La gallina Caponata declara la guerra a Mitt Romney

La gallina Caponata en la cola del paro. Caponata pidiendo trabajo por la calle, estilo Gran Depresión de los años 20. Caponata . Caponata llorando. Caponata deletrándole improperios al candidato republicano, Mitt Romney, mientras escucha su intervención el debate de la semana pasada. Caponata en boca de Barack Obama, que recibe una ensordecedora ovación con mencionarla. Caponata en todas partes. La gallina amarilla de Barrio sésamo se ha convertido en una de las caras más controvertidas de la actual campaña electoral estadounidense.

Todo comenzó en el debate electoral del miércoles pasado, donde Romney estuvo formalmente brillante pero algo cojo en los contenidos. Mientras intentaba justificar hasta dónde pensaba él recortar los gastos de la administración pública (una obsesión de los conservadores americanos y el eje de su campaña) reveló que pensaba dejar de financiar a la PBS, que es el único canal público de la televisión estadounidense y único, también y desde hace 42 años, que emite Barrio sésamo. Con lo cual Romney creó un malogrado razonamiento, que podrá resumirse en: “Me gusta la PBS y amo a Caponata, pero no quiero pedirle dinero prestado a China para financiar el canal”.

Obama perdería aquél debate, según dijeron muchos medios que lo encontraron perdido y desorientado esa noche. Pero Romney no sabía cuánto estaba perdiendo con ese comentario. Prácticamente toda la generación X percibe a Caponata (y a Epi y a Blas y Óscar el Gruñón) como sus mejores amigos. “Lo primero que pensé cuando oí a Romney decir eso fue ‘Oh no, Caponata se va a ir al paro”, escribió la columnista Suzi Parker para The Washington Post. Así, ha provocado que la gallina se haya puesto de moda como principal activista contra el afán privatizador de Romney: en todo el fin de semana, usuarios de todo el mundo han llenado Internet de imágenes con la cara del personaje sobre las que se leen cosas como “Mitt Romney está intentando matarme” o “Si gana Mitt Romney, estoy muerta”. En otra, se ve a Epi y Blas con cara de pocos amigos, con navajas y cadenas en las manos y se lee: “Romney ha amenazado a Caponata. A por él”.

En Twitter, se ha creado una cuenta falsa (@FiredBigBird; es decir, @CaponataDespedida) en la que el personaje jalea a sus ya 31.000 seguidores a Ocupar Barrio Sésamo como en su día se ocupó Wall Street. Hasta el famosísimo programa de humor y actualidad Saturday Night Live invitó a la mismísima Gallina para ser entrevistada; una cita a la que ella acudió entre bostezos porque el programa, que suele emitirse a eso de las nueve y media de la noche, transcurría “siete horas después de cuando me suelo acostar”.

[Relacionado: Barack Obama acusa en un anuncio a Mitt Romney de ser "deshonesto"]

Obama, avezado aprovechador de este tipo de tendencias populares, ha sabido meter a Caponata en su discurso el viernes pasado en Cleveland (Ohio): “Menos mal que alguien se ha atrevido a pararle los pies a Caponata” ironizó el presidente. “Porque, como sabemos todos, ella la principal responsable del déficit en América. Elmo, ya puedes echarte a correr. El gobernador Romney va a hacerle la vista gorda con Wall Street, pero a Sesame Street [Barrio sésamo en inglés] no le va a pasar ni una”.

[Relacionado: Romney superó a Obama en lenguaje corporal durante debate presidencial]

Irónicamente, si llegase el día en que Romney ahorcara la PBS por falta de fondos, Sesame Workshop (Taller de Sésamo), la empresa responsable del programa y su mercadotecnia, seguiría adelante. Los cuatro o cinco millones que, con suerte, reciben al año de la PBS solo representan un 2% de su presupuesto que, según su vicepresidente Sherrie Westin, “se completa con donaciones filantrópicas y ventas de productos, lo cual va directamente para la programación educativa [es decir, el programa] a través de un patrocinio corporativo”.

Pero eso es lo de menos. Romney ha amenazado a uno de los iconos de muchas infancias estadounidense. Y para ellos, la guerra no ha hecho más que empezar.