La historia de España, reflejada en sus poco variados apellidos

Una fotografía tomada en una calle de Barcelona en la década de 1930

España es el país de Europa con menor número de apellidos y su distribución actual sigue reflejando asombrosamente la historia española, según un estudio divulgado el miércoles.

Los reinos españoles de la Edad Media Navarra, Castilla-León y Aragón sobreviven hasta el día de hoy en la distribución de los apellidos españoles, según los investigadores. Es poco frecuente, sostienen, que hechos políticos dejen rastros tan perdurables en la geografía de los apellidos y, en ese sentido, el cuerpo patronímico español es un monumento histórico.

Un equipo de la Universidad de Salamanca y del Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS) de Francia, cuyo estudio fue divulgado en París por el Museo del Hombre, analizó la repartición de los apellidos españoles para identificar las diferencias regionales.

Para ello recurrió a un censo de la población de 2008 y al padrón municipal de las 47 provincias de España continental, clasificadas según las diferencias o la similitud de sus apellidos. En una población de más de 40 millones de habitantes, más de 30 millones comparten 33.753 apellidos.

Su repartición geográfica corresponde a los reinos que existían en la Edad Media, salvo en el caso del de Castilla, más indiferenciada y en la que nombres como Rodríguez o Díaz, por ejemplo, son más frecuentes porque se impusieron en la unificación territorial iniciada por Isabel I, que reinó hasta principios del siglo XVI. Por esa razón, indican los autores del estudio, España es el país europeo con menor cantidad de apellidos.

"El retraso en el desarrollo industrial en el siglo XIX, que no produjo migraciones internas importantes y la política antirregionalista del general Franco contribuyeron a fijar una geografía patronímica que sigue siendo cercana a la de la Edad Media".

El grupo vasco, lingüísticamente muy diferenciado, no lo es tanto en materia de apellidos. En cambio, comunidades autónomas correspondientes al antiguo reino de Aragón, incluyendo Cataluña, son las más ricas. "La razón es que este reino, políticamente unido al de Castilla, mantuvo una administración propia que frenó la castellanización de sus patronímicos", indican los autores del estudio.