La falta de nieve puede afectar al crecimiento de los árboles

Una imagen del experimento, en la que se ve cómo se retiraba la nieve de una zona del bosque. Crédito: Pamela Templer

Que como consecuencia del cambio climático, la época de nieve – en las zonas donde hay, claro – cada vez dura menos no debería sorprendernos. La nieve llega más tarde y se derrite antes. Lo que tal vez no tengamos tan claro es lo que este hecho implica. Un artículo reciente lo explica de una manera muy clara: menos cobertura de nieve significa menor crecimiento de los árboles, lo que lleva a menos carbono retenido y aumento de las temperaturas.

Porque, en contra de lo que podría parecer lógico, que el suelo quede cubierto de nieve ayuda a que el terreno no se congele. La nieve actúa como capa aislante, y aquellos suelos que están cubiertos de nieve quedan protegidos de heladas intensas. Que son las que en realidad afectan a las plantas.

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De una manera también muy clara: si el suelo – el ecosistema edáfico – se congela, la capacidad de los árboles para coger nutrientes y poder alimentarse se ve reducida. Y como es a través de la nutrición de los vegetales como se fija – mejor dicho, captura – el dióxido de carbono en forma de tejidos vegetales, la congelación del suelo implica menor capacidad para retener carbono.

La manera en que los investigadores han llegado a estas conclusiones es bastante elegante. Escogieron una localización bien conocida, en la que ya se han llevado a cabo distintos experimentos: el bosque de Hubbard’s Brook en el estado americano de New Hampshire. Esto les permitía contar con una gran cantidad de información anterior para poder realizar comparaciones.

Una vez escogido el lugar, pusieron en marcha el experimento. Para ello, dividieron el bosque en varias zonas equivalentes, y en algunas de ellas escogidas al azar retiraron la nieve. Pero lo hicieron de tal manera que simulaban lo que ocurriría a causa del cambio climático.

Durante las primeras 4-6 semanas de la época de nieve, un equipo de investigadores retiraba la nieve evitando que se acumulase y crease una cubierta que protegiese el suelo. De esta manera, exponían el terreno a las fuertes heladas provocadas por las bajas temperaturas.

Al comparar la situación entre los parches o teselas donde se retiraba la nieve y aquellos donde no se hacía, pudieron comprobar cómo la capacidad para absorber nutrientes por parte de las plantas se veía reducida. También detectaron que partes de la raíz morían, impidiendo que la planta pudiese nutrirse adecuadamente al llegar la primavera.

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El experimento se llevó a cabo durante cinco épocas de nieve, es decir, durante cinco años. Y al finalizar, los resultados eran muy claros: las zonas en las que se había retirado la nieve mostraban árboles con menor crecimiento, y en peor estado de salud.

El problema, como explican los investigadores, es que para que el cambio climático no empeore y la época de nieve aún se reduzca más, sería necesario que los árboles fijasen el carbono en sus tejidos. Al no crecer, o al menos no tanto como debieran, retienen menos carbono contribuyendo a empeorar la situación de cambio climático. Todo ello en un ecosistema forestal imprescindible para la salud ambiental de norteamérica.