La reforma impositiva de Trump: ideas sencillas para un caso complejo

Por Virginie MONTET
Donald Trump asume su cargo como el 45º presidente de Estados Unidos frnete al Capitolio, en Washington, el 20 de enero de 2017

El presidente estadounidense, Donald Trump, presenta el miércoles su reforma fiscal, que quiere que sea uno de los puntos fuertes del inicio de su mandato, y que incluye ideas como simplificar las declaraciones o reducir impuestos sin desalentar el crecimiento.

Trump aseguró la semana pasada que su proyecto de reforma ofrecería "quizás la mayor reducción de impuestos jamás vista". Pero ir más allá de las meras reducciones de impuestos y reformar el conjunto del código fiscal, algo que no se hace desde 1986, promete ser una tarea compleja.

Muchos antecesores en la presidencia de Estados Unidos no se han atrevido con este desafío, entre el pánico de los republicanos a inflar el déficit y los delicados compromisos que hay que contemplar en las innumerables deducciones fiscales.

En lo que se refiere a los impuestos sobre la renta, que son de lejos la principal fuente del presupuesto del Estado federal, el plan fiscal busca "reducir los impuestos para la clase media", afirmó en varias ocasiones el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, sin dar detalles sobre la amplitud de esta reducción.

Una idea de campaña era que se redujera la tasa impositiva máxima a la renta, de 39,6%, pero Mnuchin solo prometió que las eventuales reducciones de impuestos para los más ricos se compensarían con la eliminación de las deducciones.

Entre estas rebajas también debería aparecer un crédito de impuestos promocionado por la hija del presidente, Ivanka, sobre los gastos para el cuidado de niños.

Para compensar la inevitable pérdida de ingresos por el Estado tras estas reducciones de impuestos, la administración Trump examina de cerca las deducciones fiscales que podría eliminar a cambio, un proceso muy delicado.

En el punto de mira también estaría una deducción de los impuestos locales actualmente en vigor.

- Tarjeta postal -

Con la reforma también se quiere llevar a cabo una gran simplificación, reduciendo las franjas impositivas sobre la renta de siete a tres (12%, 25%, 33%).

Steven Mnuchin resumió este objetivo de simplificación asegurando que el estadounidense medio debería ser capaz de "rellenar su declaración fiscal en una amplia tarjeta postal".

En el frente de las empresas, Donald Trump quiere reducir el impuesto de sociedades a 15% desde el actual 35%, lo cual parece optimista. Los congresistas republicanos, preocupados por no inflar la deuda y los déficits, prefieren una tasa de 20%.

Se considera que una quita de un punto porcentual del impuesto empresarial equivale a una reducción de 100.000 millones de dólares en ingresos del Estado en 10 años.

Al mismo tiempo, el gobierno de Trump asegura que al bajar la tasa impositiva de las empresas, creará empleos y atraerá nuevamente a empresas a territorio estadounidense.

"Queremos hacer que vuelvan billones de dólares a territorio estadounidense", afirmó recientemente Mnuchin dirigiéndose a multinacionales que establecieron su sede en el extranjero para beneficiarse de unas condiciones fiscales más ventajosas, o que evitan a través de filiales y de procedimientos contables repatriar sus beneficios al país.

A esos grupos incluso podrían ofrecerles la ventaja de pagar unos impuestos de solo 10% de los beneficios que aportarían al territorio.

Hasta ahora, la administración Trump aseguró que esas reducciones, que suponen pérdidas de ingresos para el presupuesto federal, van a "financiarse por sí mismas", en palabras de Mnuchin, gracias al crecimiento de los ingresos que generarán.

"Creo firmemente en el 'dynamic scoring'", afirma sin parar el secretario del Tesoro, evocando ese concepto contable que se basa en la idea de que los recortes de impuestos alimentan el crecimiento, que este genera más ingresos y, por tanto, más aportes para el Estado.

Pero no todos los economistas son tan optimistas respecto a la "neutralidad" para el presupuesto de estos recortes de impuestos, a pesar del crecimiento generado.

Donald Trump espera casi duplicar el crecimiento, llevándolo a 3% en lugar de 1,6% en 2017, y frente a las tasas inferiores al 2% anual de media en el último decenio.

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