La policía resuelve el caso del asesinato y violación de una empleada de Google

La última vez que alguien vio con vida a Vanessa Marcotte fue el pasado 7 de agosto. Esta joven empleada de Google, que con tan solo 27 años había conseguido un puesto fijo en tan competitiva empresa, salió a correr por las calles de Princeton, cerca de Boston (Estados Unidos).

Esa misma noche, su cuerpo apareció en una zona boscosa, cerca de la casa de su madre, a la que estaba visitando durante esos días.  El cadáver presentaba heridas y quemaduras, y el posterior análisis forense dictaminó que había sido asaltada sexualmente. 

Vanessa Marcotte, la empleada de Google que fue asesinada (Instagram)

La policía científica encontró restos de ADN de un hombre, pero tras cotejarlos con su base de datos, no encontró ningún resultado positivo. Durante estos meses, la investigación quedó en punto muerto. Hasta que un joven militar se puso en contacto con las autoridades tras leer por casualidad sobre el caso.

El testigo aseguró haber visto en la zona en la que desapareció Marcotte a un hombre hablando por teléfono. Al parecer, estaba junto a un vehículo todoterreno ligero de color oscuro. Más tarde, volvió a ver al mismo hombre conduciendo el automóvil a gran velocidad.

Gracias a estos datos, la policía pudo crear un retrato robot del sospechoso. Así, un agente de tráfico pudo identificar a un hombre con rasgos similares que iba al volante de un coche del mismo estilo. Tras anotar su matrícula y cotejar la base de datos, las autoridades detuvieron al día siguiente a Ángel Colon-Ortiz, de 31 años de edad, en su casa. 

En comisaría le realizaron un test de ADN para saber si era la misma persona con la que Marcotte forcejeó. Y los resultados no arrojaron duda: se trata de la misma persona.

“Lo conseguimos”, aseguró el fiscal del condado de Worcester, Joseph Early Jr., según recoge el medio estadounidense ABC News. “Esto ha sido como ir en una montaña rusa todo el tiempo”. La policía ha asegurado que Marcotte probablemente fue atacada entre la 1 y 3 de la madrugada del 7 de agosto.

Colon Ortiz trabajaba para la empresa de paquetería y correo FedEx y solía recorrer las calles de Princeton. El día del asesinato no estaba trabajando, pero la señal de su móvil indica que se encontraba en la zona donde ocurrieron los hechos. 

Ahora Colon-Ortiz se enfrenta a cargos de agresión agravada, asalto agravado, así como asalto con la intención de violación. Además, es muy probable que se le añada el delito de asesinato.

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