La mitad de los armadillos del Amazonas tienen la lepra

Imagen del armadillo de nueve bandas. Crédito: Ian.Kate.Bruce’s Wildlife

Para la mayor parte de nosotros, la lepra es una enfermedad antigua de la que ya no hay que preocuparse. Sin embargo, sigue presente en muchos lugares del planeta. Y parte de las infecciones que sufren los seres humanos viene, como se explica en un artículo reciente, de la fauna. De los armadillos, para ser concretos.

Del armadillo de nueve bandas o tatú negro (Dasypus novemcinctus), al menos en parte de Brasil. Una especie de armadillo que sirve como vector de la bacteria que provoca la lepra (Mycobacterium leprae), y que en esta zona se caza por su carne.

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Porque ahí está el problema. Cuando los investigadores analizaron las poblaciones con mayores índices de lepra, detectaron que en muchos casos se trata de zonas rurales y pobres, donde la comida escasea. Y que por eso las poblaciones humanas tienen que recurrir a cazar ciertas especies para completar la dieta.

La idea de que estos animales pudieran estar infectados con la lepra se les ocurrió rápido. Esencialmente, porque es algo bastante obvio. Pero claro, había que demostrarlo, y ponerle números. Así que se pusieron a ello.

Analizaron muestras de armadillos de nueve bandas cazados en la zona, y pudieron comprobar que más de la mitad eran portadores de la bacteria de la lepra. Más de la mitad es bastante más de la mitad, en concreto un 62% de armadillos portadores.

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El porcentaje de personas que habían estado en contacto con la lepra es muy similar. No el número de infectados, si no el de personas con anticuerpos para la infección. Es decir, aquellos que en momentos recientes habían estado en contacto con la bacteria, tanto como para que su sistema inmune disparase una respuesta. La cifra era del 63% de la población.

Lo curioso, tal y como lo explican los investigadores, es que ahora son los armadillos los que infectan a los humanos, pero la cosa no empezó así. Fueron los humanos los que transmitieron la enfermedad a los armadillos, y casi con certeza hace mucho tiempo. La bacteria vive y se reproduce en los armadillos, esperando a que éstos se lo pasen a los humanos donde desarrolla la enfermedad. Y dado el número de armadillos y la frecuencia de contacto con los humanos, mala solución tiene el asunto.