La odisea de ser un enfermo crónico en Estados Unidos contada por alguien que lo sufrió

Las bondades de la Sanidad pública española son algo de lo que se ha hablado largo y tendido pero que tiende a olvidarse cuando se visitan las urgencias saturadas o se entra en una de esas listas de espera largas. Aún así, el sistema sanitario público español funciona bastante bien si se le compara con el de otros países como, por ejemplo, el de Estados Unidos. Allí el acceso a la Sanidad es un lujo para algunos, sobre todo si se es un enfermo crónico. Así lo ha contado Jaime Bartolomé (@jbartolomero) al narrar en un hilo que se ha vuelto viral cuál fue su experiencia como diagnósticado de la enfermedad de Crohn cuando le dieron una beca para estudiar en el país ahora presidido por Donald Trump.

“Como veo que muchos comentáis la sanidad de EEUU dejadme que os cuente mi breve experiencia con Crohn viviendo allí un año. Yo iba becado a estudiar cine y mi beca cubría un seguro médico bastante guay. Me habían diagnosticado enfermedad de Crohn dos años antes así que…”, arranca el hilo de Bartolomé, que cuenta en menos de 48 horas con casi 3.500 retuits. El problema fue que ese seguro tan “guay” no lo cubría todo, se dejaba fuera “enfermedades preexistentes”.

Así que a este entonces estudiante de cine no le quedó otra que buscarse un especialista, ya que su enfermedad requería revisiones periódicas y receta médica para poder comprar las medicinas. Se puso a buscar y dio con una doctora que le hacía, según explica, un 50% de descuento por visitar su consulta cada dos meses con pruebas incluidas. Estas eran “palparme el abdomen, un tacto rectal y un análisis de sangre”. Corría el curso 2000/01 y este tuitero pregunta cuánto cree la gente que costaría algo así.

Responde en otro tuit no exento de ironía. “Entre 225 y 250 dólares (una vez aplicado el descuento, ergo 500 USD sin descuento) y todo desglosado concepto a concepto en una bonita factura. Rectal exploration 50 USD ¡Había pagado a alguien por meterme el dedo en el culo! ¡¡¡Reto desbloqueado!!!”.

Con un presupuesto así, decidió probar suerte en una aseguradora. No le fue mejor. Es sabido que dependiendo de las patologías preexistentes y de la edad, el precio varía. En su caso, con un perfil de “varón, 25 años, enfermedad de Crohn con afectación de duodeno y colon controlada con corticoides y 5 ASA”, el precio que le dieron fue de 650 dólares al mes solo por cubrir esa enfermedad. A lo que había que añadir, según su testimonio, la “letra pequeña” del contrato con la aseguradora.

Bartolomé estuvo un año estudiando en Estados Unidos y dice que cuando vio a su “especialista de digestivo de la Seguridad Social la abracé muy fuerte. A día de hoy tengo afectación de íleon y colon y estoy bien gracias a un tratamiento inmunosupresor biológico que me ponen en el hospital de día cada 8 semanas”. Para alguien con su diagnóstico en Estados Unidos, “ese mismo tratamiento lleva un copago variable en función de la aseguradora. Pero no acaba aquí la cosa: las aseguradoras retrasan deliberadamente la aprobación de estos tratamientos para pagar menos. Ese retraso supone meses de dolor e incapacidad a los pacientes”.

En su hilo continúa explicando que cuando esto ocurre a veces los médicos, y adjunta la captura de un ejemplo, usan Twitter para presionar a las aseguradoras o, incluso, “adelantan ellos el importe del tratamiento para evitar que el paciente esté meses esperando la aprobación de la aseguradora” porque sin este “su pronóstico a medio largo plazo empeora mucho”.

Este tuitero, que ha vivido en carne propia los problemas de la Sanidad estadounidense, concluye a modo de resumen que “un enfermo de Crohn en España tiene acceso a tratamientos de primer nivel y su pronóstico y calidad de vida son mucho mejores que los de un paciente multimillonario en EE.UU. Porque no es solo la pasta: es un sistema diseñado en torno a evitar tratar al paciente”.

Finaliza su hilo con una moraleja: “cuando alguien os diga que Obamacare es una chapuza o que ‘no necesitan estás cosas’, pensad en cómo lo puede hacer un trabajador de clase media para sobrevivir allí con una enfermedad crónica”. Bartolomé habla de su caso, con enfermedad de Crohn, pero como añade en un último tuit, en realidad se puede aplicar a cualquier enfermedad crónica autoinmune, “artritis reumatoide, psoriasis, colitis ulcerosa, lupus”.

Jaime Bartolomé ha contado en Twitter el calvario que supuso para él ser un efermo crónico en Estados Unidos cuandio vivió allí durante un año con una beca. (Foto: Captura del perfil de Twitter de @jbartolomero)