Larijani y Raisi entran en la batalla presidencial en Irán

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El conservador moderado Ali Larijani y el ultraconservador Ebrahim Raisi se lanzaron el sábado a la batalla por la presidencia iraní en las elecciones de junio, que ahora parecen encaminarse a un duelo entre ambos.

Presidente del parlamento de 2008 a 2020, Larijani, hoy consejero del líder supremo Ali Jamenei, entró en competición acudiendo a primera hora de la mañana al ministerio del Interior para presentar su expediente, en el último día del período de inscripción de los candidatos.

Raisi, jefe de la autoridad judicial desde marzo de 2019, anunció la suya en un comunicado antes de presentarse al ministerio a mitad de día.

Entre otros, se presentaron el primer vicepresidente saliente, Eshaq Jahanguiri; Mohsen Rezai, excomandante en jefe de los Guardianes de la Revolución -el ejército ideológico de la República Islámica- y Said Jalili, exsecretario general del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

"A fin de cuentas, el principal enfrentamiento [de estas elecciones] opondrá a Raisi y a Larijani: el primero, representando a la facción ultraconservadora y a una parte de los conservadores tradicionales [...] y el segundo, a los conservadores tradicionales y moderados, y, de rebote, a los reformadores", declaró a la AFP Masud Bastani, periodista independiente de Teherán.

El plazo para presentar candidaturas, que empezó el martes, terminó este sábado a las 18H00 (13H30 GMT). En total, se presentaron más de 300 personas.

Pero muy pocas de estas serán autorizadas a presentarse, tras el visto bueno del Consejo de Guardianes de la Constitución, órgano no elegido encargado de decidir quién puede presentarse a los comicios.

El Consejo debe publicar la lista definitiva de candidatos el 26 y 27 de mayo, y la campaña debería empezar oficialmente el 28 del mismo mes, tres semanas antes de la primera vuelta (18 de junio).

- Desencanto -

Dada su proximidad con el ayatolá Jamenei, no cabe duda de que las candidaturas de Larijani y de Raisi serán validadas.

La prensa iraní considera que el expresidente Mahmud Ahmadinehjad, ultraconservador y populista, debería ser descalificado, como en 2017, y que la mayoría de los candidatos reformistas no deberían pasar la prueba de los Guardianes.

Esto dejaría espacio a Larijani a su izquierda y a Raisi a su derecha. Ambos ya participaron en una elección presidencial: el primero en 2005, el segundo en 2017.

Los demás candidatos que podrían ser autorizados a presentarse no parecen estar en condiciones de hacerles sombra y varios podrían incluso unirse a uno u otro.

Después de la abstención sin precedentes (más del 57%) en las elecciones legislativas de febrero de 2020, que provocó un tsunami conservador y ultraconservador en el parlamento, el líder supremo pidió en varias ocasiones en los últimos meses una participación masiva.

Larijani y Raisi podrían movilizar al electorado, siendo la gran incógnita el grado de desencanto de la población mientras que el presidente saliente Hasan Rohani aparece ampliamente desacreditado entre la opinión pública.

Frente a un Raisi que puede contar con una base sólida (obtuvo más del 38% de los votos en la primera vuelta en 2017), Larijani tendrá que convencer a los decepcionados de la experiencia Rohani.

- "Adversario de la corrupción" -

Pero el gran logro de Rohani, el acuerdo nuclear iraní alcanzado en Viena en 2015 con la comunidad internacional, amenaza con estallar desde que Estados Unidos se retiró en 2018.

Y mientras que la supervivencia del Acuerdo de Viena se juega en las negociaciones iniciadas en abril entre iraníes, europeos, occidentales, rusos y chinos, la crisis económica y social sigue presente.

"La principal cuestión es la economía", declaró Larijani el sábado, distanciándose de Rohani, a quien, sin embargo, apoyó cuando era presidente del parlamento. Partidario del Acuerdo de Viena, añadió que "la política exterior del país debía tener por objeto facilitar las relaciones exteriores para el desarrollo económico del país".

Frente a él, Raisi se presentó como el "adversario de la corrupción, la ineficacia y la aristocracia" y prometió luchar sin descanso "contra la pobreza", recuperando uno de sus principales temas de campaña de 2017.

Sin embargo, sus opiniones ultraconservadoras podrían empujar a las urnas a una gran parte del electorado para votar contra él, como ocurrió en 2017. Organizaciones de de defensa de los derechos humanos y opositores en el exilio han acusado a Raisi de ser responsable de la ejecución sin proceso de centenares de presos durante su época como vicefiscal del Tribunal revolucionario de Teherán, a finales de los años 1980.

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