Lady Di: 25 años del trágico accidente que le costó la vida y del que apenas quedan incógnitas

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Diana de Gales, en una imagen de archivo. (Photo: Neil Munns - PA Images via PA Images via Getty Images)
Diana de Gales, en una imagen de archivo. (Photo: Neil Munns - PA Images via PA Images via Getty Images)

Diana de Gales, en una imagen de archivo. (Photo: Neil Munns - PA Images via PA Images via Getty Images)

Eran las 6:00 de la mañana cuando el anestesista Bruno Riou anunció la noticia en una rueda de prensa desde el hospital Pitié-Salpêtrière de París. Diana de Gales había muerto en un accidente de tráfico en el túnel del Alma de la capital francesa tratando de esquivar a los paparazzi.

Nadie podía imaginar que Lady Di, con 36 años y una libertad recién estrenada tras su divorcio del príncipe Carlos, perdería la vida en esa noche de verano. La noticia conmocionó a millones de personas en todo el mundo y sumió a la monarquía británica en uno de los momentos más peliagudos de su historia. Sus hijos, los príncipes Guillermo y Harry, han tardado veinte años en poder hablar de la noche en la que perdieron a su madre.

Qué pasó la noche del 30 al 31 de agosto

La princesa estaba en París después de haber navegado por las rivieras francesa e italiana en el yate de su novio, Dodi Al-Fayed, hijo del multimillonario Mohammed Al-Fayed. La pareja tenía pensado volar a Londres después de hacer noche en París, donde la familia Al-Fayed, propietaria del Hotel Ritz, tenía también un apartamento en las inmediaciones del arco del triunfo.

Pasada la medianoche, Lady Di y Al-Fayed se disponían a abandonar en hotel, situado en el centro de la ciudad, para desplazarse hasta el apartamento. Los fotógrafos sabían que la pareja estaba allí, por lo que había una treintena de paparazzi apostados en la puerta.

Diana y Dodi Al-Fayed, veraneando en Francia. (Photo: ANGELI-JACOVIDESGTRES)
Diana y Dodi Al-Fayed, veraneando en Francia. (Photo: ANGELI-JACOVIDESGTRES)

Diana y Dodi Al-Fayed, veraneando en Francia. (Photo: ANGELI-JACOVIDESGTRES)

En este momento entró en escena Henri Paul, jefe de seguridad del Ritz, que fue el que condujo el Mercedes que se estrelló contra uno de los pilares del túnel. En la puerta se había colocado un vehículo para despistar a los fotógrafos, mientras que el otro coche salió por la puerta trasera del hotel. En él, viajaban Diana de Gales, Dodi Al-Fayed, Henri Paul y Trevor Rees-Jones, miembro del equipo de escoltas de la familia Al-Fayed.

El coche dejó el hotel y siguió la ruta hacia la calle Arsène Houssaye, donde estaba el apartamento. El Mercedes iba perseguido por un grupo de paparazzi en moto y circulaba a gran velocidad. Paul perdió el control del vehículo al entrar en el túnel a las 00:23 y rozó contra un Fiat blanco, después también rozó uno de los pilares del puente, el tercero, ya que se encontraron restos del faro izquierdo del vehículo. El conductor intentó frenar durante 20 metros, pero finalmente se estrelló de manera frontal contra el decimotercer pilar del túnel. Después el coche dio una vuelta de campana y la parte trasera del vehículo impactó contra el lado derecho del túnel. El coche iba a 105 kilómetros por hora, cuando el límite de velocidad estaba en 50.

Los testigos dijeron que vieron salir humo del lugar de accidente y una nube de paparazzi en moto rodear al vehículo cuando se metió en el túnel. El primero en auxiliar a la princesa Diana fue un médico de servicio, Frederic Mailliez, que se acercó al lugar cuando vio lo sucedido. En el momento, no la reconoció, y se limitó a llamar a los servicios de emergencias y a intentar ayudarla.

“Cuatro personas, dos de ellas aparentemente muertas, sin reaccionar, sin respirar, y las otras dos, al lado derecho, estaban vivas pero en una condición severa. El pasajero de delante estaba gritando, estaba respirando. Podría aguantar unos minutos más. La pasajera, la mujer joven, estaba de rodillas en el suelo del Mercedes, tenía la cabeza hacia abajo. Tenía dificultades para respirar. Necesitaba asistencia rápida”, reveló hace unos días a Associated Press, lamentando que su nombre esté asociado siempre a esa noche trágica.

“Estaba inconsciente”, reveló el médico, que explicó que gracias a una bolsa de reanimación consiguió recobrar algo de energía, aunque sin poder hablar. Posteriormente llegaron los bomberos que consiguieron sacarla del vehículo y meterla en la ambulancia. Uno de ellos, Xavier Gourmelon, reveló que Diana dijo en aquel momento: “Dios mío, ¿qué ha pasado?”

