La laboriosa reconstrucción de las actas destruidas por la Stasi hace 30 años

Imagen que muestra las celdas de aislamiento de la antigua prisión del Ministerio de Seguridad del Estado (MfS) de la República Democrática Alemana (RDA), más conocido como Stasi, en Berlín (Alemania). EFE/ Felipe Trueba/Archivo

Berlín, 10 ene (EFE).- La reconstrucción de las actas que la policía política de la República Democrática Alemana (RDA) destruyó cuando ésta comenzó a tambalearse avanza a paso de tortuga pero sin pausa, gracias a un equipo que ha logrado restaurar manualmente 1,65 millones de páginas.

De un total de 16.000 sacos recuperados -cada uno de los cuales contiene entre 2.500 y 3.000 fragmentos- la Oficina del Comisionado para las Actas del Servicio de Seguridad del Estado de la Antigua RDA (BStU por sus siglas en alemán) ha conseguido hasta ahora reconstruir 500.

Se calcula que es un 10% de los restos que se espera recobrar, documentos que fueron rasgados a mano a la espera de ser quemados o disueltos, ya que tras la caída del muro, en las oficinas de la conocida como Stasi comenzó un frenesí de actividad que colapsó las trituradoras.

"Se podría decir que el propósito de la eliminación era ocultar las dimensiones del aparato de vigilancia de la policía secreta, explica a EFE Ute Michalsky, que dirige la unidad de reconstrucción, ubicada en la antigua central de la Stasi en Berlín.

Los ciudadanos tomaron la sede de la policía secreta el 15 de enero de 1990, lo que puso fin a un proceso de destrucción que afectó sobre todo a los documentos que se estaban procesando en ese momento; los archivos históricos resultaron prácticamente indemnes.

Las páginas reconstruidas desde que comenzó la restauración, en 1995, no sólo arrojan luz sobre las prácticas de los 91.000 funcionarios de la Stasi; también han dejado en evidencia a informantes que tras la transición ocupaban posiciones de prestigio.

Los documentos recobrados también dan fe de la vigilancia a la que fueron sometidos disidentes como el músico Udo Lindberg o el escritor Lutz Rathenow, o de los planes de la RDA para internar en campos a los opositores en caso de un ataque extranjero.

UN PUZZLE DE MILLONES DE PIEZAS

En vista de que la labor de reconstrucción, al ritmo actual, puede prolongarse por varias décadas más, los empleados de la BStU tratan en primer lugar de identificar los sacos cuyo contenido podría influir de alguna forma en el presente.

"Los informes sobre encuentros con colaboradores no oficiales, los materiales que puedan ser importantes para rehabilitar a alguien, o los documentos relacionados con el espionaje a otros países son los que tienen prioridad," señala Michalsky.

Un equipo de nueve personas, liderado por Andreas Loder, se dedica a jornada completa a la tarea de combinar fragmentos; en ocasiones, un solo saco puede llegar a suponer un año de trabajo para una persona.

"Aquí vemos que estos trozos tienen una línea de rotura similar, así que probablemente todas estas páginas fueron rasgadas a la vez. Hemos tenido suerte," comenta Loder, inspeccionando varias hojas rotas por la mitad.

Afortunadamente, señala, los fragmentos de un mismo documento suelen encontrarse en un solo saco y en la misma "capa", puesto que los funcionarios de la Stasi pensaban destruirlos y no se molestaron en mezclarlos.

Después de que los pedazos hayan sido cuidadosamente pegados, cada página completada es enviada a otro departamento, que se encarga de estudiar el contenido y de establecer la procedencia y categoría del documento.

A continuación, entran a formar parte del archivo público albergado en el mismo complejo de Berlín oriental, que abarca ya más de 111 kilómetros de actas.

RECONSTRUCCIÓN VIRTUAL

Hasta la fecha, 23 sacos han sido reconstruidos gracias a un software desarrollado específicamente para este propósito en 2008, aunque el programa piloto fue interrumpido en 2014 debido a que el procedimiento era demasiado lento para ser rentable.

El software compara los fragmentos escaneados -en base al tipo de letra, la clase de papel y la línea de rotura- y le muestra a la persona que lo opera las combinaciones más probables para que elija la correcta; de esta forma se genera un documento digital.

"El proceso de la reconstrucción virtual carece de un modelo previo y es único a escala mundial," apunta el viceportavoz de la BStU, Elmar Kramer, que explica que, aunque el software en sí funcionaba, no existen por el momento escáneres con la calidad adecuada.

Para que el programa pueda comparar los fragmentos de forma eficiente, es necesario que puedan ser digitalizados con una resolución mayor de lo que permiten los escáneres en el mercado, por lo que la BStU ha encargado a una empresa que desarrolle la tecnología necesaria.

La directora de la unidad de reconstrucción espera reanudar en un futuro el procedimiento virtual y que éste permita no solamente acelerar el proceso, sino también combinar fragmentos que son demasiado pequeños para hacerlo a mano.

Sin embargo, Michalsky se muestra cautelosa con respecto a la viabilidad del proyecto y por ello tiene previsto duplicar en 2020 la plantilla dedicada a la restauración manual.

CRECE EL INTERÉS EN LAS ACTAS

En los últimos años, el interés del público en las actas de la Stasi ha vuelto a aumentar. Coincidiendo con el 30 aniversario de la caída del Muro, en 2019 un total de 56.526 ciudadanos solicitaron acceso al archivo, 11.000 más que el año anterior.

Con frecuencia, el fenómeno está relacionado con la generación post-transición, que no tiene recuerdos propios de la RDA y que busca conocer la historia de sus padres y abuelos.

También abundan los casos de aquellos que sospechaban estar bajo vigilancia de uno o varios de los estimados 189.000 confidentes de la Stasi y que solo ahora, con la distancia de varias décadas, se sienten emocionalmente preparados para conocer la verdad.

Sea como fuere, que una consulta al archivo no arroje resultados en la actualidad no despeja las dudas de manera definitiva.

Como explica Michalsky, no es posible contactar a los afectados que van apareciendo en las actas reconstruidas; tienen que ser ellos quienes tomen la iniciativa.

"Cuando alguien presenta una solicitud al archivo y no encontramos nada, les recomendamos que nos vuelvan a contactar en unos años. Quizá para entonces haya resultados," acota.

Clara Palma Hermann