La tradición celta que mutó en fiesta religiosa de la Candelaria y que en Norteamérica reconvirtieron en el ‘Día de la Marmota’

Desde que en 1993 se estrenó la película protagonizada por Bill Murray y que llevaba por título ‘Groundhog Day’ (en España se tradujo como ‘Atrapado en el tiempo’), se dio a conocer a nivel mundial una tradición que se llevaba a cabo cada año en algunas poblaciones rurales de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) coincidiendo con el 2 de febrero y que consistía en que una marmota al asomarse por su madriguera la mañana de esa fecha, dependiendo de si salía o volvía a quedarse dentro, predecía la duración del invierno, no como estación sino por el frio y las nieves de la época: si sale y no ve reflejada su sombra al estar nublado, el invierno termina pronto; si se queda dentro porque al asomarse se reflejaba su sombra por el sol, todavía quedan seis semanas de frio y mal tiempo.

El ‘Día de la Marmota’ una tradición que proviene de antigua celebraciones (imagen vía Wikimedia commons)

Dependiendo del lugar en el que se realiza, dicha marmota tiene un nombre diferente, siendo ‘Phil’ el más popular, el cual se encuentra en la pequeña población de Punxsutawney (Estado de Pensilvania).

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Muchas son las historias que existen alrededor de los orígenes de esta tradición (sobre todo de dónde y cuándo empezó a realizarse), siendo muchas de ellas leyendas urbanas que se han ido creando a través del boca a boca con el paso de los años.

Los organizadores de Punxsutawney dicen ser los originarios, datando el inicio de esta tradición en el 2 de febrero de 1886 (tal y como apuntan en la web oficial, aunque hay otras fuentes que señalan su inicio en 1887).

Pero en realidad existen evidencias de que un tal James Morris (tendero en el Condado de Berks, también en Pensilvania) dejó escrito el 4 de febrero de 1841, en un dietario donde iba anotando sus quehaceres diarios, que dos días antes (o sea, el día 2) había asistido a una celebración en la que una marmota predecía la duración del invierno. Por tanto, partiendo de la fecha ofrecida por Morris 45 años antes de la versión oficial, deberíamos ir tirando hacia atrás en el tiempo para encontrar realmente el origen del Día de la Marmota.

Y es que la tradición de predecir lo que iba a durar el invierno justo en la mitad de esta estación es algo que llevaba realizándose varios siglos atrás en Centroeuropa (aunque no con ese roedor) y fue llevada por los colonos alemanes hasta el continente americano hacia finales del siglo XVIII.

Los antiguos celtas, cuando la estación más fría y oscura del año se encontraba en su mitad, realizaban predicciones de cara a lo que todavía les quedaría esperar para la llegada del buen tiempo (primavera) y el inicio de sus sembrados, debido a que dependían en gran medida de la meteorología para poder ir haciendo sus planificaciones de cara a cuándo comenzar a plantar las hortalizas que después servirían para alimentarse.

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Por tal motivo, cuando llegaba a esta altura de la estación invernal realizaban una serie de festejos para adorar a sus dioses con el fin de que les dieran tierras fértiles. Este ritual era conocido como ‘Imbolc’.

Tal y como fueron pasando los siglos, esta celebración se fue expandiendo por todo el continente, adquiriendo diferentes matices, pero conservando su propósito inicial que era el de predecir los días de frio y nieve que quedaban.

Con la llegada de la Era del Cristianismo y su expansión por toda Europa, se comenzaron a sustituir fiestas paganas celebraciones religiosas y coincidiendo con la fecha del ‘Imbolc’ situaron la festividad de la Candelaria (la cual caía en el calendario cuarenta días después del día de Navidad). Una fiesta en la que, con carácter religioso, se realizaban procesiones en el que se llevaban velas (candelas) y en el que las oraciones estaban encaminadas a que lo que quedaba de invierno fuese plácido y así las siembras podrían realizarse mucho antes. También servía esta fecha para poner fin al ‘periodo navideño’.

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Desde la antigüedad habían observado que si esa jornada (el 2 de febrero en el calendario Gregoriano, porque hasta la aplicación de éste en el siglo XVI dicha fecha eran diez días más tarde, o sea, el 12 de febrero) se despertaba con mal tiempo (lluvioso o nublado) quería decir que lo que quedaba por llegar ya sería placido. Sin embargo, si amanecía un día soleado, con toda probabilidad las seis semanas que quedaban de invierno seguirían siendo inhóspitas y habría que esperar hasta poder comenzar la siembra.

El flujo migratorio de personas de todas partes del continente europeo hacia América, hizo que esta amalgama de costumbres y tradiciones dieran origen al Día de la Marmota, el cual no difiere demasiado en el Imbolc que celebraban los antiguos celtas.

Fuentes de consulta e imágenes: groundhog / cienciahistorica / adivinario / metro / Wikimedia commons

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