La roca que usaron por más de 30 años para trabar su puerta era un meteorito valuado en 100,000 dólares

Jesús Del Toro

Por más de 30 años no hizo sino servir para trabar su puerta, y aunque se contaba que tenía su origen en el cielo, mantuvo por décadas una existencia más humilde y terrestre en una granja en Edmore y una casa de Gran Rapids, ambas en Michigan.

Pero con el tiempo y su perseverancia de roca, ha captado recientemente la atención de científicos y de la prensa, y podría producir un gran caudal de dinero. La protagonista es, justamente, una roca. Una roca caída del cielo sobre Michigan.

Vía Popular Mechanics.

La profesora de geología Monaliza Sirbescu, cuenta la televisora CNN, ha examinado innumerables minerales durante su carrera y con frecuencia ha tenido que desilusionar a muchas personas que le han dado a inspeccionar curiosos especímenes que, a la postre, acaban siendo piedras interesantes pero no distintas a otras en la tierra.

“Por 18 años, la respuesta ha sido categóricamente no”, dijo Sirbescu en un comunicado de la Universidad Central de Michigan (CMU), en alusión a los análisis que ha recibido de personas que le llevan piedras con la esperanza de que resulten de origen extraterrestre.

Hasta que le presentaron una roca diferente. Resultó ser literalmente de otro planeta o, más precisamente, un meteorito que llegó del espacio y se estrelló hacia 1930 en una granja de Michigan.

Análisis confirmaron que se trataba de un meteorito, de 22 libras (10 kilogramos) de peso, y compuesto 88.5% de hierro y 11.5% de níquel. El Instituto Smithsonian de Washington DC, al que Sirbescu envió una muestra de esa roca, confirmó el resultado tanto de su composición como de su origen espacial.

Y su tamaño lo convirtió en el sexto más grande meteorito hallado en Michigan, con un valor económico estimado en 100,000 dólares. “Es el más valioso espécimen que jamás he visto en mi vida, tanto monetaria como científicamente”, dijo Sirbescu.

Monaliza Sirbescu, profesora de la Universidad Central de Michigan, con el meteorito de 22.5 libras que ha analizado y que, por décadas, era usado meramente para detener puertas. (YouTube/Universidad Central de Michigan)
Monaliza Sirbescu, profesora de la Universidad Central de Michigan, con el meteorito de 22.5 libras que ha analizado y que, por décadas, era usado meramente para detener puertas. (YouTube/Universidad Central de Michigan)

La historia del descubrimiento del meteorito y de la humilde existencia, por decirlo de algún modo, que había tenido hasta ahora resulta también interesante. El propietario de esa roca, cuenta la CMU, se hizo de ella en 1988. Acababa de comprar una granja en la localidad de Edmore, Michigan, y al recorrer su propiedad se topó con la citada piedra, que era usada para detener la puerta de un cobertizo.

“Es un meteorito”, le dijo el granjero vendedor al mostrarle la propiedad al nuevo dueño, cuya identidad ha querido mantener anónima.

Y así se enteró que en la década de 1930, el citado granjero y su padre vieron que el meteorito cayó una noche en sus terrenos. “Hizo tremendo ruido al caer”, dijo el granjero y le contó cómo él su padre fueron al lugar del impacto la mañana siguiente, hallaron un cráter y, allí, encontraron el meteorito aún caliente.

Y dado que era parte de la propiedad que él le había vendido, el granjero original le dijo al nuevo dueño que ese meteorito era ahora suyo.

La roca espacial, con todo, siguió por años su existencia como tope de puertas hasta que su propietario se mudó de allí a Grand Rapids y se la llevó consigo. Pero la siguió usando por décadas para sostener puertas, aunque ocasionalmente sus hijos la llevaron a la escuela para exhibirla y contar la historia de sus orígenes. Esos momentos fueron, acaso, todo el renombre espacial que el meteorito gozó por mucho tiempo.

Hasta ahora, que ha concitado el interés científico y comercial. Todo porque, tras mucho tiempo, el dueño del meteorito finalmente se decidió por averiguar lo que realmente era y valía.

El dueño ha aceptado la posibilidad de venderla –con una valuación inicial de 100,000 dólares que podría elevarse si investigaciones adicionales arrojan nueva luz sobre su composición mineral– y determinó donar 10% de lo que resulte a la investigación científica de la Universidad Central de Michigan.

Museos interesados en exhibir ese meteorito o coleccionistas serían tentativamente los compradores potenciales, que le abrirán al actual propietario del meteorito una nueva puerta económica.

En todo caso, como la misma Sirbescu mencionó, para ella y sus estudiantes el beneficio de tener frente a sí y analizar ese meteorito, presumiblemente un fragmento del sistema solar en sus etapas más tempranas, es ya de un valor educativo y científico inmenso.

Y la roca misma finalmente tendrá, tras su caída del cielo, la oportunidad de superarse: pasará posiblemente del suelo donde detenía puertas a un lugar destacado en una sala de exhibiciones.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro