La representación de la sexualidad femenina, la nueva revolución en las series de televisión

En los últimos tiempos la representación de la sexualidad femenina en las series de televisión se ha convertido en un personaje más de la trama, ayudando a romper el veto que años atrás imperaba en títulos donde las mujeres eran meros accesorios de la sexualidad masculina.

Inma Cuesta en Arde Madrid (©Movistar+)

Para comprender esta revolución en mayúsculas, que da carpetazo a aquellas imágenes en las que se exhibía a las mujeres como puros adornos sin sexualidad, y donde la masturbación femenina era considerada el tabú de los tabúes, he hablado con la psicóloga y sexóloga Sonia García. “Hasta hace no mucho parecía que el deseo femenino no existía. De lo que no se habla parece que no existe y con la sexualidad femenina ha ocurrido esto. Se hablaba de las necesidades masculinas que tenían que ser saciadas por una mujer pero no de las necesidades femeninas”, recuerda primeramente la entrevistada.

Los títulos televisivos del siglo pasado omitían las escenas de mujeres hablando sin tapujos de sus deseos, especialmente si se trataba de aquellas que estaban embarazadas, eran madres o tenían la menopausia. También se censuraba a aquellas que exploraban su cuerpo, dando la sensación de que la palabra vagina era indecorosa. “Queda bastante por evolucionar. Figuras como la sexualidad femenina en la mujer lesbiana está muy poco representada o se anula la sexualidad de la mujer embarazada”, apunta Sonia García quien, como yo, es consciente de que en la última década los papeles femeninos se han multiplicado en la pequeña pantalla y cada vez se refleja más la diversificación de modelos de mujeres que habitan el universo ficcional.

Precisamente en su libro Los enemigos del sexo: una guía práctica para eliminarlos de tu vida aborda cómo disfrutarse sexualmente con naturalidad y sin prejuicios, el ejercicio pendiente en las series de televisión que han sido incapaces de mostrar con realismo satisfechas (o no) a las protagonistas en sus relaciones sexuales. Un tabú que, según la autora, se debe a “la educación recibida de que la mujer ‘calladita está más guapa’, ‘tiene que satisfacer al marido’, ‘lo importante es que él disfrute’ y ‘las mujeres no hablan de eso’ que ha dejado nuestra sexualidad como mujeres en una posición casi inexistente. De hecho, si alguna mujer se salía de esta norma se le llegaba a considerar una fresca, promiscua o ligera de cascos. Nuestra libertad sexual se penalizaba. La educación recibida (general y sexual) está en la base de muchos de esos enemigos del sexo”.

EL DESEO FEMENINO PIDE PASO EN LA INDUSTRIA AUDIOVISUAL
Afortunadamente, la brecha entre el orgasmo masculino y femenino empieza a ser un susurro. Y es que las tornas han cambiado por lo que, tanto en las ficciones nacionales como internacionales, el sexo está muy presente, otorgando a los personajes femeninos un papel muy natural y realista en el propio acto. Se sigue así la estela de los cambios originados en la propia sociedad encaminados al empoderamiento de la mujer.

Y es que abordar el apetito sexual desde el punto de vista de las mujeres se ha convertido en el nuevo estandarte de cualquier título que tenga por objetivo atraer la atención de los cada vez más exigentes espectadores que reclaman la representación plural y compleja de la sexualidad femenina. “Hay series en las que sí se está dando lugar a la mujer y a su sexualidad de una forma reivindicativa, sana y positiva, mientras que hay otras series en las que se sigue considerando a la mujer y a su cuerpo sexualmente como objeto así como siguen existiendo escenas donde se humilla a la mujer y se la considera el sexo débil”, aprecia la sexóloga.

En primer lugar, esta representación de la sexualidad femenina no hubiera sido posible sin la llegada de guionistas, productoras y directoras que han cambiado los estándares (que hasta ahora dábamos por buenos) y que han contribuido a la definición de personajes femeninos que viven su sexualidad con espontaneidad, desafiando los convencionalismos dominantes. “La mayor representación de la mujer en el cine y la televisión detrás de las cámaras permite aportar otros puntos de vista diversos. Aun así, esta representación no es en proporción igual a la del hombre debido a las diferentes oportunidades que se dan según el género de la persona”.

De alguna manera, la exploración de la anatomía femenina por parte de las propias protagonistas de series también había sido un misterio porque las ficciones incidían más en representar la violencia sexual que sufren los personajes femeninos, como Sansa Stark, interpretada por Sophie Turner en Juego de Tronos, que en desarrollar la libertad sexual adquirida por la mujer. Aquí precisamente es donde entra el juego el movimiento feminista que también es responsable de que, en los últimos tiempos, la sexualidad femenina tenga su lugar en la ficción: Evidentemente el movimiento feminista influye. Tenía que llegar ese momento en que a la mujer se le empiece a dar las riendas de su propia vida, también sexual, sin estar relegada a ninguna figura masculina”, valora la psicóloga.

