La razón por la que aparecen estas ampollas en los labios de los bebés

Mónica De Haro
·5 min de lectura

¿Alguna vez ha visto a un bebé con ampollas de succión? Son muy comunes, pero eso no significa que sean normales. Aunque el callo del lactante no presenta ningún problema ni amenaza para la salud del bebé, las ampollas de succión que produce son un signo revelador de problemas de agarre. Te contamos sus causas y características

(Foto: Odontovida)
A pesar de su aspecto, el callo del lactante no supone un riesgo para el recién nacido. (Foto: Odontovida)

Es frecuente que a los pocos días de nacer el bebé presente en la parte central del labio superior una protuberancia blanda y transparente de piel. Es lo que conocemos como callo o ampolla de succión. Se trata de callosidades producidas por el roce que ocurre al alimentarlo, con la tetina o con el pecho.

“Esta lesión blanquecina desaparece habitualmente cuando el niño comienza con los alimentos sólidos y la alimentación con cubiertos”, explica la doctora Eva Escribano, pediatra de Atención Primaria de la AEPap.

Esta ampolla blanda y transparente puede aparecer tanto si la lactancia es exclusivamente materna, como si es mixta o artificial. Existen diversas teorías acerca de las razones para la aparición del callo del lactante en un bebé. La primera y la más común se debe a que el bebé debe acostumbrar su pequeño cuerpo, incluidos sus labios, a la vida fuera del útero.

Uno de estos procesos a los que debe acostumbrarse es a la succión del pecho de la madre. Y la presencia del callo indica que el bebé no se ha adaptado todavía porque no se agarra bien, y usa demasiado los labios y las encías para poder succionar.

(Foto: Getty)
El fuerte reflejo de succión del bebé puede provocar que en las primeras semanas de lactancia tus pezones ardan o duelan. (Foto: Monashee Alonso/Getty)

Un agarre incorrecto

Los bebés tienden a agarrarse del pecho (o peor aún, del pezón) con las encías y los labios si la lengua y/o las mejillas no cumplen con su parte del trato. Esto hace que muchas madres que están amamantando a sus bebés tengan una sensación de 'pinchazo' porque el músculo del labio comienza a trabajar más duro y crea fricción con el seno.

Por lo tanto, un agarre incorrecto debido a una mala posición o bien a un problema anatómico del bebé (frenillo lingual, una afección que no le permite al bebé abrir por completo la boca) pueden producir este callo en la parte central del labio superior. A veces, como en la foto, también pueden aparecer más ampollas en ambos lados del labio superior.

Esto ocurre porque el bebé no consigue agarrarse bien y compensa los movimientos que no puede hacer con la lengua apretando fuerte los labios, como chupando. La fricción es lo que causa las ampollas. De hecho, las ampollas de succión a veces causan ampollas por fricción.

Cómo reconocer el callo de succión en nuestro bebé

  • Aparecen pellejitos transparentes o blanquecinos

  • Su consistencia es blanda

  • Es muy suave y húmedo

  • No resulta molesto para el bebé

  • Al secarse va desapareciendo por sí solo

  • Este tipo de ampollas suelen ir de la mano de la presencia de grietas o dolor por parte de la madre

En ningún caso hay que arrancarlo ni quitarlo, ya que esa acción sí puede causar un daño al bebé al quitarle la piel que le está protegiendo. Además, este callo no resulta molesto para el bebé ni le causa dolor (a diferencia de las grietas de los pezones que sí son muy molestas).

Más tarde o más temprano pueden ir desprendiéndose y saliendo de nuevo, hasta que la piel del labio se acostumbra al roce y dejan de formarse en torno al segundo mes.

Puede ser un indicador de un frenillo labial

“Los primeros días sí puede haber un poquito de callo labial debido a lo fina que es la piel de los labios. Pero si este callo persiste más allá de unos días, es indicador de un problema. Por otro lado, aunque al bebé no le duele ni molesta el callo, es más que posible que la madre tenga grietas y dolores, por lo tanto hay que actuar”, explica Luisa Fernando Santos González en su blog sobre lactancia materna.

Pero si está causado por un frenillo u otro problema, el callo durará más tiempo e irá acompañado de otros síntomas como tomas muy largas en las que el bebé se cansa mucho y se queda dormido, un aumento de peso reducido o inadecuado, chasquido al mamar que se produce por el vacío que hace el bebé al succionar de manera inadecuada, y tomas dolorosas para la mamá, que no se libra de las grietas aunque pase el tiempo.

Para salir de dudas hay que examinar si hay tumefacción en alguno de los labios. Cualquier grado de inflamación en el labio inferior nos hará sospechar de un frenillo labial o lingual. Una hinchazón en los laterales del labio superior, a los lados del callo, es también preocupante.

Qué debo hacer

Aunque no requiere un cuidado especial ni hidratación extra, es importante buscar ayuda cuanto antes porque lo más probable es que el bebé no esté comiendo bien, no esté succionando leche suficiente y pronto empiece a dar signos de que tiene hambre.

Hay veces que el bebé engorda bien y la madre no tiene dolor, y sin embargo el callo persiste. Puede ser un problema de posición, que no es "perfecta" digamos, pero que no causa problemas. Si es así, tampoco pasaría nada. Pero siempre es aconsejable un seguimiento por parte de un profesional de la lactancia.

También es necesario que la madre acuda a la matrona o a una asesora de lactancia para que descarte problemas de agarre, presencia de frenillo o corrija la postura.

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