La historia del 'bosque de los suicidios' donde Logan Paul grabó su criticado vídeo

En las últimas horas el bosque japonés de Aokigahara ha cobrado cierta repercusión debido al polémico vídeo grabado por el youtuber Logan Paul en el que se mofa de un cadáver, que puede verse en las imágenes, colgado de un árbol. La polémica ha hecho que muchos se fijen en el conocido como ‘bosque de los suicidios’, al que decenas de personas acuden cada año para quitarse la vida.

Un cartel a la entrada de Aokigahara, cerca del monte Fuji, intenta disuadir a los suicidas. (Foto: AP/Atsushi Tsukada, archivo)

La historia de Aokigahara es tan tétrica como trágica. Un cartel en una de las entradas avisa a quienes se adentran en su frondosa superficie de la importancia de seguir adelante. “Pensemos una vez más en la vida que te fue dada, tus padres, tus hermanos y hermanas, y los niños. No sufras solo, antes, contacta a alguien”, reza el cartel, que incluye, como señalan en BBC Mundo, un teléfono de ayuda.

Lo que le ocurrió al polémico youtuber, pasear por este bosque y encontrarse de pronto con un cuerpo sin vida colgado de un árbol, no es algo tan inusual como pueda parecer en un principio. Mucho menos si se conoce un poco la historia de este bosque situado a los pies del Monte Fuji, a 100 kilómetros de Tokio. El sobrenombre de ‘bosque de los suicidios’ se lo debe a la alta tasa de mortalidad voluntaria que registra cada año. La estadística habla de entre 50 y 100 suicidios anualmente.

El origen de esta tradición o en qué momento Aokigahara se convirtió en un lugar ‘ideal’ para quitarse la vida es un misterio. Circulan varias teorías, desde que se debe a un cuento titulado El negro mar de los árboles en el que dos amantes se quitaban la vida ahí hasta su inclusión en El manual completo del suicidio que lo incluye como lugar perfecto para tal fin.

También hay quien señala que la razón podría estar vinculada a una práctica que se realizaba dos siglos atrás que consistía en abandonar a los ancianos a su suerte en el bosque cuando no podían valerse por sí mismos.

Lo que está claro es lo que esto supone para Japón, situado entre los cinco países del mundo con más casos de suicidio según la Organización Mundial de la Salud. Un problema que el psicólogo de la Universidad Temple de Tokio Wataru Nishida, consultado por BBC Mundo, relaciona con la cultura de no quejarse japonesa o la existencia de tradiciones suicidas como el ‘karakiri’ o los míticos pilotos suicidas japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

Nishida señala también que el hecho de no existir cultura cristiana en Japón puede ser también un factor importante en este sentido ya que el cristianismo considera pecado quitarse la vida y eso frena a muchos a la hora de suicidarse.

En 2016 se estrenó la película El bosque de los suicidios, con Natalie Dormer en el reparto y ambientada en Aokigahara. La protagonista se adentraba en el bosque siguiendo la pista de su hermana desparecida y allí tenía que enfrentarse a un sinfín de ánimas que pululaban por el terreno.