La segunda mayor epidemia de ébola de la historia y el bochornoso silencio de los medios

El brote de ébola en el Congo ya es la segunda mayor epidemia de este virus en la historia. Imagen John Wessels/AFP/Getty Images

Hace unos días la Organización Mundial de la Salud ha declarado el actual brote de ébola en el Congo como “emergencia sanitaria internacional” tras un cómputo, que aún sigue aumentando, de 1700 muertos y más de 2500 afectados. Las palabras de Tedros Ghebreyesus, responsable de la OMS no dejan lugar a dudas: “Si la comunidad internacional no se pone en marcha y ofrece una respuesta rápida, cargaremos con las consecuencias de este brote durante mucho tiempo”.

Nos encontramos ya ante la segunda mayor epidemia de ébola de la historia, tras la desafortunada pandemia de 2014, y resulta paradójico saber que la situación no mejora a pesar de que en esta ocasión contamos con mejores herramientas, experiencia e incluso una vacuna que se ha demostrado eficaz.

Las causas de este pésimo panorama son muy diversas y, algunas de carácter político, de difícil solución. La más importante es la caótica situación social y bélica de la República Democrática del Congo: las guerrillas y milicias rebeldes hostigan el noreste del país, la región más afectada por el brote, incluyendo ataques armados contra centros médicos que intentan tratar a los afectados. Además, esta inseguridad contribuye a la expansión del virus puesto que los habitantes de las zonas en conflicto se ven obligados a emigrar a otras zonas, llevando consigo la epidemia a nuevas regiones.

La dificultad de encontrar un centro sanitario y una atención adecuada está teniendo un gran impacto en la actual crisis. El virus está infectando a un número inusualmente alto de niños y afectando a un gran porcentaje de personas antes de que hayan buscado o conseguido tratamiento en los pocos centros de ébola con personal de asistencia.

Otro de los elementos fundamentales es la profunda desconfianza hacia todo lo extranjero que existe en determinadas regiones del Congo. Este sentimiento de rechazo, arraigado en la población durante décadas, está obstaculizando el tratamiento de los afectados y ayuda a expandir la epidemia. En algunas ciudades, los residentes llegaron a lanzar ataques contra instalaciones de diagnóstico y tratamiento del ébola y hace tan solo unos días un grupo de milicianos quemó intencionadamente un centro sanitario provocando la evacuación temporal de varios equipos de respuesta.

Personal sanitario administra la vacuna del ébola a un niño en el centro sanitario Himbi, en Goma, Congo July 17, 2019. REUTERS/Olivia Acland

Incluso las buenas noticias no son tan buenas. Por fin contamos con tratamientos muy prometedores, a los que hay que sumar la vacuna rVSV-ZEBOV que hasta el momento está dejando resultados eficaces. Se trata de una vacuna aún experimental que no cuenta aún con la licencia oficial de la FDA pero que, a la vista de la preocupante situación en el país, la farmacéutica Merck está donando y distribuyendo de manera gratuita bajo protocolos de uso compasivo.

Es una vacuna que ha mostrado buenas perspectivas en ensayos previos y en el terreno (durante el brote de Guinea en 2015), que se está distribuyendo de manera gratuita entre la población y que muestra tasas de hasta un 95% de eficacia… y sin embargo, por culpa de la situación general de inseguridad, desconfianza, falta de recursos y ambiente bélico, apenas ha llegado a 150.000 personas en un país con más de 80 millones de habitantes.

Esta es, a grandes rasgos, la situación en la República Democrática del Congo. Un brote de ébola descontrolado, que aumenta día a día el número de víctimas (con especial virulencia entre niños) y que ya se ha convertido en la segunda mayor epidemia de la historia de este virus. Sin embargo, con la excepción de un puñado de medios de comunicación que han publicado noticias sobre el tema, es casi imposible encontrar esta información en su telediario, en su boletín de noticias de radio o en la cabecera de los principales periódicos.

¿A qué se debe este silencio en los medios de comunicación?

En primer lugar porque es África, y siendo sinceros hay que reconocer que nos importa bien poco lo que ocurra allí, siempre que no nos afecte directamente. En segundo lugar porque aún no ha surgido una figura mediática afectada… Si apareciera algún cura blanco y europeo, un perrito al que hay que sacrificar, seguramente los medios carroñeros que ganan audiencia construyendo estos melodramas prestarían más atención al brote.

Seguro que me dejo más elementos que influyen en el bochornoso olvido de esta emergencia sanitaria internacional en los medios de comunicación. Por ejemplo que se trata de una noticia de ámbito científico y ya sabemos que las redacciones de los medios de comunicación están en las últimas en este tema… tendrían que hablar del virus, de cómo se propaga, entrevistar a expertos que explicaran en qué consiste la vacuna, y seamos claros aquí también, es más fácil contratar tertulianos durante horas hablando de política y fútbol que incluir una noticia científica y tratarla con rigor, en su apretada programación.