La joven que quería ser piloto comercial y se convirtió en la primera azafata de vuelo de la Historia

Hoy en día, cuando tomamos un avión, nos encontramos que la tripulación está compuesta indistintamente por hombres y mujeres. Quienes atienden a los pasajeros son conocidos como ‘auxiliares de vuelo’, hasta hace un par de décadas llamados comúnmente ‘azafatos’ y azafatas’, siendo hasta entonces un trabajo mayormente desempeñado por personal femenino. También es común encontrar pilotos de ambos sexo, aunque esta profesión ha estado más vinculada y desempeñada por el género masculino.

Ellen Church quería ser pilotar aviones comerciales y se convirtió en la primera azafata de vuelo de la Historia (imagen vía Wikimedia commons)

En el post de hoy en el ‘Cuaderno de Historias’ os traigo el relato de Ellen Church, una joven estadounidense que, en 1930, cuando contaba con 25 años de edad, se convirtió en la primera mujer en trabajar como sobrecargo para una compañía comercial.

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Ellen, con mucho esfuerzo había conseguido sacarse el título para pilotar aviones y su mayor propósito era poder ganarse la vida pilotando aviones comerciales, pero su condición de mujer provocaba que ninguna compañía (de las pocas que operaban en aquella época) la contratase. Al mismo tiempo también había cursado estudios de enfermería, debido a la presión que ejerció su padre, quien prefería que la muchacha se dedicara a las tareas de auxilio a los enfermos en lugar de pilotar aviones.

En febrero de 1930 se reunió con el director de la compañía aérea Boeing Air Transport (BAT), Steve Stimpson, que por aquel tiempo, además de fabricar aviones, comercializaba varias rutas en los Estados Unidos. Le mostró su título de piloto con el fin de que éste la contratara para alguno de sus vuelos comerciales, pero el director de la BAT, a pesar de ver grandes cualidades en la joven, no terminó de convencerse de la conveniencia de tener a Ellen en su plantilla para pilotar alguno de sus aviones.

Ellen quería trabajar en la Boeing Air Transport como fuese y regresando de un viaje en un avión se dio cuenta que en aquel vuelo faltaba alguien que pudiese atender las necesidades de los pasajeros. Por tal motivo le propuso a Steve Stimpson que la contratara para ese trabajo, debido a que estaba capacitada para atender cualquier necesidad médica a bordo gracias a sus estudios de enfermería, además de poder ser de gran ayuda a los pilotos, en caso de necesidad, por sus conocimientos en el manejo de un avión.

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Así fue como convenció al señor Stimpson para que en sus vuelos se incorporada una auxiliar.

Muchas fueron las voces discordantes, debido a que por aquella época se tenía el erróneo convencimiento de que las mujeres que menstruaban no podían viajar en avión ya que podrían padecer una hemorragia. Tras consultar con numerosos médicos (que aseguraron que esa creencia se trataba de una falacia), el director de la BAT decidió contratar mujeres auxiliares para sus rutas aéreas, entre ellas, evidentemente, a Ellen Church.

En todos los vuelos operados por su compañía viajaría una mujer como encargada de atender las necesidades de los pasajeros que tuviesen alguna indisposición. Por tal motivo una de las exigencias, a la hora de seleccionarlas, era que debían poseer el título de enfermeras.

No se sabía que denominación laboral se les daría a ese grupo de auxiliares (que en un principio fueron ocho, entre ellas Ellen) y se descartó desde un principio llamarlas ‘enfermeras de vuelo’, ya que se quería evitar que los pasajeros vinculasen ese cargo con algo relacionado con la salud.

Inicialmente se las conoció como ‘Sky Girls’ (Chicas del cielo) pero poco después se encontró un término con el que han sido conocidas hasta la actualidad: ‘stewardess’, que viene a traducirse como ‘azafata’ y que era la palabra con la que ya siglos atrás se llamaba a las camareras que trabajaban en los barcos y atendían a los pasajeros a su llegada a bordo.

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El 15 de mayo de 1930 Ellen Church iniciaba su trabajo como stewardess en un vuelo de la BAT, que realizaba la ruta entre Oakland (San Francisco) y Chicago, a bordo de un Boeing 80 con una duración de 20 horas y 13 escalas y en el que debía atender a un total de catorce pasajeros. De este modo se convirtió en la primera azafata de la Historia en un vuelo comercial.

Pero la mala suerte hizo que Ellen Church tan solo pudiese ejercer ese empleo a lo largo de un año y medio, debido a que sufrió un accidente de automóvil que la obligó a dejar el trabajo como azafata de vuelo, dedicándose desde entonces a la enseñanza para formar nuevas enfermeras y muchas de ellas acabarían trabajando como auxiliares de vuelo.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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