La irrupción de las nuevas plataformas ha roto asimismo con la tendencia del pasado. “A día de hoy en nuestro país se ven muchas series emitidas en estas nuevas plataformas en las que parece que sí se está aportando a la liberación de la sexualidad femenina y sobre todo a reconocer que existe”, asegura Sonia García quien, no obstante, matiza “no ocurre en todas las series ni siempre”.

Entre los ejemplos de apertura encontramos El embarcadero, la primera serie original de Movistar+ en colaboración con Atresmedia Studios, que a su vez está respaldada por el equipo de Vancouver Media que es reconocido por su gesta en La casa de papel. En este thriller romántico Verónica Sánchez e Irene Arcos toman las riendas de la historia y, en definitiva, de su sexualidad aprovechando que en el pago hay menos censura que en los canales abiertos de televisión. El cambio más evidente se encuentra en el personaje encarnado por la actriz de Los Serrano. Y es que Alejandra acaba demandando sexo con un desconocido en los baños de un bar, rompiendo con su rol de esposa perfecta. Pero también nos topamos con la hija adolescente de Katia, interpretada por Judit Ampudia, que vende fotografías dedicadas de su vagina para costearse un viaje a Nueva York con su profesora de instituto.

Irene Arcos y Verónica Sánchez en El embarcadero (©Movistar+)

El pasado año también se lanzó en Movistar+ Arde Madrid, la primera serie en blanco y negro de la plataforma que narra la vida de Ava Gardner en Madrid en pleno apogeo del franquismo. Lo más llamativo de esta comedia creada por Paco León y su pareja Anna R. Costa es el protagonismo que toma el servicio de la afamada actriz. En este punto, Ana Mari, personaje interpretado por Inma Cuesta, se convierte en el centro de todas las miradas porque esta mujer católica procedente de la Sección Femenina de la Falange emprende su propio viaje sexual. Es más, acaba enarbolando un discurso feminista dejando de lado el rol tradicionalmente asociado a las féminas en una década donde la represión sexual era pan de cada día. Y todo gracias a Pilar, el personaje asumido por Anna Castillo, que en uno de los episodios le confesaba que tenía una piedra con la que se masturbaba y que ella misma acaba probando para darse placer.

De esta manera, si Carrie Bradshaw representaba en los noventa el ideal de mujer moderna en la pequeña pantalla, a día de hoy hay personajes por doquier que han continuado su estela. Desde los dos citados hasta la nueva reina de las series, Fleabag, y Virginia Johnson de la serie original de Showtime Masters of sex con “una mujer que vive su sexualidad libre, sin prejuicios y sin depender de parejas. Además, trabaja estudiando la sexualidad humana hablando de sexo sin tapujos ni censuras”, resalta Sonia García.

A nivel internacional a mí también me viene a la memoria Smilf ya que en esta comedia de Showtime la protagonista, interpretada por Frankie Shaw, una joven madre soltera, también explora su sexualidad sin tapujos en la trama. En esta misma línea nos encontramos con Vis a vis, una producción española que ha marcado un antes y un después a la hora de personificar a las protagonistas disfrutando de su propia sexualidad sin necesidad de un hombre. Esta serie rompe con los valores más conservadores y recalca la importancia de reivindicar el placer femenino: “El que haya una serie como esta en la que la mujer puede hablar de sexo y disfrutar de su cuerpo a solas o en compañía sin necesidad de un hombre muestra una parte de la realidad que probablemente parte de la sociedad se niega a ver”, expresa nuestra entrevistada.

LA DESNUDEZ TAMPOCO ES YA UN TABÚ
La representación de la sexualidad femenina en las series de televisión ha llegado de la mano de un mayor número de ficciones donde las escenas de sexo y, sobre todo, los desnudos tienen verdadera presencia.
Es parte del espectáculo audiovisual. Y es que se han acabado los tiempos en los que el desnudo integral brillaba por su ausencia ya que series como Vergüenza, Instinto o La víctima número 8, esta última emitida en Telemadrid y ETB 2 el pasado año, muestran a sus personajes manteniendo relaciones sexuales explícitas, cumpliendo con el factor realismo que exige que los personajes luzcan a veces sin ropa. “Las escenas de desnudos puedes contribuir a dar una connotación más natural al sexo si se expone como algo natural. Si en una escena donde hay un desnudo, semi o integral de la mujer, de fondo suena una música sugerente automáticamente se está sexualizando ese momento. Una música sugerente de fondo no es lo natural. De hecho, sobre este tema de los desnudos, nada más hay que ver la censura que sufren los pezones de mujer en redes sociales incluso en algo tan natural como es amamantar”, matiza la psicóloga dejando caer que todavía el desnudo del cuerpo de la mujer tiende a cosificarse y erotizarse en la pequeña pantalla.