Lady Di fue trasladada al hospital y durante el trayecto entró en parada cardiorrespiratoria. A pesar de que no tenía heridas externas, la princesa sufría profundas heridas internas y su corazón se había desplazado al lado derecho, desgarrando la arteria pulmonar y el pericardio. Diana fue intervenida de urgencia nada más llegar y a pesar de los múltiples intentos por salvar su vida, falleció en torno a las cuatro de la mañana. Paul y Al-Fayed murieron en el acto y Rees-Jones consiguió sobrevivir.

Qué concluyó la investigación

La muerte de Diana de Gales despertó todo tipo de teorías conspiranoicas que decían que la princesa y Dodi Al-Fayed habían sido asesinados en una operación en la que estaban implicados los servicios secretos británicos y la propia familia real británica. La teoría del asesinato estaba respaldada por Mohammed Al-Fayed, que insistió durante años en esclarecer las causas del siniestro.

Sin embargo, dos investigaciones independientes descartan por completo esas teorías. En 1999, las autoridades francesas concluyeron que el accidente se debía a que el vehículo excedía el límite de velocidad y a que el conductor estaba conduciendo bajo los efectos del alcohol. Paul triplicaba el límite de alcohol en sangre permitido en Francia. Además, la persecución de los paparazzi tuvo que ver con el accidente y ninguno de los ocupantes llevaba puesto el cinturón de seguridad. De haberlo llevado, es probable que alguno de ellos hubiera sobrevivido.

En 2006, la Operación Paget, lanzada para investigar las teorías alrededor de la muerte de Diana, también concluyó que el accidente se había producido debido a la negligencia del conductor.

La policía, custodiando la entrada del túnel. (Photo: JACK GUEZ via AFP via Getty Images)
La policía, custodiando la entrada del túnel. (Photo: JACK GUEZ via AFP via Getty Images)

La policía, custodiando la entrada del túnel. (Photo: JACK GUEZ via AFP via Getty Images)

Entre las incógnitas del accidente está la del Fiat Uno con el que impactó el Mercedes al entrar en el túnel y del que nunca se supo nada más, algo que ha “frustrado” a los investigadores a lo largo de los años. Hay quien vio detrás de ese vehículo la clave del accidente, pero los detectives franceses lo descartaron, aludiendo que simplemente tuvo la mala suerte de que el Mercedes en el que viajaba Lady Di lo golpeara y que en ningún caso causó el accidente. “A todo el mundo le ha costado aceptar que la princesa de Gales murió en un accidente mundano”, expresó Martine Monteil, entonces jefa de la brigada criminal francesa, en un reciente documental.

Un antiguo responsable de la Policía Metropolitana reveló que el accidente no se habría producido si Diana hubiera mantenido la escolta policial que abandonó tras divorciarse del príncipe Carlos.

Qué fue del único superviviente

Trevor Rees-Jones, en la corte londinense en 2008. (Photo: Carl Court - PA Images via PA Images via Getty Images)
Trevor Rees-Jones, en la corte londinense en 2008. (Photo: Carl Court - PA Images via PA Images via Getty Images)

Trevor Rees-Jones, en la corte londinense en 2008. (Photo: Carl Court - PA Images via PA Images via Getty Images)

El guardaespaldas Trevor Rees-Jones consiguió sobrevivir al accidente a pesar de sus gravísimas heridas en el rostro, la cabeza y el pecho. Estuvo diez días en coma y en las semanas posteriores al accidente sufrió episodios de amnesia que le impedían hablar y recordar nada de lo que había pasado. Durante un tiempo, solo se comunicó susurrando.

A pesar de que escribió una biografía sobre el accidente, Rees-Jones no es capaz de reconstruir los hechos y simplemente se ha limitado a decir que era un accidente evitable y que Paul debería haberle dicho a él o a Dodi Al-Fayed que había estado bebiendo.

Los médicos consiguieron reconstruir el rostro de Rees-Jones utilizando 150 piezas de titanio a través de una antigua fotografía del guardaespaldas. Seis meses después del accidente, volvió a trabajar para Mohammed Al-Fayed, pero lo dejó porque quería intentar pasar página y seguir adelante con su vida.

Rees-Jones vivió un tiempo en Estados Unidos trabajando para la compañía petrolera Halliburton. Años después regresó a Reino Unido, donde reside actualmente y donde trabaja como jefe de seguridad de AstraZeneca, una de las corporaciones responsables de la vacuna de la covid-19. 

Este artículo apareció originalmente en El HuffPost y ha sido actualizado.

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