La improvisación convierte el proceso independetista en un caos

La mayoría independentista del Parlamento de Cataluña ha aprobado la admisión a trámite de la ley con la que quiere convocar el referéndum de autodeterminación del 1 de octubre,. REUTERS/Albert Gea

Para tratarse de un anhelo perseguido desde hace décadas -en los últimos tiempos, por cierto, con un extra de entusiasmo y tesón- el procés soberanista ha parecido esta mañana una suerte de improvisación que ha entorpecido su argumento democrático para regocijo de los constitucionalistas. Un argumentario tan legítimo como cualquier otro, huelga decir. Porque la jornada política, y parlamentaria, ha sido un auténtico caos. Así hoy hemos tenido, casi sin tiempo de asimilación, todo esto:

  • A las 9.00 horas Junts pel Sí y la CUP han registrado por sorpresa, aunque era un secreto a voces, una petición dirigida a la Mesa del Parlament para que iniciara la tramitación de la ley del referéndum.
  • 45 minutos después, para hacer ganar tiempo al plan de desconexión, la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, ha recusado a los 12 magistrados del Tribunal Constitucional.
  • Pasadas las 10.00 horas JxSí y CUP han alterado el orden del día del pleno para que se debatiera y votara hoy mismo la ley del referéndum, con sólo dos horas de margen para que los grupos presentaran enmiendas.
  • Casi inmediatamente después se ha tenido que suspender momentáneamente el pleno del Parlament para que la Mesa y la Junta de Portavoces se reuniera a puerta cerrada para estudiar la reconsideración de la admisión a trámite de la ley planteada por el PSC.
  • Cuando el reloj marcaba las 11, el secretario general del Parlament, Xavier Muro, y el letrado mayor del Parlament, Antoni Bayona, registran un escrito dirigido a la Mesa del Parlament en el que se le alertaba de que la tramitación de las leyes de ruptura chocaba con las advertencias del Tribunal Constitucional (TC).
  • Paralelamente Ciudadanos ha registrado una solicitud de informe al Consell de Garantías Estatutarias para que este órgano consultivo -no vinculante- determinara si la Ley del Referéndum se ajusta al ordenamiento jurídico vigente, a la Constitución y al Estatut.
  • A las 11.30 horas ley del referéndum se publicaba en el Boletín Oficial del Parlament tras ser admitida a trámite. Pero, como novedad improvisada, esta oficialización ha sido ordenada por Junts pel Sí y no por el secretario general de la cámara catalana ya que éste había alertado del choque con el TC.
  • Para entonces la Mesa había rechazado las peticiones de reconsideración de la PSC y PP y ha reanudado el pleno del Parlament.
  • Una reanudación que ha durado dos minutos ya que el portavoz de Ciudadanos ha presentado otra petición de reconsideración que obligaba a la Mesa a reunirse de nuevo.
  • Tras ser también desestimada, el Pleno se ha reanudado esta vez sí para realizar una votación. ¿Cuál? si se alteraba o no el orden del día. La mayoría proindependentista la ha ganado.
  • Las quejas de la oposición han sido coartadas por Forcadell quien en primera instancia ha decidido no dar voz a portavoces y diputados que piden que se suspenda el pleno para poder preparar las enmiendas a la ley del referéndum. A Forcadell le ha venido grande el puesto.
  • Finalmente el Pleno se ha suspendido pasadas las 14.30 horas.
  • Y a la hora en la que se cerraba este texto, pese a los retrasos por llevar a debate la Ley del Referéndum, desde el Govern se sigue contemplando que en las próximas horas se firme la convocatoria del referéndum previsto para el 1-O.

Entre triquiñuelas, vacíos legales y parches, la jornada ha sido de todo menos solemne. Y sólo ha servido para polarizar aún más las posiciones de los unos y los otros. Pero ni rastro de posible solución. Es muy probable que desde el Govern puedan justificar plenamente el secretismo de las últimas horas,  la forma en la que hoy se ha retorcido el reglamento de la Cámara autonómica catalana, Que hayan sido pasos más que meditados para evitar posibles suspensiones y recursos jurídicos…. Pero todo ello ha acabado enrareciendo un debate que, guste o no, está condenado al fracaso por un simple hecho. Porque a día de hoy, por mucho que se retuerzan, las piezas del Lego no encajan con el tablero del ordenamiento jurídico español. Por muy injusto que se vea desde el bando independentista, esto es así.

Parte de culpa de ello la tiene Moncloa, quien se ha negado desde hace años a sentarse y escuchar al Govern. Y no sólo eso, sino que en las pocas intentonas por abordar el asunto no ha sabido tender ningún puente. Al contrario, incluso ha volado alguno de ellos como cuando calló inicialmente ante la interesada campaña contra los Mossos tras los atentados de Barcelona y Cambrils.

Pero también el Govern quien no ha sabido articular movimientos y espacios de entendimiento para buscar una salida negociada a la encrucijada. No ha sabido encontrar ninguna alternativa política y ha optado por querer saltarse la Ley. Y como saben lo que va a pasar, ya están buscando resquicios para que la mayoría independentista asuma la “responsabilidad política” y así diluirla entre muchos. En definitiva, un diálogo de sordos que augura un choque de trenes en donde tienen más que perder los pasajeros que los maquinistas. Aunque ellos no estén a los mandos.

Y ojo con las consecuencias. Porque nadie tiene ni la más remota idea de cómo va a terminar todo esto.

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