La lucha de Silvia, ‘viuda de hecho’ sin pensión de viudedad por cobrar más que su difunto marido

Silvia Oñate posa en el Alto de la Igualdad, una plaza promovida por ella misma en su etapa como concejala del ayuntamiento de Castilleja de Guzmán, entre 2007 y 2011 / Foto: Fernando Ruso

“Me deniegan la pensión de viudedad por ser una madre trabajadora que en el año de la defunción de su marido ganó un euro más que él”.

A Silvia la vida le dio uno de los peores palos posibles un día de noviembre. En el trabajo recibió la llamada de la Guardia Civil, sin saber bien el motivo, por el tono dedujo que algo malo había pasado. “Entras en shock, empiezan a pasarte cosas por la cabeza”, explica. Le pidieron que fuese al cuartel y allí supo que su marido había caído desplomado al suelo mientras andaba por unos senderos en las inmediaciones de su pueblo, Castilleja de Guzmán, en Sevilla. Una muerte súbita.

Jesús era un vecino conocido por todos. Ejercía de médico de Urgencias y Emergencias y la noticia de su fallecimiento corrió rápido por este pequeño pueblo situado a apenas quince minutos en coche de la capital andaluza. Todos los días llevaba a sus hijos al colegio, luego salía a andar y regresaba a la escuela a por ellos al terminar las clases. Ese día nadie estaba esperándolos a la salida.

Antes de que sus hijos, de 11 y 15 años en el momento de los hechos, se enterasen por terceros, Silvia agarró las pertenencias de su marido de manos de un guardiacivil y corrió a su casa para hablar con ellos. Todavía hoy, habiendo pasado un año y algunos meses del fallecimiento de Jesús, su viuda asegura no estar preparada para hablar cómo la muerte de su marido afectó a sus hijos.

“Le dimos los buenos días y nunca más lo volvimos a ver —explica Silvia—; hemos hecho el duelo, reorganizando la vida, hemos adquirido nuevos hábitos…”.

Silvia y Jesús se conocieron en una Feria de Abril. Ella, periodista, coincidió con el médico en la caseta de la Asociación de la Prensa de Sevilla. Varios años después, ambos se registraron como pareja de hecho un año después de que entrase en vigor esta figura jurídica en enero de 2008.

Se queja Silvia, de apellido Oñate, de que apenas tuvo tiempo de recomponerse antes de volver a su puesto de trabajo. “Te dan quince días por un matrimonio, pero solo dos o tres por un fallecimiento —argumenta—; en esos días te obligan a dejar de llorar por fuera y te inundas por dentro”.

Trámites “infernales y despiadados”

De la mano del duelo también llegó un infierno burocrático. Entre los trámites, “infernales y despiadados”, a los que Silvia tuvo que hacer frente estaba el de solicitar la pensión de viudedad. “Fue apenas unas semanas después del fallecimiento de Jesús, y no te puedes parar porque todo tiene su plazo”, detalla la viuda. Aunque la pensión es imprescriptible y puede pedirse en cualquier momento, Silvia quiso hacerle frente al papeleo de golpe.

La resolución del Instituto Nacional de la Seguridad Social en la que deniegan la pensión de viudedad a Silvia Oñate por haber tenido más ingresos que su pareja el año anterior a su fallecimiento / Foto: Fernando Ruso

“Al poco me llegó denegada”, afirma ya sin la sorpresa del momento, pero con la misma indignación que cuando recibió la noticia. “Fue incomprensible”, lamenta. El Instituto Nacional de la Seguridad Social esgrimía en su respuesta el artículo 221 de la Seguridad Social, que regula la pensión de viudedad en parejas de hecho. Cinco párrafos de los que emana una idea: Silvia ganó más dinero que Jesús durante el año natural anterior a su fallecimiento. Circunstancia que no afecta en el caso de que ambos hubiesen inscrito su relación en el registro civil como matrimonio.

En España, según datos de 2007 del Instituto Nacional de Estadística (INE), hay registradas 1.648.100 parejas de hecho por 9.659.500 parejas de derecho. El 14,6% frente al 85,4%. La mayoría de ellas no tiene hijos, 799.200; con un hijo hay 491.200; con dos, 289.600; y con tres o más, 68.200. “Y esto le puede pasar a cualquiera”, resuelve Oñate.

