La italiana que buscaba a su madre biológica y se encontró un rechazo rotundo

Luisa Velluti, de 29 años, lleva desde que tiene edad para hacerlo intentando reencontrarse con su madre biológica. Dada en adopción nada más nacer, esta peluquera de Falcade (Italia) recurrió a un popular programa de televisión de la RAI para dar con el paradero de quien le dio la vida. La respuesta que obtuvo no fue la que esperaba. El rechazo y la forma en el que éste ha llegado le han dolido mucho.

Velutti, que vive en un pueblo italiano de la provincia de Belluno (Veneto), recuerda su infancia emocionada y agradeciendo a sus padres adoptivos todo lo que hicieron por ella. “Nunca me sentí distinta”, reconoce. Pero eso no quita para que a medida que fue creciendo se interesase por dar con el paradero de su madre biológica, que la abandonó en el hospital nada más nacer, y conocer así sus orígenes.

Luisa Velluti siente que ha sido abandonada tres veces por la mujer que le dio la vida. (Foto: Captura de RAI)

Lo intentó escribiendo una carta al Tribunal de Menores de Venecia, que tramitó su caso. Pero su madre biológica no se presentó a la audiencia. Luisa no se dio por vencida y lo intentó una vez más. Esta vez, a través del programa de televisión Chi l’ha visto?, que tuvo suerte en sus pesquisas y dio con la mujer que el 6 de marzo, de hace 29 años, dio a luz a una niña en el hospital de Montebelluna.

Como reconoce en la entrevista con el programa, quizá tuvo miedo y por eso no se presentó a la audiencia y ahora, gracias a la televisión, tenía una nueva oportunidad. Luisa se preguntaba si su madre la recordaría cada seis de marzo pensando qué habrá sido de aquella niña a la que dio a luz. Por eso decidió acudir al programa y mandarle un mensaje a su madre. “Aquí te espero”, le dijo.

La respuesta a este llamamiento llegó unas semanas después, vía carta. Lo que no se esperaba Luisa era las palabras que encontraría en su interior al abrir el sobre depositado en su buzón. El testimonio de la que dice ser su madre biológica es realmente demoledor. Le dice a Luisa que si no ha querido ponerse en contacto con ella antes es por las circunstancias que la trajeron al mundo.

Para mí solo eres la dolorosa herida que tuve a los 18 años. Era una chica más joven de lo que eres tú ahora, lo soñaba todo y podía esperarlo todo, pero no la violencia que sufrí y de la cual eres símbolo. Recuerdo solo sus malditos ojos azules. Respeta mi privacidad”, dice la carta. También le pide que por favor no continúe con la historia en los medios y respete su decisión de no querer conocerla.

La carta acaba con un consejo “no de una madre, sino de una mujer herida. No juegues nunca con la vida de los otros y menos con la tuya”. Unas palabras muy duras que reconoce Luisa que lo primero que le provocaron fueron rabia. Ha llegado a pensar que sea una broma cruel, pero que sabe que no, que es ella, la mujer que le dio la vida.

Luisa, dolida y triste por la respuesta, ha vivido la llegada de esta carta como un tercer abandono. El primero fue al nacer. El segundo, cuando no se presentó a la audiencia. Y ahora, éste. Le duelen las palabras de la mujer que la trajo al mundo y, aunque entiende a la otra parte, se pregunta “¿qué culpa tengo yo?”.

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