La gallina de los huevos de oro no existe pero este hongo se le parece

Descubierto en Australia occidental un hongo capaz de atraer partículas de oro disueltas en su entorno hacia sus micelios. (Crédito imagen: CSIRO).

Oro parece, plata no es. La vieja adivinanza sobre el plátano me sirve a las mil maravillas para presentaros a un viejo conocido de la banana: el Fusarium oxysporum, un hongo extendido por todo el mundo y conocido por ser el causante de enfermedad de Panamá, la cual ataca a los bananeros. La relación con la viejísima adivinanza no solo tiene que ver con el plátano, sino con el propio oro, ya que se acaba de descubrir que cierta cepa de este hongo, descubierta en Australia occidental, es capaz de atraer a partículas de oro disueltas en su entorno hacia sus hebras. De modo que este hongo que mata a los plátanos no es que parezca oro, es que realmente lo es.

Por lo que he podido leer sobre este hongo encontrado cerca de Boddington (al sur de Perth), el secreto de su “precioso” truco está en su capacidad de disolver y precipitar partículas de su medio ambiente, aunque los detalles se desconocen.

Obviamente, los científicos (y los buscadores de oro) están muy interesados en saber cómo consigue interactuar con un metal que químicamente no destaca por su actividad, ya que su presencia tal vez pudiera servir para señalar nuevos depósitos. ¡Quién iba a decir que la gallina de los huevos de oro sería un hongo!

¿Por qué atrae partículas de oro hacia su entramado de micelios? como digo no está muy claro, pero parece que así obtiene alguna ventaja biológica, ya que los investigadores australianos comprobaron que el hongo “bañado” en oro crecía y se propagaba más rápidamente que aquellos que no interactuaban con este metal precioso.

Tal y como explicó el líder del equipo de investigación, el doctor Tsing Bohu: "Los hongos son bien conocidos por desempeñar un papel esencial en la descomposición y reciclaje de material orgánico, como las hojas y la corteza de los árboles, así como por su rol (igualmente degradante) en el ciclo de algunos metales, como el aluminio, el hierro, el manganeso y el calcio".

Sin embargo, como habíamos comentando anteriormente, el oro es un metal sumamente inactivo desde el punto de vista químico. De ahí que este hallazgo resulte tan sorprendente e inusual.

Va a resultar muy útil saber cómo obra su truco de interacción aúrea el Fusarium oxysporum, y esa es la razón por la que los australianos siguen realizando análisis y modelos. Si finalmente se demuestra que este hongo puede resultar un indicio de un depósito más grande debajo de la superficie, apuesto a que veremos a los modernos buscadores de oro sembrando el suelo con este fúngido aquí y allá.

A los australianos el hallazgo les ha llamado especialmente la atención por una buena razón. Son los segundos productores mundiales de este cotizado metal y si bien su producción está actualmente en niveles record, se estima que en un futuro cercano caerá de forma acusada, a no ser que se descubran nuevos depósitos.

De todos modos el uso de organismos vivos como guías para encontrar oro no es tan novedoso. La industria ya analiza montículos de termitas con este fin, ya que estos pequeños insectos pueden almacenar cantidades minúsculas de oro mientras recorren los suelos circundantes. Si hay trazas de oro en el termitero, los exploradores saben que el terreno en el que se alza es prometedor.

Ah, como dije al principio esta especie de hongo es común en todo el planeta, pero antes de lanzarte a excavar el suelo en busca de pepitas debes saber algo. No se ven a simple vista, vas a necesitar un microscopio.

El trabajo del equipo liderado por Tsing Bohu (CSIRO: Organización de Investigación Científica e Industrial del Commonwealth) acaba de publicarse en Nature communications.

Me enteré leyendo LiveScience.