La UE desvela su estrategia para responder a la guerra comercial de Trump

Por Clément ZAMPA
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La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, en una reunión de ministros de la ASEAN el 2 de marzo de 2018 en Singapur

La Comisión Europea detallará este miércoles su respuesta ante la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de tasar fuertemente las importaciones de acero y de aluminio desde Europa, incluyendo posibles medidas de represalia contra los pantalones vaqueros, las motos o el bourbon estadounidenses.

Aunque las decisiones concretas no se conocerán hasta que el presidente estadounidense confirme sus amenazas, la UE, que espera todavía evitar una escalada hacia una guerra comercial, quiere mostrar no obstante que está preparada.

La comisaria europea de Comercio, Cecilia Malmström, quien debe comparecer este miércoles en rueda de prensa tras la reunión del ejecutivo comunitario, declaró el lunes a la BBC que primero esperan ver "la decisión final" de Trump.

"Pero, por supuesto, nos preparamos, ya que todo esto flota en el aire desde hace un tiempo", añadió Malmström a la televisión británica.

La semana pasada, el inquilino de la Casa Blanca anunció su intención de imponer aranceles de un 25% a las importaciones de acero y de un 10% a las de aluminio, sin dar más detalles sobre los países afectados.

El ejecutivo comunitario respondió inmediatamente, de boca de su titular, Jean-Claude Juncker, que el bloque europeo estaba dispuesto a "responder firme y proporcionalmente".

Al considerar la relación comercial con la UE como "muy, muy injusta", Donald Trump defendió el martes su anuncio. "Nos hacen casi imposible hacer negocios con ellos y, sin embargo, enviaron sus autos y todo lo demás a Estados Unidos", agregó.

Su principal consejero económico, Gary Cohn, dimitió ese mismo día, tras mostrar su disconformidad con la decisión del presidente de gravar las importaciones de acero y aluminio.

- Impacto de 2.800 millones de euros -

Los europeos exportan cada año unos 5.000 millones de euros (6.200 millones de dólares) de acero y 1.000 millones de aluminio a Estados Unidos, por lo que las medidas estadounidenses, que la UE considera proteccionistas, podrían perjudicarla en unos 2.800 millones de euros, según la Comisión.

Además de complicar el acceso de la industria siderúrgica europea al mercado estadounidenses, los aranceles de Trump podrían implicar el desvío a Europa de la producción de otros países que ya no encontrarían beneficios en Estados Unidos.

La primera respuesta que Bruselas estudia es adoptar medidas de "reequilibrio" para compensar en valor el perjuicio causado, en virtud, a su juicio, de las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

En concreto, se trataría de imponer determinados productos estadounidenses para enviar un mensaje político a su presidente, entre ellos aquellos fabricados en los territorios más favorables a Trump. Esta primera medida necesitaría unos tres meses para entrar en vigor.

- Maximizar el impacto político -

La idea de Bruselas es maximizar el impacto político en Estados Unidos de estas medidas de represalia, minimizando sus efectos en los consumidores europeos.

Jean-Claude Juncker -que se reunió el martes con el presidente ejecutivo del gigante del acero ArcelorMittal, Lakshmi Mittal- precisó que empresas como Harley-Davidson y Levi's, así como destilerías de whisky bourbon se verían afectadas.

En la práctica, la lista de productos estudiada por la UE, que el colegio de comisarios europeos debe debatir este miércoles, no menciona ninguna empresa.

De hecho, señala un tercio de productos en acero, otro de productos agrícolas y un tercero de diversos productos usando términos aduaneros más generales como "pantalones, de trabajo, de algodón, para hombres".

"No podemos adoptar decisiones definitivas en base a esta lista mientras Estados Unidos no haya realizado un anuncio oficial", insiste una fuente europea.

Además de las medidas de represalia, la UE podría también adoptar medidas de "salvaguardia" para proteger su industria, una decisión que tardaría también algunas semanas en entrar en vigor.

Esto consistiría en limitar temporalmente las importaciones de acero y aluminio a Europa para preservar estos sectores de sus competidores extranjeros, como autoriza la OMC.

Finalmente, Bruselas podría presentar una demanda, quizás con el resto de países afectados, ante la OMC, un procedimiento que suele tomar dos años.

"No lo recordamos bastante, pero la sobrecapacidad en el sector del acuerdo se debe esencialmente a China", de lejos el primer productor mundial y bajo sospecha sobre subvenciones a su producción, insiste la fuente europea. "Europa forma parte de la solución".