“En ese caso —explica Silvia—, ganara lo que ganara yo, fuese cual fuese mi nómina de ese último año, yo hubiese tenido la pensión de viudedad. Como madre viuda de dos hijos hubiese tenido esa protección que ahora se me deniega, también a mis hijos”. E insiste: “Aquí no hay una perjudicada, el perjuicio es para toda mi familia”.

—¿En algún momento cuando pensaron en la figura de la pareja de hecho imaginaron que pudiera tener esta trascendencia?

—Uno elige ser pareja de hecho porque estamos en nuestro derecho de salirnos de los convencionalismos y porque entendimos que para nosotros era lo mejor. Este es un tema muy desconocido, tiene una letra pequeña que no se ha contado, que no se ha hecho pública, de la que falta dar mucha información. Me ha llamado gente que es pareja de hecho y que también desconocía esto. Gente formada, abogados, juristas, jueces… y nadie conoce este artículo.

A partir de ahí, Silvia ha iniciado un litigio con la Administración. Su caso ha llegado al número 6 de lo social de Sevilla. En su denuncia, la viuda de Jesús Herraiz argumenta que ese artículo 211 de la Ley General de la Seguridad Social es inconstitucional hasta en ocho artículos de la Constitución. “Entre otros, el 39, relativo a la familia, que dice que ninguna madre puede ser desprotegida en función de su estado civil”, argumenta.  

Inconstitucional por ocho artículos

Tanto ella como el grupo de asesores que la aconsejan defienden que ese artículo colisiona con los 1,9. 2, 14, 16.1, 32.1, 39.1, 41 y 53 de la Constitución Española, contra los artículos 8,9 y 12 del Convenio de Protección de Derechos y Libertades Fundamentales y contra el artículo 16 de la Carta Social Europea. Su demanda la lleva Comisiones Obreras, por los años que su marido estuvo afiliado al sindicato.

Jesús cotizó más de 30 años a la Seguridad Social y a Silvia lo primero que se le pasó por la cabeza es que se estaban vulnerando los derechos del trabajador. “Porque la pensión de viudedad es un derecho que tenemos todos —explica—, porque lo cotizamos todos los meses para cubrir esa contingencia si ocurre. Él lo había abonado fruto de su nómina de todos los meses y de una larga trayectoria laboral”.

Silvia Oñate lleva horas y horas de estudio de la norma que le impide cobrar la pensión de viudedad / Foto: Fernando Ruso

El mismo día que se celebró el juicio, el 22 de enero, Silvia perdió su puesto de trabajo como asesora de la Junta de Andalucía en la Consejería de Educación. Oñate fue durante nueve meses diputada en la X Legislatura en sustitución de Alfonso Guerra. Como política, ha sido directora del Instituto Andaluz de la Mujer y Directora General de Violencia de Género y Asistencia a Víctimas de la Consejería de Interior de la Junta de Andalucía.

“Esto pasa a hombres y mujeres, pero hay una clara discriminación indirecta porque mueren más hombres que mujeres, la viudedad es una cuestión feminizada y porque estadísticamente afecta a más mujeres que a hombres, consideramos que hay una discriminación indirecta”, esgrime Oñate.

En su caso, defiende Silvia, “esta es una sanción de por vida”. “Como la referencia es la declaración de la renta, puede ocurrir que en el momento del fallecimiento ya la situación económica no sea la misma que la del año anterior o que la situación económica varíe en el futuro: pierdas el empleo, empeoren las condiciones económicas… y no puedas volverla a solicitar”. “Es un castigo de por vida a la familia —insiste—, se castiga a mi familia de por vida por mi derecho al trabajo”.

Un pulso judicial y legislativo

El juez ya ha fallado en contra de Oñate, pero guía a la demandante por el camino hasta llegar al Constitucional. Una vía farragosa, pero la única que tiene en su mano esta viuda por la vía judicial. En paralelo, ha iniciado una ronda de contactos con diferentes representantes políticos para atajar su situación por la vía legislativa.

