La moda del turismo de catástrofe: hacerse selfies en lugares en los que ha ocurrido una tragedia

El 18 de enero del 2017 una avalancha arrolló y sepultó el hotel Rigopiano, situado en la localidad italiana de Farindola, a unos 1.200 metros de altura en plenos Apeninos. Murieron 29 personas en una tragedia que sacudió a Italia y que aún está en investigación. Pero el dolor de las familias de las víctimas parece no tener fin por culpa de una controvertida moda que no puede ser más censurable: es lo que se conoce como el turismo de desastre.

Gente que acude cámara en mano a hacerse selfies en lugares en los que se ha producido una catástrofe. Como si se tratara de un parque de atracciones, se fotografían en los lugares afectados por la radiación en Fukushima, en los escenarios del Katrina en Nueva Orleans o en las favelas brasileñas. ¿El objetivo? Quedar inmortalizados en espacios que han sufrido una calamidad.

Ruinas del hotel Rigopiano (EFE).
Ruinas del hotel Rigopiano (EFE).

Las ruinas del Rigopiano no se han librado de esta práctica y tanto en verano como en las vacaciones de Semana Santa han recibido la visita de varias decenas de personas que querían tener su ansiada instantánea. Los familiares de las víctimas denuncian que estos visitantes han hecho una barbacoa, han jugado al fútbol, se han reído e incluso han ingresado en los restos del spa del establecimiento y se han llevado un trozo como si fuera un recuerdo.

Ellos estaban allí para intentar evitarlo, pidiendo respeto para su dolor, pero no consiguieron nada. Desde hace meses han solicitado que se ponga una valla que impida llegar hasta las ruinas, ya que pese a que está prohibido acceder a la zona, lo cierto es que es más o menos sencillo hacerlo. Tal y como recoge el diario Repubblica, el Comité de Víctimas llamó a los carabinieri para que intervinieran y estos han abierto una investigación que permita esclarecer lo ocurrido.

Homenaje a las víctimas en el primer aniversario de la tragedia (EFE).
Homenaje a las víctimas en el primer aniversario de la tragedia (EFE).

El alcalde de Farindola también ha mostrado su indignación y ha manifestado a la agencia ANSA su “desprecio profundo por el turismo de lo macabro” al tiempo que exigió “respeto para las víctimas y sus familias” emplazando a la Fiscalía de Pescara a hacer cumplir la prohibición de acceso.

Ilario Lacchetta ha admitido que los prados que están junto a las ruinas del hotel siempre han un lugar en el que se hacían picnics, pero que la tragedia ha cambiado eso y que ahora las ruinas deben ser un lugar de respeto, especialmente porque en ellas todavía hay pruebas que pueden ayudar a la investigación, tal y como defiende el Comité.

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente