La ejecución detenida en Texas por violar la libertad religiosa de un reo budista

La presencia de religiosos en la cámara de la muerte en Texas, para acompañar a los reos que recibirán la pena capital, se ha convertido en un asunto espinoso a la luz de la apelación de un condenado que afirma que, al no permitirle las autoridades penitenciarias de Texas que lo acompañe en la hora de su ejecución su asesor espiritual budista, se está violando su derecho a la libertad religiosa.

La pena de muerte es un acto de brutalidad institucionalizada que ha sido rechazado y prohibido en gran parte del mundo y en la gran mayoría de las naciones desarrolladas. Pero es legal en varias demarcaciones y contextos en Estados Unidos y se aplica, no sin controversia, como el castigo máximo a los culpables de los crímenes más atroces.

Una sala de ejecución en la prisión de Huntsville (Texas, EEUU), en una imagen del 29 de febrero de 2000 (AFP/Archivos | Paul Buck)
Una sala de ejecución en la prisión de Huntsville (Texas, EEUU), en una imagen del 29 de febrero de 2000 (AFP/Archivos | Paul Buck)

Patrick Murphy, de 57 años, es uno de ellos. Él fue uno de siete convictos que escaparon de una cárcel en Texas y, durante el tiempo en que estuvieron en fuga, cometieron robos y asesinaron a un policía. Tras ser detenidos los siete criminales, uno se mató durante la captura y los otros seis fueron procesados y sentenciados a muerte. Cuatro ya han sido ejecutados, uno está en el corredor de la muerte y Murphy logró frenar por el momento su muerte recurriendo a una apelación que llegó hasta la Corte Suprema de Estados Unidos.

Patrick Murphy. (Texas Department of Criminal Justice via AP)
Patrick Murphy. (Texas Department of Criminal Justice via AP)

Cuando se dispuso la ejecución de Murphy no se permitió que su consejero budista estuviese presente en la cámara letal. Las autoridades de Texas sí permiten que religiosos o consejeros espirituales estén presentes junto al reo en el momento de su ejecución, pero únicamente a religiosos cristianos o musulmanes que son empleados estatales, esto porque la normativa penitenciaria en Texas solo permite que dentro de la cámara en que se realizan las penas de muerte estén presentes el convicto y empleados estatales.

Pero los abogados de Murphy alegaron que no permitir la presencia de su asesor o de otro religioso budista es una violación del derecho a la libertad religiosa de su cliente por lo que presentaron una apelación al respecto. Cortes estatales y federales la desestimaron pero los abogados del reo apelaron a la Corte Suprema que, el mismo día en que iba a realizarse la ejecución, falló a favor de Murphy, según reportó Texas Tribune.

El máximo tribunal estadounidense no anuló la condena a muerte, pero sí dictó que Murphy no puede ser ejecutado mientras se dilucida el caso, lo que significa que tomó en consideración el factor de la libertad religiosa del reo.

(AP Photo/Manuel Balce Ceneta)
(AP Photo/Manuel Balce Ceneta)

El concepto de libertad religiosa, o lo que por él se entiende en Estados Unidos, es polémico pero está intrínsecamente unido a la historia nacional.

La Primera Enmienda de la Constitución afirma que el Congreso no creará leyes para establecer una religión o para impedir su profesión, y de allí se ha desprendido la garantía de que el gobierno en sus diferentes niveles y jurisdicciones no establecerá una religión oficial, ni beneficiará o perjudicará específicamente a una religión sobre otra, ni intervendrá o prohibirá la práctica religiosa de las personas.

Pero en tiempos recientes la noción de libertad religiosa ha sido llevada a ámbitos adicionales y por ello controversiales, en específico en el afán de evitar que ciertas disposiciones de ley u otras normas sean de aplicación en personas que las consideran contrarias a su fe.

Una de esas variantes, que no necesariamente es aceptada en toda su extensión, afirma que una persona podría quedar exenta de participar en una actividad o incluso de cumplir una norma si al hacerlo realiza un acto que es contrario a su doctrina religiosa. Por ejemplo, han sido muy notorios los casos, que unos colocan como ejercicio de libertad religiosa y otros como una forma de discriminación, en los que un comerciante se niega a venderle o a prestar un servicio a una pareja homosexual, por considerar que su religión censura las relaciones o el matrimonio entre personas del mismo sexo. Con todo, la ley avala los matrimonios homosexuales y negar servicios por la orientación sexual de las personas es una práctica discriminatoria.

En otra modalidad, organizaciones y empresas han rechazado pagar, en los seguros médicos que ofrecen a sus empleados, servicios contraceptivos por considerar que ello está en contra de la fe religiosa de los directivos o propietarios de la entidad compañía. Eso pese a que esa cobertura es en muchos casos un componente legalmente requerido en los seguros de salud. Iglesias y otras organizaciones religiosas han sido exentas de ofrecer esa cobertura, y aunque muchos consideraban que extender esa exención a compañías privadas cuyo objetivo no es religioso era un exceso, un fallo de la Corte Suprema lo avaló en 2014.

El condenado a muerte Patrick Murphy, así, afirma que se ha vulnerado su libertad religiosa porque el estado de Texas no le permite que lo acompañe en la cámara letal su consejero espiritual budista.

La Corte Suprema, con todo, dejó al estado de Texas la decisión sobre cómo proceder. El juez Brett Kavanaugh, de inclinación conservadora, dijo que las opciones son o bien permitir que asesores espirituales de cualquier religión (y no solo la cristiana y la musulmana) puedan acompañar a los reos a ser ejecutados o bien que no se permita la presencia de religiosos del todo. Permitir que religiosos de cualquier credo estén presentes en la sala contigua, desde la que se ve la ejecución, también sería apropiado, indicó Kavanaugh.

Lo que la Corte Suprema declaró improcedente es que el estado limite la presencia en la cámara letal solo a religiosos cristianos y musulmanes. Es decir, que dé un trato especial solo a unas religiones.

El estado de Texas optó, de acuerdo a la agencia AP entonces por no permitir que ningún religioso esté dentro de la sala de ejecuciones y aunque eso presumiblemente sería válido para todo acto de pena de muerte futuro, la Corte Suprema señaló que en el caso de Murphy su ejecución sólo podrá proceder si un religioso budista lo acompaña en la cámara de la muerte.

Todo por el momento se encuentra en suspenso, pero se han alzado varias voces que critican que el estado de Texas haya optado por excluir por completo a los religiosos de la habitación donde se practican las ejecuciones. Críticos han dicho que eso viola la libertad religiosa de los condenados y otros que implica un acto “cruel e inusual” en contra del reo y por ello esa nueva regla debe ser revisada.

Con todo, la mayor parte de los estados en los que está vigente la pena de muerte no permite la presencia de religiosos en la cámara letal, indicó AP.

En todo caso, el caso de Murphy ha resultado especialmente controversial y jurídicamente punzante. Y sus consecuencias, tanto en el condenado como en el contexto general de la pena de muerte en Estados Unidos, aún están por verificarse.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente