La sorpresa que el PNV le tiene preparada a Rajoy

EFE

La operación Lezo está sacando las vergüenzas al PP, que todavía en estado de shock no sabe cómo abordar el ‘tsunami’ que se le avecina, y los colores a sus apoyos de investidura. Que se lo digan al PSOE en donde Pedro Sánchez está aprovechando la coyuntura para afear a la gestora -y a Díaz- elhaber facilitado la prolongación de Rajoy en Moncloa, pero ese es otro tema.

Al PP lo que le preocupa es que esta bomba de relojería le ha estallado en pena negociación de los Presupuestos. Un obstáculo que en Génova pensaban haber salvado con los apoyos de algunas fuerzas de la oposición como Ciudadanos y PNV, pero que ahora está en el aire, justo cuando quedan menos de 48 horas para que se cierre el plazo de presentación de las propuestas de devolución

La cuerda parece estar a punto de romperse del lado de los vascos. Su portavoz parlamentario, Aitor Esteban, ha asegurado que su partido tiene preparada la enmienda a la totalidad a los Presupuestos Generales del Estado para este 2017 del Gobierno de Mariano Rajoy -quien aún está de gira por Sudamérica- porque “en estos momentos no hay acuerdo”. Es más, ha apuntado que sus posturas están “alejadas”.


En realidad no es más que la vieja negociación para sacar partido de la debilidad del Gobierno y puede que el ‘lehendakari’, Iñigo Urkullu, se conforme con lograr una reducción de la aportación por el cupo, aumentar las inversiones estatales en la ‘Y vasca’ y sumar alguna nueva cesión política en competencias.

Pero el PP negocia a varias bandas. Es decir, que además del PNV necesita a Ciudadanos, y Albert Rivera se ha mostrado radicalmente en contra de dar más peso y privilegio a los nacionalismos. Así que en Moncloa les queda mucho por hacer. Y no tienen mucho tiempo. Porque si la negociación se demora, lo mismo coincide con la salida a la luz de más tretas corruptas del PP en Madrid, y de más chanchullos en las altas esfera de la Fiscalía y el Ministerio de Justicia en favor de los Ignacio González y cía.

Pero esta vez hay más en juego que tener contentos a los socios.En el PP son conscientes de que la duración de la legislatura depende de si el Gobierno consigue aprobar presupuestos. Si no aprueban los de 2017 en el mes de mayo, habrá que dejarlos para después de verano. Y entonces muchos partidos ya estarán mirando a 2019, un nuevo año electoral con municipales y autonómicas, y las diversas estrategias de campaña obligará a polarizar los programas electorales, lo que dificultará aún más las negociaciones.

Ustedes se preguntarán, ¿si en 2018 le puede resultar casi imposible aprobar los Presupuestos, porque tiene Rajoy tantas prisas por aprobar las cuentas de 2017? Es tan sencillo como que, si se aprueban las de 2017, el Ejecutivo tendrá la posibilidad de prorrogarlas en 2018 si no logra los apoyos necesarios. Algo que ahora mismo no puede suceder porque Bruselas lleva más de medio año esperando que Rajoy acepte nuevos sacrificios y ya le concedió un aplazamiento con motivo de las segundas elecciones.

¿Recuerdan cuando el PP -aupado en unos sondeos que le otorgaban un importante crecimiento- le amenazaba al PSOE -de aquella en caída libre- con repetir las elecciones si la gestora no apoyaba la investidura? Pues ahora, tras la operación Lezo de los Aguirre, González y cía., es el PP el que no quiere oír hablar de elecciones. La modernidad líquida, que decía Zygmunt Bauman.

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