El lado oscuro de los países nórdicos: son un desastre ecológico

A menudo los países nórdicos son señalados como ejemplo, no solo en Europa, sino en todo el mundo. Las razones son de peso: sanidad y educación excelente, un horario laboral razonable, sueldos altos… Dinamarca, Suecia, Finlandia, Noruega o Islandia suelen ocupar los primeros puestos en todas las clasificaciones de desarrollo humano, tal y como cuenta Al Jazeera. Sin embargo, hay un gran pero que se les puede poner a todas estas naciones: su política ambiental.

Pese a que a priori su aire es limpio, sus sociedades están concienciadas con el cambio climático y abundan bosques y parques, lo cierto es que los datos muestran una realidad muy diferente. Y es que los países nórdicos tienen niveles muy altos de uso de recursos y de emisiones de C02 a la atmósfera, muy por encima de los límites seguros en el planeta.

La joven activista sueca Greta Thunberg, durante su intervención en la Cumbre del Clima de Madrid. EFE/Rodrigo Jiménez

Los grupos ecologistas señalan que la sostenibilidad se cifra en 7 toneladas de material por persona y año y los escandinavos se sitúan actualmente en 32 toneladas de media, casi cinco veces más. El motivo principal es el consumo altísimo de carnes, automóviles o plásticos, materiales todos ellos muy contaminantes y poco sostenibles.

En lo que se refiere a las emisiones de CO2 a la atmósfera, las cifras son elevadas. En 2014, tanto Noruega (9,27 toneladas métricas per cápita) como Finlandia (8,66 toneladas), Islandia (6,06) o Dinamarca (5,94) se situaban por encima de España (5,03) un país mucho más grande y con más necesidad de recursos. Es cierto que generan más energías renovables que la mayoría de los países de Europa, pero esas ganancias quedan reducidas por las importaciones intensivas de carbono.

El consumo excesivo de recursos está provocando una crisis global que se caracteriza por la destrucción del hábitat, la extinción de especies y el avance del cambio climático. Estas circunstancias no son muy visibles en los países ricos, entre los que se incluyen los nórdicos, pero empieza a dejar secuelas en los menos desarrollados, que es donde se produce la mayor extracción de recursos por parte de las economías más desarrolladas.

Los manifestantes señalan que Noruega es el séptimo productor de CO2. (REUTERS/Christian Mang).

Estudios recientes señalan cómo podrían los países del norte de Europa reducir su huella material en un 70%: reduciendo los combustibles fósiles, cambiando a dietas más basadas en las verduras, modernizando edificios antiguos en vez de construir nuevos y mejorando el transporte público.

En Finlandia los expertos ya están estudiando medidas similares para dar comienzo a la reconstrucción ecológica y no es descartable que el resto de países sigan su mismo ejemplo. Solo implementando nuevas políticas ambientales, los países nórdicos podrán volver a ser un ejemplo social como tradicionalmente han sido.

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