La epidemia silenciosa que mata a más personas que el VIH, la malaria o la tuberculosis

Virus de la hepatitis. Foto Shutterstock

Aunque muchos creen que el VIH, que causa el sida, es el más letal y temido virus, otra enfermedad viral resulta más mortífera. La hepatitis B (VHB) se ha convertido en una epidemia silenciosa que mata hoy a más personas que el propio VIH, la malaria y la tuberculosis en todo el mundo.

Este virus está causando la muerte de más de un millón de personas cada año, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS) en un reporte sobre este tema de la revista Nature. Los más afectados se concentran en las regiones más pobladas del planeta, específicamente en el África subsahariana y en el Pacífico occidental, desde China hasta Nueva Zelanda

Esta enfermedad, que se propaga a través de la sangre y los fluidos corporales e invade las células hepáticas,  ocasiona cáncer o cirrosis en el hígado, y muchos portadores no sienten síntomas algunos ni saben que la padecen.

La hepatitis, o inflamación del hígado, es causada por varios virus, pero los tipos B y C están asociados con la mayoría de las muertes. En 2016, el número de fallecimientos en el mundo por hepatitis viral aumentó a 1,4 millones, superando a los de la tuberculosis, el VIH o la malaria, según último informe Estimaciones de Salud Global, de la OMS.


De acuerdo con la OMS, más de 250 millones de personas viven con la hepatitis B. Esa cifra es siete veces más que los portadores de VIH, unos 36.9 millones de personas en el mundo. Por lo que el número global de muertes que ocasiona hoy el VHB rivaliza con el del virus más letal y temido.

Esto ocurre a pesar de que la infección por VHB se puede prevenir mediante una vacuna en la infancia y el tratamiento es con los mismos medicamentos antirretrovirales utilizados para combatir el VIH.

Philippa Matthews, inmunólogo de la Universidad de Oxford,  en el Reino Unido, que estudia infecciones virales como el VHB considera que “el VIH ha sido una pandemia aguda con muchos recursos, pero que es completamente diferente con la hepatitis B”

Este investigador asegura que este virus “ha viajado con la humanidad durante decenas de miles de años y, a fuerza de ser un carruaje invisible, nunca ha tenido esa inyección de defensa política, financiamiento, energía y educación como el VIH”.

También Ponsiano Ocama,  hepatólogo de la Universidad Makerere en Kampala, Uganda, afirma que “la hepatitis B ha sido desatendida en gran medida”. Hasta los propios trabajadores de la salud, asegura, están poco educados y mal equipados para tratarla.

Matthews agrega que la prioridad de los medicamentos antirretrovirales para las personas con VIH es tan importante que algunos profesionales de la salud creen que las personas con VHB tienen más posibilidades de recibir atención adecuada si contraen además el VIH, aunque con ambas infecciones es mayor la posibilidad de muerte prematura.

Pero los investigadores y los trabajadores de la salud esperan cambiar este panorama. La OMS se ha propuesto eliminar la hepatitis como una amenaza para la salud pública en el 2030. Para esa fecha se deben reducir en un 90% las nuevas infecciones y las muertes en un 65%.

Para este propósito resulta prioritario combatir la creciente crisis del VHB en el África subsahariana. También en el Pacífico occidental (que se extiende desde China hasta Nueva Zelanda), aunque en esta última región han sido más constantes y efectivas las campañas de vacunación contra este virus.

Allí casi el 6% de las personas todavía vive con el VHB, pero la mayoría de los niños y adolescentes están protegidos. Sin embargo, en el África subsahariana, donde también el 6% de la población está infectada, menos de una décima parte de los niños reciben las vacunas necesarias.

Vacunación. Foto Shutterstock

Igual esa zona africana ocupa el último lugar en la detección, diagnóstico y tratamiento de las personas que viven con el virus. “Es un momento crítico para la región”, puntualiza Matthews, quien también cree que hay muchas lagunas en la comprensión de los investigadores sobre la prevalencia y los resultados de la hepatitis en poblaciones vulnerables.

Otro de los desafíos que allí enfrentan es la segregación de los enfermos. Kenneth Kabagambe, quien fundó la Organización Nacional de Uganda para Personas que Viven con Hepatitis B (NOPLHB) en 2011, vivió en carne propia esa experiencia cuando fue diagnosticado en 2012. Su médico lo abandonó. Los tratan como si tuvieran ébola.


Kabagambe aprendió que la hepatitis puede sabotear la función del hígado durante años sin causar problemas perceptibles, hasta que causa cirrosis o cáncer de hígado, pero “ser diagnosticado con hepatitis B no define tu final”, asegura. “Todavía puedes mejorar”.

Su labor desde hace varios años se ha centrado en darle visibilidad a esta enfermedad y colocarla en el mismo nivel de atención que la de otros virus.

También educar sobre el VHB y lograr que las personas que lo padecen puedan hablar sobre ello.  Sólo así dejará de ser esa epidemia silenciosa con un alto costo de vidas humanas cada vez más crecientes en las regiones vulnerables.