La guerra de Pablo Casado contra Cayetana Álvarez de Toledo no ha terminado

Asier Martiarena
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Pablo Casado cesó a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz por salirse de la línea oficial del partido.
Pablo Casado cesó a Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz por salirse de la línea oficial del partido. (Photo by Xavier Bonilla/NurPhoto via Getty Images)

El cese de Cayetana Álvarez de Toledo como portavoz parlamentaria del PP no ha cerrado la herida abierta entre ella y el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. Por mucho que ambos pusieran buena cara la pasada semana, y que desde fuentes populares se insistiera en que Casado le había ofrecido a Álvarez de Toledo ser secretaria general de la fundación Concordia y Libertad... aquí no hay ni concordia, ni libertad.

La exportavoz del PP en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo ha confirmado esta semana que seguirá como diputada para saldar una "deuda moral" con sus votantes catalanes y ha dicho que espera poder demostrar que "la libertad no es sinónimo de indisciplina, sino requisito para una política mejor". La marquesa de Casa Fuerte, que logró su acta por Barcelona, ha añadido que espera no tener "ninguna necesidad" de romper la disciplina de grupo afeando que en España "no es factible que un diputado ejerza la plena autonomía de voto", porque el grupo parlamentario tiene la facultad de multarlo o expulsarlo al mixto.

Álvarez de Toledo no paró ahí y remarcó que "la indisciplina no tiene un recorrido práctico", pero advirtió de que "la libertad de opinión de un diputado va mucho más allá del ejercicio del voto".

La amenaza no le hizo ni pizca de gracia a Casado, quien el martes señaló Álvarez de Toledo puede ejercer su libertad "sin necesidad de hacer valoraciones que vayan en contra de la estrategia" del partido.

Álvarez de Toledo asegura que, cuando la eligió, Casado le "pidió enfáticamente" que "ejerciera la política con la máxima libertad" e incluso la animó a criticarlo si lo consideraba necesario. "Libres somos todos, y ella lleva diez años de diputada y siempre ha ejercido su libertad", aseguró antes de sostener que "con la que está cayendo" no tiene intención de "dedicar ni un minuto" a hablar de "cuestiones internas del partido". "Jamás revelo conversaciones privadas, y menos de una compañera". "Esa era una cláusula sustancial de nuestro acuerdo. No hubo equívocos. Lo que creo que ha habido es un cambio de criterio", remató.

Desvelar conversaciones puede que no, pero dedicar más de un minuto al asunto ya pueden estar seguros que sí lo ha hecho. Salvo que fulminar el equipo de trabajo de la marquesa de Casa Fuerte sea un acto de austeridad y nada tenga que ver con la venganza. Porque Casado ha ordenado en las últimas horas los despidos de de Alfredo Timermans, jefe de Gabinete de Cayetana Álvarez de Toledo; Maje Sáez, la directora de comunicación de la exportavoz popular en la Cámara baja; así como de la secretaria de Álvarez de Toledo.

Tras otros cambios de organigrama, el PP ha intentado siempre recolocar a las víctimas de los daños colaterales. Esta vez, por el contrario, no ha habido ni amago ni acto de conciliación. Los tres han salido del partido por la puerta de atrás.

Algo que Álvarez de Toledo parece haber evitado al pertenecerle a ella, y no al partido, su acta de diputada. Pero salvo eso, todo su rastro está siendo borrado lentamente del partido. A pesar de seguir dando entrevistas y de participar en tertulias radiofónicas, el PP no las incluye ni en su agenda de previsiones que manda cada noche a los medios de comunicación, ni en el resumen de prensa que remite a diario a los integrantes del partido. Álvarez de Toledo se va a dejar notar este año, aunque a Casado no le guste ni un pelo el cariz que está tomando el asunto. Habrá más capítulos.

EN VÍDEO | Almeida replica de De Toledo que ya debería de conocer la liberad de un diputado

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