La Quiropraxia es peligrosa y no ofrece beneficios probados, ni siquiera para prevención o mantenimiento

Docenas de estudios advierten que la Quiropraxia no cuenta con evidencias científicas

Resulta paradójico comprobar cómo muchas de las mal llamadas “terapias milenarias” en realidad apenas tienen unas décadas y surgieron de la manera más surrealista posible. Una de las pseudociencias más peligrosas, la Quiropraxia, apareció a principios del siglo XX de la mano de Daniel David Palmer, el dueño de una tienda de comestibles que, a pesar de no tener ninguna formación médica, terminó reconvertido en curandero y sanador. En aquella época la sociedad estadounidense se vio fascinada por nuevos fenómenos físicos como el magnetismo y muchos charlatanes encontraron una forma de ganarse la vida gracias la invención de técnicas extrañas que mezclaban espiritualidad, metafísica y una buena dosis de palabrería.

Palmer, en 1910, afirmaba que todas las enfermedades del cuerpo tenían su origen, de un modo u otro, en la pérdida del alineamiento de las vértebras espinales. Las palabras exactas de aquel curandero fueron: “Una vértebra subluxada es la causa del 95 por ciento de todas las enfermedades… El otro 5 por ciento está causado por articulaciones desplazadas distintas a las de la columna vertebral”. A esta simple idea, Palmer añadió un sinfín de parafernalia espiritual y religiosa, hasta el punto de llegar a considerarse un líder metafísico: “debemos tener un jefe religioso”, decía Palmer, “uno que sea el fundador, al igual que Cristo, Mohamed, Smith, Lutero y otros que han fundado religiones. Yo soy la fuente. Soy el fundador de la quiropráctica en su ciencia, en su arte, en su filosofía y en su fase religiosa”.

La obra pseudocientífica y espiritual de Daniel David Palmer ha llegado hasta nuestros días gracias a sus libros y discípulos, aunque en la actualidad muy pocos quiroprácticos siguen la parte religiosa o espiritual de esta terapia inventada. Hoy en día, la mayoría de aquellos que ejercen la quiropraxia lo hacen centrados en  “tratamientos manuales que incluyen el ajuste vertebral y otras manipulaciones articulares y de tejidos blandos”… algo que sigue siendo muy peligroso para la salud y movilidad de cualquiera.

El fornido actor Kevin Sorbo vivió dos años de infierno debido a una lesión cerebral causada por su quiropráctico

Durante las últimas décadas han surgido docenas y docenas de estudios que advierten que estas técnicas de manipulación de la vertebra espinal, no solo no ofrecen beneficios científicos demostrados, sino que además son muy peligrosas. Cada cierto tiempo debemos asistir impasibles ante la aparición de alguna noticia con la trágica muerte de algún paciente a mano del implacable giro articular de su quiropráctico. De hecho, anualmente se producen más muertes por quiropraxia que por ataque de tiburón…

Los casos de muerte por un mal giro de la columna realizados por quiroprácticos son demasiado frecuentes y los análisis realizados relacionan estas prácticas con accidentes cerebrovasculares. Los propios neurólogos advierten bien alto sobre la relación directa entre la manipulación espinal en quiropraxia y el riesgo de sufrir un derrame cerebral, como el que sufrió el actor Kevin Sorbo a manos de su quiropráctico o la recientemente fallecida modelo Katie May que dejó escrito su destino en uno de sus últimos tweets antes de morir: “Me sigue doliendo un poco el cuello. Mañana voy al quiropráctico”.

La modelo e instagramer Katie May falleció tras una consulta a su quiropráctico por un dolor de cuello

A todos estos análisis y metaestudios realizados durante los últimos años advirtiendo de la inutilidad (y peligrosidad) de la Quiropraxia hay que añadir un nuevo trabajo publicado hace unos días en BioMedCentral (BMC) donde se confirma que ni siquiera se han encontrado pruebas de que la atención quiropráctica pueda servir para prevenir o ralentizar una enfermedad en su fase más temprana. Los propios investigadores recomiendan a los quiroprácticos a que “abandonen estas actividades” debido al alto riesgo que suponen para la salud… por supuesto, dudo mucho que alguno siga su consejo y deje de practicar esta pseudoterapia.

Referencias científicas y más información:

Stephan Barret “No Benefit Found For Chiropractic Preventive Maintenance” American Council of Science and Health

Paul Posadzki, Edzard Ernst “Spinal manipulation: an update of a systematic review of systematic reviews” The New Zealand Medical Journal Volume 124 Number 1339

Jennifer Jones “Neurologists warn about link between chiropractic, stroke” CMAJ March 19, 2002 166 (6) 794