Las armas químicas que emplean las hormigas argentinas en sus invasiones

Una hormiga argentina ( Linepithema humile) en pleno ataque químico. Crédito: University of California, Riverside

Cuando hablamos de especies invasoras, es raro que no se cite a las hormigas argentinas (Linepithema humile). Este insecto ha conseguido ocupar la mayor parte de los continentes gracias a una serie de características que la hacen muy exitosa – como invasora – : tienen varias reinas por colonia, son nómadas, extremadamente agresivas… y como demuestra un artículo reciente, emplean “armas químicas” para atacar a las especies autóctonas.

Obviamente, la expresión “arma química” no es literal. Pero casi. Desde hace tiempo, se barajaba la idea de que empleasen algún tipo de secreción cuando se enfrentaban con especies autóctonas. Era la explicación más razonable a un comportamiento que se observaba a menudo.

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Durante las peleas por el territorio, que ocurren prácticamente siempre que una hormiga argentina se encuentra con una especie competidora, los individuos de la especie invasora doblaba su cuerpo y frotaban su gáster – la porción terminal de su abdomen – con sus enemigas.

Dado que las hormigas se comunican en base a señales químicas, sólo cabían dos razones: o bien estaban “señalando” a su enemiga, o la atacaban con sustancias químicas. Pero claro, resultaba necesario demostrarlo.

Que es lo que han hecho los investigadores en su estudio. Empleando tanto individuos reales como señuelos de hormigas autóctonas, permitían que las hormigas argentinas se enfrentasen a ellas y después analizaban las secreciones que impregnaban en sus víctimas.

Lo curioso es que las dos respuestas eran reales. La mezcla de sustancias que excreta la hormiga argentina – dolicodial e iridomirmecina – cumplen una doble función. La primera, y dada su composición química, afectan a la hormiga que las recibe provocando irritación y desorientación. Una estrategia que ya resulta beneficiosa para la especie invasora.

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Pero que también sirve como señalización de conflicto a otros miembros de la colonia de la hormiga argentina. Recluta más hormigas para atacar, y señaliza al enemigo, sobre el que se centra el ataque. Una combinación que, en muchos casos, es letal para las especies autóctonas.

De todo esto, se puede sacar una buena noticia aunque parezca sorprendente. Las hormigas argentinas son una plaga con enormes consecuencias, y no sólo biológicas. Al impacto ambiental que tienen, hay que sumarle el coste económico, sobre todo en cultivos. Las razones son muchas y diversas, pero por poner un sólo ejemplo, las hormigas argentinas protegen áfidos de los que obtienen néctar. Y estos áfidos son plagas de cultivos.

La señalización que realizan las hormigas argentinas se puede copiar. Aún no se ha desarrollado, pero no resultaría complicado sintetizar sustancias análogas a las que emiten las hormigas de manera natural para atraer a estos insectos y controlar la plaga. Tal vez no erradicarlas, pero sí al menos reducir sus números y controlar la invasión, que no es poco.