las navidades de 1996, el programa Vuelta y Vuelta, dirigido por José Antonio Abellán, introducía a Carlos Moreno “El Pulpo” en el salón de sorteos y al ser cantado el premio gordo (56.169) este se hacía pasar por ganador gritando “es mío, es mío, serán las anchoas que he comido esta mañana en ayunas”.

Bromas aparte (o no) muchos son los adivinos y mentalistas que se precian de ser capaces de pronosticar cuál será el Gordo. Entre los casos más populares destaca Anthony Blake, que en el 2002 señaló (y acertó) el 08.103 como primer premio. Algunas fuentes cercanas al experimento afirman que hubo truco en tal predicción, en mano de cada uno está el creer o no que es posible desarrollar este tipo de poderes adivinatorios.

Muchos asistentes deciden poner también su particular nota de humor y acudir disfrazados al sorteo. Son comunes los disfraces confeccionados con décimos y bolas, y luego, según el año, la temática varía En el 2011 los grandes triunfadores fueron una pareja que acudió como la Duquesa de Alba y su recién estrenado marido y un gran número de jóvenes disfrazados de casa en un intento de atraerlas realmente a sus vidas mediante un premio millonario.

Dentro de los 200 años de historia que el sorteo cumple estas navidades, hay dos años a destacar por el cúmulo de errores que se dieron. En 1986 tanto el primer como el segundo premio fueron cantados como premios menores y reinó una gran confusión hasta que se aclaró la cuantía de los premios reales.

En 1987 la historia se volvió a repetir. Primero una bola cayó y salió rodando a Fernando Escalonilla y poco después su compañera, la niña Gemma Llorente, cantó un premio de 125 mil pesetas (751,27 euros) para el numero 20.06. el premio correcto era de 25 millones de pesetas (150.253,03 euros), el Gordo había aparecido y pasado desapercibido. Se armó un gran revuelo y al grito de "¿Pero qué has cantado, niña?" el supervisor Felipe Cantón subsanó la equivocación.

Muy divertida fue la anécdota acontecida en el 2006 cuando una bola esquiva fue a parar de las manos  de una niña a una planta de Navidad cercana a la mesa, mientras la niña decía “Joder, se me ha caído la bola en la planta, no la encuentro, que vergüenza". Una vez más tuvo que acudir el supervisor al rescate.

Son estas pinceladas las que convierten a lo que no sería más que un simple juego de azar en un entrañable acontecimiento a nivel nacional que nos tiene a todos pegados a la radio, la televisión o internet comentando la jugada con nuestros allegados o compañeros de trabajo.

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