La lucha de los descendientes de los judíos que huyeron de los nazis para obtener la nacionalidad alemana

Alemania vuelve a enfrentarse una vez más con su pasado. El país, protagonista de las dos guerras mundiales que asolaron al mundo en el siglo XX, aún convive casi un siglo después con la alargada sombra del nazismo y lo que representó el holocausto. Miles de judíos se marcharon de la nación germana para evitar una muerte casi segura. Ahora, más de siete décadas después, la polémica continúa porque decenas de descendientes de estos alemanes han solicitado la ciudadanía y han sido rechazados.

La Ley Fundamental de Alemania, ideada en 1949 y vigente en la actualidad, establece que cualquier persona que durante los 12 años de gobierno nazi hubieran sido privados de su ciudadanía por motivos políticos, raciales o religiosos, así como sus descendientes, es potencialmente elegible para su restauración. Así pues, esta cláusula abre la puerta de retorno a las muchas personas que decidieron huir del auge del fascismo en el país centro europeo.

Un hombre sostiene los pasaportes alemanes de sus abuelos (AP Photo/Frank Augstein)

Sin embargo, cientos de personas están viendo cómo sus solicitudes son rechazadas por distintos motivos: algunos denuncian que es porque su padre no era alemán (su madre sí), otros que es por ser adoptados; y también están los que se marcharon después de la llegada al poder de los nazis, pero antes de ser despojados oficialmente de la nacionalidad, en 1941, y que por tanto se considera que se fueron voluntariamente. Motivos estos que quizás hoy no serían suficientes para el rechazo, pero que en la Constitución alemana no se tuvieron en cuenta.

El periódico británico The Guardian ha querido profundizar en este tema y ha hablado con 12 personas distintas que han explicado las razones por las que Alemania les niega el acceso a la ciudadanía.

Una de ellas es Barbara Hanley, cuyo abuelo germano-judío huyó al Reino Unido tras la Noche de los Cristales Rotos, unos ataques nazis que se produjeron contra los judíos en 1938 y dejaron decenas de muertos. Su madre se casó con un inglés y ella nació en 1945, momento en el cual la nacionalidad solo se podía transferir por sangre paterna. Una desigualdad machista que de momento y a no ser que cambien las cosas le va a impedir lograr la ciudadanía alemana, pese a que toda su familia materna procedía de la nación teutona.

Nicholas Courtman también ha sido rechazado, pero por otro motivo distinto. Su abuela materna judía era alemana, por lo que solicitó la ciudadanía. Ella había huido a Londres en 1936 y se había casado con un británico. Pero en este caso, la conclusión fue negativa porque ella había huido del país demasiado pronto.

Jacqueline Danson ha sido excluida por ser adoptada. Sus padres, judíos alemanes, escaparon al Reino Unido y la adoptaron en 1955, cuando solo tenía tres semanas de edad. Su propia madre da charlas sobre sus experiencias como refugiada judía, pero las autoridades alemanas tampoco contemplan este caso. De hecho, le recomiendan que siga otro procedimiento, el párrafo 14 de la ley de ciudadanía alemana, que permite la naturalización de un extranjero que vive fuera si acredita un nivel de alemán razonable, lazos con el país y demostrar que su ciudadanía serviría al interés público.

La influencia del Brexit

Todas estas personas han seguido sus procedimientos de forma individual, pero poco a poco se han ido uniendo en un grupo, que ya cuenta con más de 100 personas, para desafiar al Gobierno alemán y mostrar la injusticia que se está cometiendo. El Grupo de Exclusiones del Artículo 116 se ha constituido en Reino Unido y lucha para que sus miembros puedan obtener la ansiada ciudadanía.

El Brexit ha hecho que muchos de ellos hayan dado el paso de tirar de sus raíces para no dejar de ser miembros de la Unión Europea, sin embargo se han encontrado este rechazo inesperado.

Por su parte, la embajada alemana en Reino Unido no ha dado muchas explicaciones sobre el caso a The Guardian y se ha limitado a enviar una justificación legal de por qué los casos no se pueden considerar de manera diferente. Posteriormente, un portavoz aseguró que estas situaciones anómalas ya estaban en poder del Ministerio del Interior para ser examinadas. De momento, todas estos descendientes de judíos alemanes deberán seguir luchando.