La hucha de las pensiones estará vacía en 2019. ¿Y ahora qué?

Posiblemente se fueran de vacaciones de Semana Santa con el optimismo por las nubes. No en vano las previsiones laborales de las principales multinacionales de gestión de recursos humanos han sido las mejores desde 2006: Adecco cifró en 374.000 las contrataciones mientras que Randstad se quedó un poco por debajo.

Pero la vuelta del Puente ha devuelto a España a la cruda realidad. Dura y apocalíptica. Porque ese maquillaje de las cifras del paro es únicamente estacional y el panorama real es muy diferente. Tan distinto que la Autoridad Fiscal Independiente (Airef), cuya presidencia ostenta José Luís Escrivá, alerta de que probablemente en 2018 se agote el Fondo de Reserva de la Seguridad Social. Es decir, que la hucha de las pensiones va a estar vacía. Vamos, que los 32.481 millones de euros apenas se pueden estirar un par de años.

Y lo peor de todo es que el problema es estructural. Es decir, existe un déficit (diferencia entre ingresos y gastos) cuantificado en aproximadamente 25.000 millones de euros, el 2,5% del PIB. El incremento de los impuestos no ha sido suficiente ya que la recaudación fiscal no alcanza el 40% del PIB cuando, en realidad, debe superar el 42% para evitar los números rojos. Y la tendencia del mercado español hacia contratos basura (temporales y peor remunerados) tampoco ayudan a hacer crecer las aportaciones a la Seguridad Social.

Por no hablar de la tasa de paro. Porque 13,52 millones de personas perciben alguna prestación de carácter económico procedente del sector público en España. Se trata del 28,9% del conjunto de la población española. Y se eleva hasta el 74,8% si se compara únicamente con quienes tienen un puesto de trabajo. Da miedo, ¿verdad?

El caso es que el nuevo Gobierno, sea del color que sea, va a tener un bomba de relojería esperándole en Moncloa. En 2012, cuando el Gobierno del PP decidió recurrir al fondo de reserva de la Seguridad Social para pagar las pagas extra de los pensionistas, éste tenía un importe equivalente al 6,2% del PIB, equivalentes a unos ocho meses de pensiones. Actualmente, según los datos del Ministerio de Empleo, su importe asciende a 32.481,31 millones de euros, lo que supone el 3,12% del PIB, con lo que no llega ni para pagar cuatro nóminas.

No hay nada escrito, pero los expertos vaticinan una bajada de las pensiones en España justo cuando otros países, como Alemania, acaban de anunciar la mayor subida en un cuarto de siglo. Los nuevos actores políticos, sin embargo, tienen otro plan:

  1. Podemos pretende que el aumento de gasto en pensiones se financie con cargo a impuestos, en lugar de a cotizaciones, al igual que otras prestaciones como las pensiones de muerte y supervivencia.

  2.  Y Ciudadanos aboga por una reforma de las pensiones a imagen y semejanza del sistema sueco que incluya un reparto con cuentas nocionales y flexibilización de la edad de jubilación. O lo que es lo mismo, cada cotizante podría retirarse cuando lo estime oportuno ya que, en todo momento, sabrá sepa cuánto dinero está aportando y cuál sería su prestación en caso de jubilarse.

Sea lo que sea, España debe tomar decisiones para garantizar que sus jubilados puedan cobrar sus pensiones.