La labor de los obreros en una cantera de piedra caliza en Egipto

Por Khaled Desouki
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Trabajadores en plena actividad en la cantera de piedra caliza situada cerca de la ciudad egipcia de Minya (sur), el 13 de noviembre 2019

Cubiertos de un fino polvo blanco, los obreros egipcios trabajan con denuedo en una cantera de piedra caliza al este del Nilo, donde desafían los riesgos del oficio por una paga irrisoria.

Es mediodía cerca de Minya, unos 265 km al sur del Cairo. En medio de la cantera, bajo un refugio improvisado de hojas de palmera, los equipos de la tarde comparten en una alfombra arruinada un modesto almuerzo con los de la mañana, que vienen a relevar.

Una vez terminada la comida, los trabajadores se ponen gafas de seguridad y se envuelven pañuelos alrededor de la cara para protegerse de las nubes de polvo blanco proyectadas por sus máquinas. Con inmensas sierras circulares sobre raíles, los obreros cortan bloques de piedra caliza, que luego apilan ciudadosamente formando largas filas.

Los ladrillos blancos, que ya se utilizaban para la fabricación de las pirámides y las tumbas del antiguo Egipto, se utilizan hoy en día en la construcción o se trituran para ser introducidos en la cerámica.

En la cantera visitada por la AFP, 16 obreros manejan sus máquinas con precaución, bajo la supervisión de un capataz. Cualquier torpeza puede ser fatal. "Los accidentes de trabajo aquí son graves, resultando en secuelas de por vida o hasta en la muerte", explica Obeid Abu Ibram, capataz de 34 años.

"Las máquinas solían ser seguras y tenían una tapa de seguridad, pero con el tiempo, esta protección fue quitada, haciéndolas peligrosas para aquellos que no toman las precauciones necesarias", añade.

En los últimos años, las autoridades han cerrado varias canteras clandestinas en las que había aumentado el número de trabajadores fallecidos como consecuencia de accidentes.

"Cerca de 400 canteras han sido cerradas al este del Nilo, pero otras entre 350 y 400 que siguen operando", según Abu Ibram, obrero en este sector desde la adolescencia.

Con un salario medio diario de poco más de 100 libras egipcias (5,60 euros), los obreros apenas pueden mantener a sus familias. Abu Ibram quiere ganar más dinero, pero no piensa en otra profesión.

"Llevo 20 años trabajando aquí. Dejé a mi padre y a mi hermano cuando tenía 14 años y no tengo otro campo de competencia", explica.