La tragedia del barco con inmigrantes italianos que se hundió frente a Cartagena y cuyo capitán huyó el primero

Alfred López
Naufragio del Sirio (imagen vía regmurcia.com)
Naufragio del Sirio (imagen vía regmurcia.com)

Durante las últimas décadas del siglo XIX y las primeras del XX la afluencia de inmigrantes europeos hacia el Continente Americano fue masivo. El único medio de transportes con el que por aquel entonces se podía llegar era a través de barcos.

Enormes buques que iban cargados hasta los topes por centenares de personas cuyo sueño era llegar a al país de acogida y empezar una nueva vida. Muchos habían sido los ejemplos de aquellos Indianos que tras unos años en América habían regresado a su patria con una importante suma de dinero.

Esto es lo que provocó que la inmigración hacia allí fuera masiva y las compañías navieras necesitaran nuevos barcos para transportar a todas aquellas personas a su nuevo destino.

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La ‘Navigazione Generale Italiana’ fue una empresa naviera creada en 1881 a raíz de la fusión de varias compañías y que, con sede en Génova, se encargó de trasladar a miles de italianos hasta Sudamérica. El cono sur del continente (sobre todo Uruguay y Argentina) era uno de los destinos más solicitados por los inmigrantes, por lo que no tardó en adquirir un nuevo barco, construido por la compañía Robert Napier & Hijos en el astillero de Glasgow (Escocia) y botado el 26 de marzo de 1883.

El vapor Sirio (imagen vía Wikimedia commons)
El vapor Sirio (imagen vía Wikimedia commons)

A penas cuatro meses después, el 15 de julio, este trasatlántico –que se trataba de un vapor bautizado como Sirio que tenía una capacidad para alrededor de 1400 pasajeros- efectuó su primer viaje hacia América. Sus principales destinos fueron Montevideo, Rio de Janeiro y Buenos Aires.

En 1906, tras 135 viajes realizados y miles de pasajeros llevados al otro lado del Océano Atlántico, una negligencia por parte del capitán que comandaba el Sirio provocó, a las cuatro de la tarde, su hundimiento frente a las costas del cabo de Palos, en Cartagena (Murcia), el sábado 4 de agosto.

Había zarpado un par de días antes de Génova y su destino era los puertos de Rio de Janeiro, Montevideo y finalmente Buenos Aires. Al llegar frente a las Islas Hormigas (en el mencionado cabo de Palos) el capitán Giuseppe Piccone en lugar de bordearlas (debido a la poca profundidad que por allí había) ordenó pasar entre medio del cabo y las islas, provocando su torpe decisión que los bajos del barco chocasen y explotaran las calderas.

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Tal y como ha ocurrido en otras muchas tragedias marítimas, el caos y los nervios se apoderaron de todos los que iban a bordo, peleándose (incluso a navajazos) por conseguir sitio en uno de los pocos botes salvavidas disponibles. El capitán Giuseppe Piccone y varios miembros de su tripulación fueron los que desembarcaron primero, abandonado a su suerte a quienes estaban a bordo.

Noticia sobre el hundimiento del vapor Sitio en The New York Times (imagen vía nytimes)
Noticia sobre el hundimiento del vapor Sitio en The New York Times (imagen vía nytimes)

Dentro de la tragedia que suponía tal hundimiento, el destino hizo que, al haberse producido a primera hora de la tarde, en aquel momento navegaran por la zona varios barcos (sobre todo de pescadores que venían de vuelta de faenar) pudiendo acudir rápidamente a socorrer a quienes estaban a bordo del Sirio.

Se pudieron recuperar los cuerpos sin vida de alrededor de 240 personas y salvaron su vida otras 580 (algunas fuentes indica que las victimas mortales fueron 223 y los supervivientes 892 por lo que el baile de cifras entre unas fuentes y otras es grande). Todo apunta a que en realidad el número de fallecidos podría haber doblado e incluso triplicado al que dan las diferentes versiones, debido a que muy probablemente el barco viajara con un pasaje muy superior al permitido (la mayoría personas indocumentadas) y motivo por el cual el capitán y su tripulación huyera del buque apresuradamente, con el fin de no tener que dar explicaciones de los sucedido y se descubriera esa sobrecarga de pasajeros.

Giuseppe Piccone tenía en aquel momento 68 años de edad y cinco décadas navegando. En ningún momento de su carrera sufrió un accidente o tuvo altercado alguno. Lo más sorprendente era que aquella travesía iba a ser la última y que de regreso a Génova se jubilaría. Pero algo pasó por su mente para que, a sabiendas de que no debía pasar entre las islas Hormigas y el cabo de Palos (por la cantidad de veces que había realizado el trayecto), hizo que tomara la peor decisión de su vida.

Portada del periódico ‘Domenica del Corriere’ del 19 agosto 1906 ilustrando el hundimiento del vapor Sirio (imagen vía antiwarsongs )
Portada del periódico ‘Domenica del Corriere’ del 19 agosto 1906 ilustrando el hundimiento del vapor Sirio (imagen vía antiwarsongs )

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Tras huir del barco el capitán Piccone y algunos miembros de su tripulación fueron a esconderse (tras llegar a tierra con el bote salvavidas) a un hostal llamado La Piña de la población de Cartagena. Fueron localizados rápidamente y se les ordenó ponerse rumbo a Barcelona, donde cogerían un vapor rumbo a Italia.

Se abrió una investigación y según parece dos meses después el capitán fallecía. No trascendió si fue por muerte natural o suicidio. Lo que sí se sabe es que su negligencia dejó docenas de muertos. Hombres, mujeres y niños que deseaban viajar hasta el continente americano en busca de una vida mejor y se encontraron con una decisión errónea y una actitud cobarde por parte del capitán Giuseppe Piccone.

Fuentes de consulta e imágenes: archivo.cartagena (pdf) / antiwarsongs / nytimes (pdf) / regmurcia.com / terzaclasse / Wikimedia commons

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