La injusta y cruel ejecución de Dirk Willems

A lo largo de la Historia cientos de miles han sido las muertes que se han producido (a través de guerras, persecuciones y ejecuciones) en nombre de Dios (de cualquier dios de las diferentes religiones y/o sectas).

Incluso dentro del catolicismo, las diferentes fracciones que han ido apareciendo a través de las reformas realizadas en la Iglesia han provocado que éstas estuviesen enfrentadas entre sí.

En el relato que os traigo hoy al blog ‘Cuaderno de Historias’ os quiero hablar de la injusta y cruel (y no menos sorprendente) ejecución de Dirk Willems que tuvo lugar, a mediados del siglo XVI, en la población holandesa de Asperen.

La injusta y cruel ejecución de Dirk Willems (imagen vía Wikimedia commons)

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Dirk Willems fue arrestado y encerrado en una prisión acusado de ‘anabaptista’, que era una corriente cristiana que surgió tras la reforma protestante de Martín Lutero y que abogaba por un modelo diferente de religiosidad (más hermandad entre los miembros de la congregación y que destacaba la abstención de toda violencia hacia el prójimo y amar incluso al enemigo).

Uno de los símbolos del anabaptismo era el hecho de volver a realizar a sus devotos el sacramento del bautismo, pero en la edad adulta, ya que consideraban que el bautizo recibido siendo bebés no contaba al no ser conscientes a tan temprana edad de la fe y religiosidad hacia Dios.

Ese fue el delito que cometió Dirk Willems para ser perseguido y encerrado en una prisión.

Tras un periodo en la cárcel y tras saber que iba a ser ejecutado mediante la cremación en hoguera, tras ser acusado de hereje, Dirk tramó un plan de fuga, logrando escapar de su cautiverio tras realizar, con diferentes telas, una cuerda que asomó por la ventana y por la que logró salir gracias a su extrema delgadez.

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El guardián que lo custodiaba se dio cuenta de la fuga de Dirk y corrió tras él. En aquella época del año había unas temperaturas bajísimas, hasta tal punto que el pequeño lago Hondegat presentaba una capa de hielo en su superficie y por ahí corrió el prófugo.

Gracias a su poco peso (debido a las escasas raciones de comida que le dieron en la prisión y que hicieron que adelgazara extremamente) Dirk Willems pudo correr sin apenas dificultad sobre la fina capa de hielo del Hondegat, pero no así su perseguidor quien por el peso rompió una de las heladas placas y cayó en el congelado agua.

Dirk, en lugar de aprovechar esa ventaja y seguir corriendo para alejarse de allí, decidió darse la vuelta y acudir al socorro de su perseguidor. Le costó un mundo lograr sacarlo y poner a salvo al guardia.

Pero éste, en lugar de agradecer el gesto humanitario, lo que hizo una vez que estuvo a salvo fue arrestar a Dirk y conducirlo de nuevo hasta la prisión.

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Allí fue castigado por fugarse y torturado a causa de sus convicciones religiosas anabaptistas. Días después, el 16 de mayo de 1569, Dirk Willems era conducido hasta la hoguera en la que fue quemado.

Un infame y cruel castigo para alguien que su único delito fue dedicar su vida al socorro y ayuda del prójimo.

Con el trascurrir de los siglos se ha intentado arreglar este inhumano error, restituyendo el nombre de Dirk Willems como el de alguien bondadoso e inocente y, a día de hoy, son múltiples los lugares que podemos encontrar en Europa (sobre todo en Holanda) donde se le ha dedicado una calle o plaza, colocado un monumento e incluso el mencionado lago Hondegat actualmente es popularmente conocido como ‘el lago Hondegat de Dirk Willems’.

Fuente de la imagen: Wikimedia commons

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