La justicia decide no separar a una cría de elefante de su familia en Sri Lanka

Una cría de elefante entre miembros de la manada en Minneeriya, Sri Lanka, en imagen de archivo

Una cría de elefante que Sri Lanka regaló a Nueva Zelanda podría permanecer en su país de origen, después de que un tribunal diera la razón a los defensores de los animales que consideraban cruel separarla de su familia.

El presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, prometió en febrero de 2016 que entregaría a Nandi, una elefanta de seis años, al ex primer ministro neozelandés John Key, como muestra "de las excelentes relaciones" entre ambos países.

Los defensores de los animales presentaron una querella contra esa decisión alegando que la elefanta, nacida y criada en un rebaño de 93 paquidermos en el centro de Sri Lanka, podría sufrir por el hecho de estar separada de su familia y también por el clima más frío de Nueva Zelanda.

El tribunal decidió prohibir el viaje a la espera de la sentencia final, que se dará a conocer en las próximas semanas.

"Los elefantes esrilanqueses tienen vínculos familiares muy fuertes, y arrebatar una cría a su familia es un pecado", declaró uno de los defensores de Nandi, el monje budista Omalpe Sobitha.

Esos animales viven de media unos 60 años, y los jóvenes suelen ser amamantados hasta los tres o cuatro años.

Sri Lanka ofrece a menudo elefantes a países extranjeros como China, Estados Unidos y Nueva Zelanda, que ya recibió una joven hembra, Anjalee, en 2015.

Key aseguró durante la visita que Anjalee parecía muy feliz en el zoo de Auckland, donde engordó 700 kilos en un año.

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