Las aves se comen cada año entre 400 y 500 millones de toneladas de insectos

Un ave insectívora alimentándose de orugas. Crédito: TMG John Lawrence

Entre 400 y 500 millones de toneladas de insectos acaban siendo devorados cada año por las aves. 400 o 500 millones de toneladas en peso, por si hace falta especificarlo. El dato puede parecer enorme, y de hecho lo es. Pero los cálculos se han publicado recientemente, y se piensa que son incluso escasos.

Vamos a dar dos datos para ponerlo en contexto. Si convertimos la biomasa – el peso de los insectos – en energía, que es una práctica común en este tipo de estudios, la cantidad de ellos que se comen las aves cada año en todo el planeta es similar a la cantidad de energía que gasta una megaciudad como Nueva York.

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Y se explica esencialmente, porque los insectos son los animales más numerosos en el planeta. No en número de individuos – que también – ni en el de especies – de nuevo, también lo son – si no en biomasa.

Lo interesante del estudio es que da un poco de perspectiva a la función de las aves insectívoras en el planeta. Porque cuando hablamos de la cantidad de insectos que son comidos cada año, no debemos olvidar que muchos de ellos son plagas de cultivos, o suponen un problema para la salud humana.

Las aves, por su forma de vida, se encargan de mantener bajo control las poblaciones de insectos a lo largo y ancho del planeta. Especialmente en ecosistemas forestales, donde muchas especies de insectos que suponen plagas se refugian esperando su momento.

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Lo de “a lo largo y ancho del planeta” también merece comentario. Porque el estudio ha recopilado datos de los principales biomas, las zonas de vegetación y clima, entre nueve y doce según los autores, en que se divide el planeta. Algo así como ecosistemas a escala continental o subcontinental.

Otro dato curioso es que la biomasa de aves insectívoras se sitúa en torno a tres millones de toneladas. Sorprende que de 400-500 millones de toneladas sólo se produzcan tres, lo que demuestra que las aves insectívoras son muy poco eficientes al transformar alimento en energía.

En resumen, que las aves se encargan de eliminar una serie de problemas y peligros para los seres humanos, pero sin convertirse ellas en un problema distinto. Lo que sería una gran noticia si no se encontrasen en una situación tan comprometida, con la mayoría de ellas amenazada de una manera u otra.