La mona sigue más allá de la Pascua

Es el dulce estrella de la Pascua valenciana. "Para merendar e incluso para desayunar. Para todo". "Lo típico, comerlo con el huevo duro. Con un trozo de salchicha, que las pides en la carnecería que sean más gordas o más finas. Y con chocolate." Monas, pan quemaos y tortas de pasas y nueces... una tradición para compartir en familia volando el catxirulo en el campo o en la playa. En este horno de Alberic llevan 70 años elaborando artesanalmente estos manjares. Primero la masa madre: a base de harina, huevos, aceite y agua. Cuando coge cuerpo se bolea y se corona con clara a punto de nieve. "Y con mucho cariño y con profesionalidad para hacer las tortas", nos cuenta el panadero artesano Vicente Moscardó. En esta época, llegan a hornear un millar de monas al día. Toda la familia, arrima el hombro. "La misma fórmula que toda la vida", nos confiesa Vicente: "Gastarme el dinero con el buen género de todos los productos. Tanto en el aceite, como en la harina, como en los huevos, que aún los rompo, que no son como los que vienen en brik, que son naturales, que son de granja". Un sabor inconfundible que sigue endulzando las pascuas a todos los valencianos.

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