La nueva amenaza de Fukushima

Javier Taeño

Han pasado más de 6 años, pero el accidente nuclear de Fukushima, en Japón, todavía sigue dando quebraderos de cabeza a sus ciudadanos. La nueva amenaza es el plan de la compañía propietaria de la central, Tokyo Electric Power (Tepco), de liberar unas 770.000 toneladas de agua radiactiva al Océano Pacífico. Si el Gobierno da luz verde, supondría un auténtico desastre medioambiental y los ecosistemas de la región acabarían destrozados. Quizás por eso, ya hay organizaciones que se están movilizando para intentar evitar que el Pacífico se convierta en un lugar contaminado.

El accidente provocó que los sistemas de refrigeración de la central dejaran de funcionar, por lo que los técnicos se han dedicado desde entonces a arrojar 300 toneladas diarias de agua sobre los reactores para evitar que las barras de combustible del interior se derritan y provoquen una fuga radiactiva. En la actualidad hay unos 580 tanques con agua contaminada y la gran pregunta es qué hacer con ella.

Los reactores de Fukushima (AP).
Los reactores de Fukushima (AP).

La solución de Tepco es liberarla en el océano, pero el gran problema que existe es que este líquido lleno de elementos tóxicos no se diluiría. No existe por ejemplo una tecnología que filtre el tritio, un componente radiactivo del hidrógeno que ahora mismo está en esa agua. Por tanto, las consecuencias de llevar adelante el plan serían nefastas para el océano.

Los pescadores observan el debate con preocupación. Actualmente el 40% de las especies que pescan no son aptas para el consumo. La liberación de agua contaminada al Pacífico supondría el fin del sustento con el que se ganan la vida y causaría un enorme daño a flora y fauna.

Afortunadamente el plan tiene sus detractores y son muchos. La plataforma SumOfUs ha lanzado una petición online, que ya cuenta con más de 225.000 firmas, para presionar al Gobierno y que no apoye esta medida.

“No podemos permitir que el que es responsable en parte de la mayor catástrofe nuclear desde Chernóbil continúe destrozando el ecosistema del Pacífico y las vidas que dependen de él”, aseguran. Entre los firmantes, miembros del Parlamento Europeo como Michele Rivasi o Bart Staes, y organizaciones como Mother Ocean.

Su logro más importante ha sido llevar debate más allá de las fronteras japonesas. Su mensaje no puede ser más claro: más de 150.000 personas no han podido regresar a sus casas tras el accidente de Fukushima y si Tepco se termina saliendo con la suya el desastre medioambiental será irreparable. Ahora la pelota está en manos del Gobierno japonés que es quien tiene la última palabra sobre este asunto.