¿La peor primavera para los alérgicos, otra vez?

José de Toledo

Según se va acercando la primavera, empiezan a salir noticias sobre alergias y niveles de pólenes. Y casi siempre en el mismo sentido, diciendo que la temporada será la peor para los alérgicos. A veces se matiza ligeramente – “la peor de las últimas décadas” - pero otras muchas no. Pero ¿hay algo de verdad detrás de esto?

Lo más curioso de este caso es que ocurre en gran parte del mundo. Por todo el planeta se califica a la siguiente primavera como la peor para los alérgicos. Y por mucho que todos los ecosistemas de la Tierra estén interconectados, esto parece muy poco probable, y a nivel científico resulta increíble. Así que no parece muy cierto.

Los especialistas – tanto biólogos ambientales como alergólogos y otros técnicos relacionados – tienen métodos para predecir si la siguiente primavera va a venir con grandes cargas de polen o no. Entre los factores que afectan a la producción de estos alérgenos están las temperaturas durante el invierno, las lluvias que se hayan producido desde el final del verano – el comienzo del ciclo hidrológico – o las previsiones climáticas para la propia temporada.

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Con los modelos de predicción en la mano, resulta difícil imaginar que cada año sea el peor, que la cosa siempre empeore. Por lo tanto, debe haber otro factor, o factores, que hagan que este tipo de titulares calen en la gente.

Lo primero que se viene a la cabeza es el aumento de personas alérgicas. Este dato sí es cierto, y hoy en día el 30% de los adultos, y un porcentaje por encima del 40% de jóvenes, presentan alergia a alguna planta cuando no a varias. Y claro, más gente quejándose de la alergia hace que la temporada de polen parezca peor.

¿Qué razones hay para el aumento de casos de alergias? El primero es un sospechoso habitual en estos casos: el cambio climático. Con inviernos más suaves – de media – que los que había antes, la floración y la producción de pólenes se adelanta. Y también duran más, con lo que pasamos más tiempo en contacto con las sustancias que provocan alergias y resulta más sencillo que se desarrollen éstas.

Pero parece que esta no es la razón principal. El aumento de higiene en el mundo desarrollado tiene un efecto mucho mayor. Como entramos en contacto con muchos menos patógenos cuando somos pequeños, nuestro sistema inmune desarrolla respuestas frente a sustancias que son, en general, inocuas. Este parece ser el origen de muchas alergias en adultos de los países occidentales.

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El segundo factor por el que tenemos la impresión de que las primaveras son cada año peores para los alérgicos tiene que ver con el diagnóstico. Una cantidad nada desdeñable de personas está convencida de ser alérgica, a pesar de que nunca ha sido diagnosticada por un especialista.

Durante la primavera, cuando alguien tiene sensación de picor en los ojos o moquea, directamente lo achaca a alergias. Aún cuando muchas veces pueda ser otra cosa, como un pequeño resfriado u otro tipo de dolencia poco importante. Y como pasa con el aumento real de casos de alergia, cuanta más gente se queje de lo mala que es esta primavera para los alérgicos, mayor es la sensación de que la temporada es realmente dura.