En este contexto hay que destacar que Juego de Tronos fue la serie que abrió la veda a los desnudos en la pequeña pantalla y, en definitiva, a las escenas subidas de tono. Y, a pesar de las críticas, continuó con este carácter sexual hasta el final, manteniendo siempre el apoyo de sus protagonistas como Emilia Clarke, encargada de interpretar a Daenerys Targaryen, que defendió el sexo en la revista Harper’s Bazaar allá por 2017 recalcando que “hay muchas series centradas en el hecho real de la reproducción. La gente tiene sexo por placer, es parte de la vida”.

UN CAMBIO SIMBÓLICO: LAS SERIES DEBEN EDUCAR SOBRE SEXO
En la última década se ha propagado la representación del sexo adolescente en televisión y, por ende, el reflejo de la sexualidad femenina de las jóvenes.
En series estadounidenses como Sex Education, protagonizada por Asa Butterfield y Gillian Anderson, o Por trece razones el guion no obvia la vida sexual de alumnos de instituto y además en el caso de la primera ha dado a conocer al gran público a los terapeutas sexuales, esos profesionales a quienes acudir para informarse sobre una sexualidad más realista y libre de prejuicios.

De cualquier manera, parece que todavía es pronto para afirmar que esta producción británica, por lo menos aquí en España, haya contribuido a que las personas acudan en masa a esta figura tan específica. “En mis años de experiencia como sexóloga he trabajado y trabajo en mi consulta privada con jóvenes con dificultades en su sexualidad y no he notado un cambio en los últimos tiempos ni que tampoco mencionen este tipo de series o lo que ven o asumen de ellas. De hecho, en cuanto a ficción lo que más suele influir en la sexualidad es el consumo de porno y, a día de hoy, con la facilidad que da Internet sí que se da un incremento de su consumo entre la población más joven y eso sí se nota en la consulta”, explica Sonia García.

Asa Butterfield y Gillian Anderson en Sex Education (©Sam Taylor/Netflix)

En el caso de la última serie adolescente española de moda, Élite, desde el capítulo uno se apostó igualmente por incidir en el despertar sexual de los estudiantes de Las Encinas. De hecho, incluso podríamos debatir si sus protagonistas están avanzados en cuanto a conductas sexuales ya que se presupone que, a tan corta edad, todavía están conociendo sus cuerpos. Sin embargo en esta historia el sexo tiene gran presencia y no tanto las consecuencias que pueda generar en los adolescentes como un embarazo no deseado.

Entendemos por tanto que podría existir un peligro para los más jóvenes que toman la ficción, que normalmente pone el foco en el orgasmo simultáneo o la idealización de la pérdida de virginidad, como modelo de conducta ante la falta de educación sexual y también como forma de desterrar los prejuicios adquiridos al respecto con los que las diferentes generaciones hemos ido creciendo. “No hay que olvidar que se trata de ficción. Es positivo que se dé lugar a la presencia del sexo y la sexualidad en la pantalla porque tienen un papel fundamental en nuestra vida pero también hay que fomentar el pensamiento crítico de los espectadores, sobre todo en este caso de los más jóvenes que son los que más identificados van a sentirse con este tipo de producciones. En ser espectadores mentalmente activos y no meros espectadores pasivos está la clave”, apunta nuestra entrevistada al respecto.

Álvaro Rico y Ester Expósito (©Netflix)

Pero lo más preocupante es que esta representación de la sexualidad femenina, y de la sexualidad en general, a veces no sólo no está a la altura de lo esperado en las ficciones juveniles sino que nos crean una imagen incorrecta en cualquier título independientemente del público al que vaya dirigido: “Por un lado están las escenas donde todo es romántico y va surgiendo idílicamente y por otro lado están las escenas de sexo salvaje donde también todo surge sin más. En estas escenas la gente no habla, no se expresa, no se plantea el uso del preservativo, se centra el sexo en el coito olvidando que hay muchas más prácticas sexuales. Este tipo de escenas son consumidas por la población y se convierte en una fuente de (des)información sexual generando problemas en su propia vida al no cumplirse las expectativas generadas a partir de lo que ven en la pantalla, aventura Sonia García.

Si tenemos en cuenta que cualquier ficción debería asumir la responsabilidad de ser considerada como referente por los espectadores, todavía nos queda un largo recorrido para conseguir que el placer femenino conviva en la televisión y que el clítoris no escandalice más que el miembro masculino, ya que ambos pueden tener cabida en una pantalla que no es más que el reflejo de nuestra propia realidad, tan cambiante y diversa.

A pesar de que todavía queda mucho trabajo por delante, hoy podemos decir claro que la mujer ya no se siente obligada a esconder su placer en la pequeña pantalla.En esta sociedad falo y coitocentrista entender la sexualidad y el placer erótico sin darle protagonismo al pene puede hacer daño a la población más machista. De todas formas no es cuestión de dominancia (como sí ha hecho en la historia la sexualidad masculina frente a la femenina), sino que más bien es cuestión de equidad y respeto”, sentencia Sonia García.

Para seguir leyendo:

El destape de Juego de Tronos, la serie que abrió la veda a los desnudos en series

Soy mujer y me complace que la televisión esté dando lugar a mujeres que brillan solas