El gran éxito de Crystal, la dulce cantante y medallista paralímpica, tras la pesadilla que vivió con Sergio Andrade

Miguel Cane
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Antes de convertirse en una medallista paralímpica, Gaudelia Díaz (nacida en Acapulco, México, en 1964) fue una famosa cantante y pianista, con el nombre artístico de Crystal, que a los 18 años lanzó su primer éxito en la radio, "Suavemente", compuesto por ella y su descubridor, productor, mánager y 'novio', Sergio Andrade — sí, el mismo que pasaría a la historia como productor de Gloria Trevi y como el responsable de que ella fuera implicada en un escándalo de tráfico de personas.

Crystal fue una verdadera sensación al ser lanzada en 1982 en el Festival OTI, uno de los más famosos certámenes de música en habla hispana, que hoy ya no existe; era una muchacha dulce, de rasgos bonitos, que además daba buena cara a la terrible adversidad: desde nacer había perdido la vista y había superado una terrible infancia en la más abyecta pobreza, con muchos maltratos de sus hermanos mayores y bromas crueles, lo que resultó en que su autoestima quedara en ruinas, algo de lo que se aprovecharon muchos a lo largo de los años. 

Cuando en 1981 fue descubierta por Sergio Andrade — que para entonces ya había compuesto éxitos radiales para artistas como Álvaro Dávila (sí, el marido de la temible Pati Chapoy), Diego Verdaguer, Manoella Torres, Anamía, etcétera —todo parecía indicar que esta joven, que aprendió a tocar el piano por instinto, de manera excelente y que tenía una dulce y melodiosa voz, habría encontrado no solo el éxito sino también la felicidad: Andrade no solo la llevó al OTI, le inventó una carrera musical, le produjo tres LPs y la hizo una celebridad.

Además, siendo ella apenas mayor de edad —a estas alturas del poema todo el universo sabe que a Sergio Andrade le gustan jovencitas, entre los 14 y los 20 — el productor la hizo su novia y la llevó a vivir con él y ahí fue cuando empezó la pesadilla que Gaudelia relató, sin guardarse detalles, a la periodista Mara Patricia Castañeda.

"¡Te voy a fracturar el brazo!", fue solo una de las muchas amenazas que profirió en nombre de su perfeccionismo absurdo el compositor, que se autocalifica (todavía) como un "genio" a la joven invidente, a la que llevó en 1983 al festival Yamaha de Japón. Estando ahí, se dedicó a vapulearla hasta dejarla sin autoestima, lo que afectó su presentación.

Y esto no solo se limitaba a esa gira, también durante los ensayos la maltrataba cerrándole el piano en los dedos y cambiándole las cosas de lugar, comportándose como un verdadero monstruo, aunque asegura la intérprete de "Parece" y "No me pregunten por él" que como amante, Andrade sí era detallista y considerado, por lo que era como vivir con el Dr Jekyll y Mr Hyde.

Fue hasta principios de 1985 que Crystal se decidió a abandonar esta relación tóxica, apoyada nada menos que por Juan Gabriel, quien la tomó bajo su protección, la ayudó a encontrar dónde vivir, a independizar su carrera y la mandó a recibir psicoterapia, cosa que a la guerrerense la salvó de la depresión que la consumía.

Fue al cabo del tiempo que como una alternativa a su tristeza, Crystal inició una carrera como actriz (apareció en 'Lazos de amor', con Lucero) y antes de esto, gracias también que comenzó a correr como terapia, comenzó a entrenarse como atleta, algo que le cambió la vida. 

Al suceder esto, Andrade la desconoció, la abandonó y la tachó de ingrata por haber dejado su protección, enfocándose en el grupo "Boquitas pintadas", de donde salieron María Raquenel Portillo y Gloria de los Ángeles Treviño Ruiz, y ustedes saben cómo acabó aquella historia.

Con candidez y sin miedo, Crystal relató la escabrosa historia de su convivencia con Andrade, con quien no ha vuelto a estar en contacto en más de 30 años, y justificó que aguantó tantos años, porque era muy joven y pensaba que esa era la forma en que debía ser tratada: "Tú piensas que ese trato del productor es normal, piensas que un productor siempre tratará así a su artista".

Al preguntarle Castañeda si consideraba que Andrade es culpable de los delitos que se le imputaron, y que si merece la libertad que ahora tiene, Crystal fue tajante al señalar que ella vivió un infierno con Andrade y que está segura de que él es responsable de todos los crímenes que se cometieron, y que si ahora tiene la libertad, no es necesariamente por justicia, pero que todo lo malo que hizo — y que sabe que hizo— lo perseguirá siempre.

Pero aquí hay algo más: Gaudelia siguió el camino del deporte y logró tres medallas de oro en Juegos ParaPanamericanos y un bronce en Juegos Paralímpicos a principios de los 90.

"Siempre desde niña me gustaba hacer deporte, patinaba, jugaba fútbol, y me gustaba estar en las barras paralelas porque me gusta un poco la gimnasia, pero ahí sí era más necesaria la vista y tuve que dejarlo aunque me gustaba, y siempre me gustó correr, pero nadie me había hecho sentir que tenía esa capacidad, y un día un amigo me invitó a correr como manera de recreación, y empecé a entrenar, competí a nivel estatal y nacional, donde gané el primer lugar, y así me fui a Puerto Rico y a Barcelona. Además yo soy genéticamente de familia de deportistas", declaró.

Hoy en día, Crystal vive en Acapulco, donde nació. Tiene una modesta pensión por parte del Comité Olímpico, y sus regalías y ocasionales presentaciones, que no son muchas, pero le dan suficiente para vivir. Sigue soltera (pero no sola, como aclaró, aunque prefiere no ahondar al respecto) y se dedica a apoyar a pequeños con disminución visual para darles la oportunidad de una educación musical.

Esta labor que la llena de orgullo y alegría la hace mediante una institución privada, pues no tiene buenos recuerdos de su interacción con instituciones oficiales, porque cuando fue atleta, la secretaría del deporte y el gobierno federal no la trataron muy bien. Y procura hacerlo todo con un mucho mejor trato del que recibió de ese hombre que le dio la gloria, por el infierno.

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