La limpieza de los ríos en Shanghái deja a los habitantes de barcazas en el limbo

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Li Chaoqing, habitante de una de las barcazas amarradas en los contaminados ríos de Shanghái, el 2 de abril de 2017

Li Chaoqing huyó de la zona rural en donde había crecido con apenas 14 años para instalarse en Shanghái, capital económica de China, donde crió a cinco hijos en una barcaza amarrada en un río contaminado.

Pero Li, de 53 años, está ahora amenazado con una expulsión, como otras 200 personas refugiadas en barcazas oxidadas, por una operación de limpieza de los cursos de agua de la inmensa municipalidad.

La próspera Shanghái atrae desde hace tiempo a los chinos de las zonas rurales pobres para trabajar en la megalópolis de 24 millones de habitantes.

Desde hace dos décadas, Li Chaoqing vive en una barcaza de 30 metros de largo en el río Xinchapu. Es uno más de los numerosos barcos de pesca o barcazas inutilizados ocupados por la población proveniente de las zonas rurales que viven en Shanghái de trabajos temporales.

Algunos lograron juntar suficiente dinero como para comprar su embarcación, que se venden por unos 20.000 yuanes (2.900 dólares).

El barco de Li está anclado cerca de un cementerio invadido por residuos. El interior tomó la forma de un hogar.

"Trabajamos muy duro para tener una vida mejor", dijo Li Chaoqing. "No puedo comprar un departamento. Los precios en Shanghái son muy altos".

Li, originario de la provincia de Jiangsu (este) es uno más de los centenares de millones de chinos que protagonizaron el éxodo rural desde el lanzamiento de las reformas económicas de fines de los años 1970.

Li gana un sueldo mensual de unos 2.000 yuanes retirando residuos que flotan en el río. Un apartamento nuevo en Shanghái se cotiza a más de 50.000 yuanes el metro cuadrado. El alquiler de un piso comienza en torno de los 3.000 yuanes.

Shanghái prevé la limpieza de casi 500 cursos de agua en el marco de una campaña nacional contra la contaminación. La ciudad acusa a los habitantes de estas barcazas de botar sus aguas usadas en el río.

Li Chaoqing y su familia deben mudarse para mediados de abril, pero se niegan a partir sin obtener una compensación mejor que los 3.000 euros de indemnización propuestos para el barco.

"Este buque es nuestra única riqueza. Es nuestra casa", explica la mujer de Li. "¿Cómo podría abandonarlo por tan poco?".

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