La historia de los niños de Namibia criados por la Alemania comunista

Por Christophe BEAUDUFE
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Lucía Engombe (43), una de los cientos de niños de Namibia llevados a la Alemania del Este en los 70 y 80 sostiene una fotografía mientras habla de cuando estuvo en Alemania, durante una entrevista en Windhoek, Namibia, el 15 de febrero de 2016

Más de 400 niños de Namibia fueron separados de sus familias y enviados a Alemania del Este en los años 1980 para ser educados como perfectos pequeños comunistas, futura élite del país... hasta la caída del Muro de Berlín. ¿Víctimas de la Historia o rescatados?

Una obra de teatro, 'Oshi-Deutsch, die DDR Kinder von Namibia' ('Oshi-Deutsch, los niños namibios de la República Democrática Alemana'), que se representará próximamente en Alemania y Namibia, cuenta su odisea.

"Es fácil ver el lado sombrío de esta historia. Pero cada uno debe ser capaz de liberarse de eso y ver qué se puede sacar de positivo de nuestros años de lucha", dijo a la AFP Ndinomholo 'Dino' Ndiula, coautor de la obra, durante un ensayo en Windhoek, capital de Namibia.

¿El lado sombrío? Niños, muchos huérfanos, fueron desplazados de los campos de refugiados y llevados a Alemania del Este para ser adoctrinados y preparados para la lucha a través de un acuerdo entre la SWAPO, el movimiento independentista namibio apoyado por el bloque soviético, y el Gobierno comunista de la RDA.

En aquel momento, Namibia, excolonia alemana, estaba ocupada por Sudáfrica. La guerra entre las tropas del régimen del apartheid y los combatientes de la SWAPO hacía estragos. Miles de namibios huyeron de los combates y acabaron hacinados en campamentos de Angola y Zambia.

"Fuimos sometidos a un entrenamiento militar intensivo, natación, combate. Nos decían que íbamos a liberar a nuestro país, que seríamos la élite", recuerda Mónica Nambelela, que fue llevada a la RDA a los 3 años. Su hija, Shakira, participa en 'Oshi-Deutsch' (contracción de 'Oschivambo', lengua vernácula de Namibia, y 'Deutsch', alemán).

- Un retorno difícil -

Funcionaria en la actualidad, esta mujer de 40 años no se ve como una víctima: "me considero extremadamente privilegiada", asegura. "Ese sistema educativo englobaba todo lo que uno necesita saber en la vida: rigor, puntualidad, capacidad de luchar por su país, de ser incorruptible".

Lo mismo opina Lucia Engombe, de 43 años, productora en la televisión nacional de Namibia y llegada a la RDA desde un campamento de refugiados de Zambia. "A mí, esto me salvó la vida. En Zambia había guerra (...). Vivíamos permanentemente con miedo", explica.

A los 6 años, Lucía subió a un autobús que salía hacia el aeropuerto, pensando que se iba de excursión. "Mi madre había organizado todo, lo descubrí más tarde", cuenta. "Estaba subalimentada y me hubiera muerto de haber seguido en ese campamento".

A su llegada a Alemania del Este, los niños eran reagrupados en el castillo de Bellin, en el norte del país. Bajo la supervisión de educadoras alemanas y namibias, aprendían alemán y cursaban sus estudios en paralelo a su educación 'política'.

La historia de estos niños exiliados en Alemania finalizó abruptamente con la caída del Muro de Berlín y la desaparición programada de la RDA. En agosto de 1990, dos meses antes de la reunificación alemana, cuatro aviones repatriaron a 425 niños a quienes nadie había preparado para un retorno a Namibia, donde el comunismo no había triunfado.

La adaptación fue difícil. "Yo era adolescente", recuerda Mónica. "El apartheid acababa de ser abolido. Nosotros fuimos los primeros niños negros que fueron a la escuela alemana. Esto no era fácil. Sufrimos mucha discriminación por parte de los profesores, que habían vivido en un sistema segregacionista toda su vida".

Veintiséis años después de haber vuelto al país, la mayoría de los "niños de la RDA", como se les conoce en Namibia, han conseguido salir adelante. "Ese es abogado, aquella es ingeniera, esos dos se casaron en Europa, yo soy periodista...", sonríe Lucía, mientras hojea un viejo álbum de fotos, recuerdo de unas vacaciones en un campamento de pioneros en la RDA.