“Esta ley de parejas de hecho se aprobó el mismo día que la ley de matrimonio igualitario”, recuerda Oñate. “Parece ser que se entendió que eran fórmulas diferentes —sigue—, y entendemos que el legislador las debe legislar de forma diferentes, pero no discriminatorias, contrarios a los derechos humanos”.

Silvia recuerda cómo en 2009, un año después de su entrada en vigor, el PNV llevó al Congreso una proposición de ley donde ya alertaba esta situación de discriminación y apuntaba a una posible inconstitucionalidad. En el diario de sesiones se ve el pronunciamiento de todos los grupos políticos, que coinciden en que hay una discriminación que puede contraria la Constitución, “que es un castigo de por vida que hay que corregir”, apunta Oñate. “Todos los grupos están de acuerdo en corregirlo, pero dos de ellos votaron en contra: el PP y PSOE, que argumentaron rectificar la situación más adelante”, confirma la viuda.

—¿Y hay respuesta de esos primeros contactos con los grupos políticos en el Congreso?

—Estoy en esa fase, he podido contactar con algunos. Quiero reunirme con ellos, porque creo que los grupos políticos del Congreso pueden corregir esta discriminación de manera fácil y sencilla, rápida y con carácter retroactivo, para que si cambia nuestra situación económica se nos levante el castigo y podamos volver a pedir la pensión de viudedad, que es un derecho imprescriptible y subjetivo.

Silvia cuenta a este medio que lleva pasadas horas y horas de estudio de la norma que le impide cobrar la pensión de viudedad. Durante estos meses también ha preparado una enmienda a la ley de igualdad en la que trabajan PSOE y Podemos. “Y me sorprende que según proponen ambos partidos vayan a residenciar el órgano que evite la brecha de género en la Seguridad Social, que es la única administración que a mí me discrimina por mi nómina; porque soy viuda de primera a efectos jurídicos, legales y sociales, está en mi libro de familia; mis hijos son huérfanos de primera, menos para la Seguridad Social, que me deniega una prestación que es un derecho”, critica Oñate.

Durante su estudio de la exposición de motivos de esta ley, Oñate está tratando de encajar todas las paradojas que esta produce en su caso y en los de otras personas en su misma situación. “Ahí puede caber una modificación legislativa”, defiende.

Silvia sostiene una foto de sus dos hijos, cuando eran pequeños, en el domicilio familiar / Foto: Fernando Ruso

“Nos dejan muy solas”

Pido tres cosas: la derogación del articulo 221 de la Seguridad Social, que se redacte de una forma no discriminatoria y pido la retroactividad jurídica”, explica Oñate. “Esto es, que si se me discrimina por la nómina de un año, en el momento que esa situación económica varíe, pueda acogerme a la petición al derecho de viudedad, que, insisto, es para mis hijos”.

Teme Silvia que de sus tres peticiones prosperen solo las dos primeras pero no la retroactividad. “Y no se nos levante ese castigo de por vida que afecta a nuestros hijos y condiciona la vida”, insiste.

Silvia es una mujer fuerte. Durante el luto de su marido se agarró a un hashtag: #Seguimos y ese leiv motiv le está sirviendo para afrontar los distintos frentes abiertos a los que atiende. “Estamos muy solos”, denuncia. “Este sistema, infernal y despiadado, no está preparado para estas cosas”, en referencia debe gestionarse de una forma más humana una situación de viudedad.

De ahí que Oñate esté creando una asociación de mujeres viudas y madres con hijos huérfanos. “Necesitamos una toda una estructura social cuando ocurre esto y en absoluto existe”, critica. E insiste: “Nos dejan muy solas”.

“Ni siquiera hay gente que institucionalmente nos explique qué trámites hay que hacer, y pasas entonces a depender del soporte personal, familiar o humano que has cosechado en tu vida; pero hay gente que lo tiene y otra que no —razona Oñate—; no hay una administración cercana que te ayude a sostenerte, vas totalmente perdida”.

Mientras sigue su pulso con la Administración. El judicial y el legislativo. Sabe que el proceso será largo, que por el camino se encontrará aliados y gente en contra. Por eso sentencia: “Si hace falta llegar al tribunal de justicia de la Unión Europea, llegaremos; tengo toda la vida para luchar”.