La preocupante deriva pseudocientífica de Netflix

Javier Peláez
La plataforma de contenidos online Netflix añade a su catálogo más y más contenido pseudocientífico
La plataforma de contenidos online Netflix añade a su catálogo más y más contenido pseudocientífico

La televisión es, sin lugar a duda, el medio de comunicación más poderoso que nos ha dejado el último siglo. Millones de familias se reúnen frente a sus pantallas para divertirse, aprender e informarse de lo que ocurre en todo el mundo. Su enorme éxito como vía de información depende en gran medida en la ilusión, vana y cada vez más desdibujada, de que lo que contemplamos a través de ese aparato es riguroso y cierto. “Lo han dicho en la televisión” ha sido, durante décadas, la frase más utilizada para certificar que una noticia era real. Esa confianza generalizada en la profesionalidad de aquellos que trabajan en ese medio implica, aunque en nuestros días de fake news no lo parezca, una obligación tácita por parte de las cadenas de proporcionar información actualizada y de calidad.

La llegada de plataformas de televisión online no debería restar nada a esa obligación, de hecho y puesto que son de pago, deberían ser aún más cuidadosos con lo que ofrecen a sus suscriptores. ¿De qué sirve pagar dinero todos los meses por una plataforma si no vas a encontrar más rigor y cuidado en sus contenidos?

Documental en Netflix sobre la conspiración mundial para ocultar los ovnis a la sociedad
Documental en Netflix sobre la conspiración mundial para ocultar los ovnis a la sociedad

Esta reflexión personal se enmarca en la actual tendencia que Netflix está adoptando con sus series y documentales. Entrar en la sección de “Documentales” de Netflix es un campo de minas donde se mezcla interesante contenido histórico y científico, con cintas absurdas de extraterrestres, conspiraciones y hasta consejos de salud ciertamente peligrosos.

Gwineth Paltrow, conocida actriz y modelo, se ha convertido en los últimos años en la imagen más célebre de las terapias absurdas y los tratamientos ridículos. Desde enemas de café hasta huevos vaginales, la actriz ha conseguido un imperio económico y empresarial, valorado en 250 millones de dólares, sobre la base de la pseudociencia, la irracionalidad y la buena fe de quienes compran sus productos confiando en su fama. Poco de lo que afirma Gwineth Paltrow tiene sustento científico. Sus consejos de salud y belleza son surrealistas y algunos de sus tratamientos ya le han ocasionado sentencias condenatorias en varios tribunales de Estados Unidos.

Goop, la multimillonaria empresa de Gwineth Paltrow llega a Netflix en una serie con sus absurdos consejos de salud y belleza.
Goop, la multimillonaria empresa de Gwineth Paltrow llega a Netflix en una serie con sus absurdos consejos de salud y belleza.

Su reciente contrato con Netflix es una nueva muestra de que los responsables de la plataforma online no están tomando en serio su obligación de proporcionar información veraz y rigurosa. La empresa de salud y belleza Goop, propiedad de Paltrow, tendrá un hueco en el catálogo de Netflix para divulgar sus tontadas pseudocientíficas y los suscriptores que pagamos cada mes, estaremos sufragando, contra nuestra voluntad, su imperio millonario.

En general resulta descorazonador encontrar este tipo de documentales bajo el título de “Ciencia” en la mayoría de catálogos televisivos. Una simple búsqueda en internet o youtube nos ofrece cientos de paparruchas ovnis, apocalipsis y cataclismos cercanos, conspiraciones judeomasónicas a cada esquina e historias falsas presentadas como ciertas. Uno esperaría que, al menos pagando, pudiera librarse de esa extendida moda irracional de documentales falsos, pero parece que Netflix ha visto un filón en la pseudociencia para llegar a nuevos televidentes.

En su alocada carrera por ofrecer la idiotez más grande, Netflix está consiguiendo enfadar a todo tipo de colectivos, incluyendo a los odontólogos que recientemente también han protestado por un documental controvertido que relacionaba endodoncias con cáncer…

La tradicional confianza que los espectadores teníamos en la profesionalidad de la televisión se ha desvanecido por completo en los últimos años… ahora parece que, ni pagando, podemos conseguir contenidos rigurosos.