La energía nuclear será mucho más segura y barata

Central nuclear de Garoña – crédito imagen Wikipedia

Después de los desastres mayúsculos de Chernobyl y Fukushima, la generación eléctrica por reactores nucleares de fisión está de capa caída. Construir nuevas centrales no es solo costosísimo en términos económicos (dado los estándares y requerimientos técnicos que la seguridad de uno de estos complejos demanda) sino que además suele contar con la oposición de la opinión pública. Por eso las que ya están en marcha se mantienen operativas mucho más tiempo del que se previó cuando fueron construidas (ahí está el ejemplo de Garoña). Sin embargo, con toda esa pesada carga encima, hay quien cree que los reactores de fisión nuclear aún tendrán su protagonismo, y que en el futuro las centrales nucleares serán muchísimo más seguras y baratas.

En el Reino Unido por ejemplo, Michael Fitzpatrick experto en integridad estructural y jefe de la Fundación Lloyd’s Register en este campo, cree que después de 60 años sin accidentes serios en muchos países como Francia o Reino Unido, la necesidad de reducir las emisiones de carbono a la que obliga el cambio climático hará que la energía nuclear aún tenga sus opciones. Los nuevos avances tecnológicos y las dolorosas enseñanzas que nos han dado los problemas de refrigeración de Chernobyl (por fallo humano) y Fuskusima (por fallos de diseño en los sistemas de respaldo, que no estaban preparados para grandes tsunamis) puede hacer que la próxima generación de centrales nucleares sean tan seguras que el riesgo de accidente se reduzca prácticamente a cero.

Estas son las ideas que deberá incorporar esas hipotéticas centrales para que políticos y electorado vuelvan a confiar en ellas.

Primero. Deberán incorporar sistemas pasivos de refrigeración, que en caso de avería de los sistemas primarios impidan que el reactor se funda disipando el calor del núcleo a través de las paredes y de los circuitos de refrigeración existentes por convección. Además, los líquidos empleados para refrigerar deberían ser diferentes al agua, esto evitaría la creación de hidrógeno en caso de fusión del núceo, lo cual como vimos en Fukushima provocó explosiones.

Segundo. Deberán de aprovechar más eficientemente el combustible, generando de paso menos residuos. La idea de hecho es que para retrasar todo lo posible el fin de las reservas mundiales de uranio, las barras de combustible puedan usarse varias veces. Esto haría de paso que los residuos generados se tornasen seguros en una fracción de lo sucedido ahora (se habla de apenas un siglo). Hipotéticamente, las nuevas centrales incluso podrían emplear como combustible los residuos de las centrales antiguas, que ahora yacen almacenados en refugios.

Tercero. La industria nuclear deberá acometer la construcción de varias centrales a la vez para que los costes de fabricación se reduzcan. Las leyes del capitalismo establecen que el exceso de oferta hace bajar los precios y lo cierto es que ahora mismo existen tan pocas empresas de ingeniería dedicándose a la fabricación y diseño de centrales completas y sus recambios, que los costos a la hora de comprar material son cuantiosos. Si varios países apuestan al unísono, la construcción se abaratará para todos.

Cuarto. Las centrales deberán construirse dentro de un sarcófago, que actuará como “último as en la manga”. Esto haría que en caso de accidente fatal la radiación no abandonase el edificio de contención. Los anglosajones llaman a este concepto “core cather” es decir “recolector del núcleo”. Las medidas de seguridad recurrentes, así como las nuevas aleaciones de acero y la mejora en la composición del homigón haría que el edificio pudiese aguantar sin agretarse varias décadas.

La idea es aprovechar el enorme caudal de información obtenida a lo largo de seis décadas de explotación de la energía nuclear en todo el mundo para lograr una nueva generación de “centrales verdes” que como vemos reducirían el riesgo de accidente casi por completo. Con suerte, estos reactores de fisión nos darán tiempo suficiente para que el ITER esquive todos los obstáculos y la fusión se haga por fin realidad.

¿Cómo lo veis? En su día yo ya recopilé 10 razones para el nucleares sí, gracias de modo que yo me sumo a los convencidos.

Me enteré leyendo Yahoo.com.

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