La madre que vivió un capítulo de 'El cuento de la criada' en carne propia en un aeropuerto de EEUU

Así, como un momento sacado de El cuento de la criada, es como describió Sylvia Acosta lo que le ocurrió hace un par de días en el aeropuerto de Dallas Fort-Worth cuando tuvo que demostrar ante un agente de la policía de aduanas y fronteriza que su hija adolescente, con la que viajaba, era suya y que no era una traficante de personas. Todo porque madre e hija no comparten apellido.

Sylvia Acosta ha denunciado el trato recibido en el aeropuerto de Dallas, donde fue interrogada para demostrar que su hija era suya solo porque no comparten apellido. (Foto: Facebook de Sylvia Acosta)

Sylvia Acosta y su hija Sybonae Castillo, de 15 años, volvían de un viaje a Roma después de 10 horas de vuelo cuando en su camino se cruzó un agente de lo que se conoce como Customs and Border Protection al que no le cuadró que las dos viajeras no compartiesen apellido siendo madre e hija. Así que, en un exceso de celo, se las llevó a un apartado para interrogar a la según él supuesta madre sobre el parentesco que las unía.

Acosta se encontró de pronto dando todo tipo de explicaciones sobre por qué cuando se casó con el padre de Sybonae decidió mantener su apellido de soltera y no adoptar el de su marido. Le contó al agente que se había labrado una carrera profesional para entonces y que optó por no cambiar su apellido porque ya todo el mundo la conocía como Sylvia Acosta. Como sus explicaciones no terminaban de convencer al agente, acabó explicándole que después se divorció y volvió a casarse y que siempre siguió siendo Acosta

En un momento de la conversación, tensa e incómoda, esta madre de Texas cuenta en su perfil de Facebook que su interlocutor llegó a decirle que su vida habría sido “más fácil si hubiera tomado el apellido de mi esposo”. Durante el interrogatorio, que Acosta ha calificado de “violento y degradante”, le pidieron que enseñase algún documento que acreditase que realmente era la madre de la adolescente a la que, según informan en Buzzfeed nunca se dirigieron para preguntarle sobre su situación.

Pero, como explica la protagonista de esta historia, nunca se le ocurrió llevar encima la partida de nacimiento o una autorización del padre de su hija porque desde que era pequeña ha viajado con ella y nunca se había encontrado en la tesitura de tener que demostrar que es su hija.

El argumento del agente para el interrogatorio y tantas dudas es que, según explica Acosta, ella “podía ser un traficante de personas” . Dice que se sintió humillada y que las retuvieron 30 minutos hasta que por fin las dejaron pasar la aduana no sin antes escuchar a Acosta quejarse sobre su actitud y su trato y como con su comportamiento contribuían a perpetuar “un sistema misógino institucionalizado” que requiere que la mujer tome el apellido de su marido.

Además de contar su historia en Facebook y quejarse allí mismo, ha publicado las respuestas recibidas, en las que desde Customs and Border Protection aseguran que visto el vídeo y escuchado el audio estos “no respaldan la reclamación” de Acosta y que no se hicieron, según su punto de vista, “preguntas inapropiadas”. La versión oficial es que se siguió el protocolo marcado por la ley de 2008 de Bush sobre el tráfico de personas que estipula que “en los casos donde la relación de un menor y un adulto acompañante no se puede determinar de inmediato, CBP puede hacer preguntas adicionales para determinar la relación”.

Para quienes no sigan la serie de El cuento de la criada o no hayan leído la novela de Margaret Atwood en la que se basa y no entiendan la comparación, la historia se ambienta en una realidad distópica en la que en Estados Unidos se ha impuesto un régimen teocrático en el que las mujeres son esclavizadas, maltratadas y dependen para todo de sus maridos, si es que los tienen. En el primer capítulo de la segunda temporada, que en España puede verse en HBO, la protagonista, June, tiene que responder a preguntar impertinentes de una doctora que atiende a su hija en urgencias y que pone en duda que sea la madre porque no comparten apellido ni color de piel.